Consumo eléctrico nocturno de Santiago. Foto: Foto Archivo ELECTRICIDAD.

Las tendencias en el traspaso de clientes regulados a libres

Los especialistas comentan a ELECTRICIDAD las expectativas que existen con la Ley larga de Distribución para inyectar mayor dinamismo y competencia a este segmento.

La oportunidad de reducir los pagos relacionados con la energía, negociando directamente con las empresas generadoras, provocó que una gran cantidad de clientes regulados, especialmente pequeñas empresas comerciales e industriales, pasaran al régimen libre, registrándose un crecimiento de cuatro veces: si en enero de 2018 habían 422 actores en el sector no regulado, a noviembre del año pasado se llegó a 1.614, según los datos del Coordinador Eléctrico Nacional.

Este nuevo escenario es comentado a ELECTRICIDAD por distintos especialistas, quienes destacan el impacto de estos traspasos en el consumo energético, así como la configuración de un mercado más dinámico y competitivo, especialmente en la proyección de los precios de la energía que se produce por la liberalización de contratos.

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Cambios

Ana Lía Rojas, socia fundadora de Ener Connex, señala que la caída en los precios en el mercado de clientes libres provocó que “muchos contratos de liberalizaran y, por ende, la proporción de consumidores regulados sobre el total del consumo eléctrico del sistema cayera de 50%, en 2017, a un poco más de 40% en 2019”.

“A este dinamismo de los nuevos clientes libres se suma el movimiento de aquellos que ya cumplían con la condición de potencia conectada mayor a 500 kV, que vieron espacios de ganancia importantes si renegociaban sus contratos para obtener tarifas más bajas a las que tenían en contratos libres anteriores, entendiendo que había más oferta, sobre todo renovable, y en condiciones más favorables en términos de duración de contratos”, precisa la ejecutiva.

Para Mauricio Olivares, director ejecutivo de Emoac Energy Consulting Group, este nuevo panorama en el sector eléctrico “debería estar enfocado en nuevas lógicas de oferta y nuevos clientes, mediante el diseño de una nueva regulación que posibilite una mayor cantidad de clientes libres y la incorporación de mayores actores, por medio de, por ejemplo, la reducción del límite de los 500 kW, no sin antes procurar que se genere la debida competencia por la captación de los nuevos clientes”.

El analista agrega que “el sector está expectante a las grandes reformas que incorporarán para esta materia en la ley larga de distribución que el Ministerio de Energía, ha anunciado se presentará en el mes de marzo”.

 

Dificultades

Para Luis Enrique López, gerente general de Efizity, una de las principales dificultades que existen para el cliente libre es poder “conseguir un contrato con un suministrador, ya que la gran mayoría no cuenta con la experiencia de negociar en este mercado. Sin embargo, cada vez es más frecuente, incluso existe un market place en el que cualquier cliente que cumpla los requisitos legales puede obtener ofertas de forma fácil y sin conocimiento previo”.

Para Ana Lía Rojas, la preocupación va más allá del aprendizaje que exige la nueva administración: “Hay una mayor exigencia de conocimiento y gestión de contratos y de entender realmente las obligaciones que cada parte tiene para con el cliente. Esto genera una presión desde los clientes que querrán soluciones y simplificaciones, estandarización y automatización de los contratos y procesos transaccionales”.

Según Mauricio Olivares, otra dificultad se observa al inicio de la operación en el nuevo régimen, donde “aparecen las problemáticas de mediciones y facturaciones que son las más comunes. Otro aspecto es la mejora en la regulación, que tiene que ver con los tiempos de espera que establece el artículo N°147 para el cambio de régimen, que actualmente corresponde a 12 meses, y que no coincide con la realidad de un mercado que debería apostar por la competencia y el dinamismo. Reducir este plazo a cuatro meses, aportaría en esa línea”.

A juicio de Ana Lía Rojas, la perspectiva de precios cada vez más bajos “generará más demanda y permitirá considerar categorías de negocios aún más intensas en energía en Chile, como la tendencia de electrificación de los consumos. En un ambiente de expectativas de precios a la baja y con abundante disponibilidad, los compradores deberán querer contratos lo más cortos posibles y debería haber tendencia a un mercado más liquido”.

Luis Enrique López comparte la estimación de precios de la energía más bajos a futuro, los que se producirían por el reemplazo de tecnologías convencionales, lo cual se relaciona con la menor demanda eléctrica esperada.

Por su lado, Olivares concluye que, con la eventual aprobación de la Ley Larga de distribución y una liberalización paulatina de los clientes, “se podría dar una primera baja en el límite de 500 kW a 300 kW entre 2022 y 2023, y una segunda liberalización a 100 kW se podría dar en 2024, lo que beneficiaría a la gran mayoría de las Pymes, ya que podrán acceder a mejores condiciones de precios que las podrían tener como clientes regulados”.