Revista Electricidad Nº223

octubre de 2018

Nuevos diseños de ingeniería se utilizarán para infraestructura de GNL

Especialistas destacan a ELECTRICIDAD que en este tipo de iniciativas los estudios deben poner el acento en aspectos de seguridad y medio ambiente.

Un nuevo paso en la ingeniería en torno a la infraestructura de Gas Natural Licuado (GNL) se prevé para el país con la materialización del proyecto del terminal gasífero que busca desarrollar GNL Talcahuano en la bahía de Concepción, en la Región del Biobío, pues se incorpora el diseño del tipo isla near-shore, que es un terminal marítimo cerca de la costa, de cuatro kilómetros aproximadamente (con lo que no se contempla un muelle de conexión a tierra), además de incorporar un gasoducto submarino flexible.

Según explican las especialistas consultadas por ELECTRICIDAD, las características de este proyecto aportarán una nueva experiencia en el desarrollo de la ingeniería para este tipo de infraestructura, especialmente desde el punto de vista de la seguridad y del medio ambiente.

Proyecto

El proyecto GNL Talcahuano obtuvo la aprobación de su Resolución de Calificación Ambiental en 2017. De acuerdo a la información entregada por la empresa al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (Seia) se contempla la construcción y operación de un terminal marítimo del tipo isla near-shore, “al cual se encontrará amarrado de forma permanente la Balsa de Almacenamiento y Regasificación de Gas Natural Licuado, la cual tendrá una capacidad de almacenamiento de aproximadamente 100.000 m3 de GNL y una capacidad de regasificación de GNL equivalente a 8,5 millones de m3/día”.

El Estudio de Impacto Ambiental (EIA) publicado por la autoridad indica que el proceso de regasificación se llevará a cabo sobre la planta flotante, “utilizando tecnología de vaporizadores con un ciclo cerrado de agua‐glicol/vapor, con lo cual se descarta de antemano el uso de agua de mar para el proceso de regasificación”.

Al respecto, Rosa Herrera, consultora independiente, señala que la experiencia en ingeniería en infraestructura de GNL “debe considerar el estudio de riesgos, especialmente focalizado en el impacto por terremotos y tsunamis”.

“En el caso de la bahía de Concepción es muy crítico el riesgo de tsunami y terremoto, dado que el terminal FSRU (Floating Storage Regasification Unit) es una planta de almacenamiento flotante, por lo que debería entonces darse especial importancia al análisis de riesgos de la instalación para el caso de estos desastres naturales”, señala la especialista.

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De hecho, el proyecto contempla un sistema de detección temprana de tsunamis mediante una serie de radares del tipo HF marino (alta frecuencia), “generando ondas de radio que viajarán mar adentro a una distancia de 200 kilómetros. Las ondas rebotarán regresando y serán capturadas por medio de otro sistema de antenas receptoras”.

Paula Clemo, especialista del área Oil & Gas de Pares&Alvarez, sostiene que el “diseño isla near-shore plantea una mayor facilidad de instalación y brinda la posibilidad adicional de alejar el terminal de la población, con la consiguiente disminución del riesgo en caso de un derrame o fuga”.

A su juicio, por regla general en este tipo de proyectos, “la experiencia también va de la mano con tener siempre presente la normativa aplicable a este tipo de instalaciones, especialmente en lo relativo a temas de seguridad. También es fundamental contar con un equipo de especialistas con experiencia en GNL, sus propiedades y comportamiento, en el diseño de sistemas criogénicos, manejo de combustibles líquidos y gaseosos y en los sistemas instrumentados de seguridad, indispensables para disminuir el riesgo inherente de estas instalaciones a un nivel aceptable”.

Gasoducto submarino

El EIA de GNL Talcahuano indica que, una vez gasificado el GNL en la planta flotante, el gas natural “será transportado a tierra mediante un gasoducto flexible o Flexible Pipe de aproximadamente 3,8 km de longitud, tendido sobre el lecho marino en un tramo, y en el resto del trayecto, inserto en un microtúnel de aproximadamente 300 metros, el cual finalizará en una Unidad de Medición Terrestre, para posteriormente conectarse al sistema de transporte y distribución de gas natural existente”.
Rosa Herrera comenta que este diseño, “en la medida que se construya de acuerdo a tecnología de punta, con firmas de ingeniería de primer nivel, no debe tener problemas porque existe tecnología probada”.

Para Paula Clemo, las consideraciones de la ingeniería para este tipo de gasoducto son las mismas requeridas “para la instalación de una línea submarina rígida, pero con las ventajas de que posee mayor resistencia a las cambiantes y difíciles condiciones del ambiente marino, mayor resistencia a la presión, facilidad en su instalación, además de ser una mejor solución para la topografía dispareja del suelo marino. Posee una gran ventaja en términos de la flexibilidad y mejor comportamiento dinámico frente a los cambios de temperatura”.