Revista Electricidad Nº201

diciembre de 2016

Empresas eléctricas conocen en Canadá tecnologías y experiencia en medición inteligente

En Montreal y Toronto 11 especialistas chilenos de los sectores de distribución y transmisión se reunieron con representantes de compañías canadienses interesadas en participar en el mercado nacional.

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Delegación chilena en visita al Institut de recherche d’Hydro-Québec (IREQ). Foto: Daniela Maldonado-Revista ELECTRICIDAD.

*Desde Canadá.

Durante 100 años aproximadamente los medidores eléctricos utilizados en la distribución de energía se mantuvieron sin mayores modificaciones tecnológicas. Desde hace 16 años aproximadamente este panorama cambió con el surgimiento de los medidores inteligentes.

En nuestro país, hasta el momento, solo se han realizado planes pilotos y las dudas sobre la compra e implementación de este tipo de medidores se plasman en la discusión sobre la modificación a la ley de distribución.
En este contexto, 11 especialistas, entre los que se encontraron Rosa Serrano, directora de Estudios y Regulaciones de la Asociación de Empresas Eléctricas; Alex Alegría, jefe de Nuevas Tecnologías de Transelec; Raúl González, gerente Corporativo de Operaciones del Grupo Saesa y Cristián Humeres, gerente Corporativo Comercial del Gupo EPA, viajaron a Montreal y Toronto, en Canadá, para conocer la experiencia de ese país en la implementación de medidores inteligentes.

En dicha oportunidad, Bob Myers, director de Conservación, Gestión de la demanda y Soluciones de medición de Oakville Hydro Electricity Distribution Inc. explicó a la delegación chilena que fue en 2006 cuando en la provincia de Ontario cambió la regulación eléctrica y el proceso tarifario pasó de considerar una tarifa plana, a realizar cobros por horarios. “Tras una disposición del gobierno provincial que exigía el cambio de medidores, justamente para poder hacer el cobro con la nueva modalidad, las empresas eléctricas se agruparon para investigar las alternativas que existían en el mercado y llegar a mejores precios”, explicó el especialista canadiense, quien invitó a las empresas chilenas a considerar las ventajas de unirse en pos de conseguir mejores condiciones en la compra de medidores inteligentes.

Consultado por Revista ELECTRICIDAD sobre los grandes desafíos en el proceso de implementación, Bob Myers manifestó que por una parte hubo resistencia en los clientes por pensar que la radiofrecuencia de los medidores podía afectar la salud de las personas y por otra parte por creer que los cobros de la cuenta de la luz subirían. “Las tarifas se dividieron en tres −de alta demanda, media y baja demanda− y los estudios han demostrado que, tras el periodo de adaptación, el promedio de cobro a cada cliente se mantuvo”, detalló el especialista.

Adicionalmente, Bob Myers comentó a la delegación chilena −conformada también por Eduardo Zamora, analista de Sistemas Eléctricos de Transelec; Leonel Martínez, gerente de Operaciones del Grupo Saesa; Marcelo Pérez, jefe del departamento de Control de Energía del Grupo EPA, Kadir Ruiz, subgerente de Operaciones de la Cooperativa Eléctrica de Curicó; Luis Candia, gerente de Operaciones de la Cooperativa Eléctrica de Paillaco; José Morales, gerente de Operaciones de Chilquinta Energía, y Rodrigo Olmo, subgerente Gestión de Pérdidas y GIS de Chilquinta Energía− que el cambio hacia los medidores inteligentes es un paso que está dando la industria mundial de la energía y que todos tendrán que dar.

Beneficios
Una de las ventajas que destacan los especialistas canadienses en el uso de medidores inteligentes está en la obtención de la información de manera remota, lo que facilita, por ejemplo, los cortes de suministros por no pago, en zonas de difícil acceso o peligrosas.

Además, se puede obtener información valiosa que permite gestionar y mejorar las eficiencias. Por otra parte, al dotar el medidor con algunos sistemas de comunicación, este puede comunicarse con los electrodomésticos y se pueden enviar mensajes para que se conecten o desconecten, dependiendo de las necesidades de cada cliente.
“Sin lugar a dudas, uno de los mayores beneficios es que los clientes pueden contar con información que les permite hacer un seguimiento y entender lo que están consumiendo, entonces, por ejemplo, se pueden dar cuenta que han tenido grandes gastos porque han dejado encendido el aire acondicionado todo el día. Esto permite entonces que el cliente controle su tarifa de manera activa”, agregó Myers, quien destacó la importancia de informar y socializar con los clientes, los beneficios y cambios que implica el nuevo sistema de medición.

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Centro de energía urbana
Otro de los lugares visitados por el grupo de especialistas chilenos en Canadá fue el Centro de energía urbana (CUE por sus siglas en inglés) que pertenece a la Universidad de Ryerson (en Toronto) y que está financiado en un 50% por aporte de compañías privadas, en un 14% por la Universidad y en un 36% por el Gobierno. Este es un testimonio de una alianza privada-adacémica-pública que desarrolla en conjunto soluciones sustentables para enfrentar los desafíos energéticos.

“En este centro desarrollamos proyectos de investigación aplicada y además tenemos una incubadora que fomenta el emprendimiento y ofrece oportunidades de colaboración y apoyo”, dijo a este medio el académico de CUE, Bala Venkatesh. La línea más importante son los proyectos aplicados, donde las empresas invierten alrededor de US$3 millones al año en investigaciones. Algunas de las áreas prioritarias para los proyectos de investigación son: redes inteligentes; generación y transmisión; almacenamiento de energía; energías renovables; eficiencia energética y conservación; vehículos eléctricos; viviendas de consumo de energía cero, y política y planificación.

En CUE también se realizan pruebas y se adaptan tecnologías a situaciones y problemáticas concretas relacionadas, por ejemplo, con sistemas de baterías o utilización de software.

Uno de los proyectos destacados, explicó el académico, es el trabajo que se ha realizado con la compañía Temporal Power, quienes diseñan, fabrican e implementan sistemas de almacenamiento de energía eléctrica de alto rendimiento. El sistema usa una rueda volante (flywheel) de acero, como un tipo de batería mecánica la cual almacena energía cinética con el fin de nivelar los desequilibrios entre la generación y la demanda, integrar eficientemente las energías renovables o para redes aisladas. “Nosotros instalamos este sistema en una de las empresas eléctricas de Ontario y uno de los usos que se le está dando es con la energía eólica. Conectamos este sistema giratorio logrando que la energía sea constante y no variable”, detalló Venkatesh.

Dentro del CUE se encuentra el laboratorio de Smart grid, el que fomenta la colaboración para el testeo de ideas, procesos y equipos relacionados con las redes inteligentes en un entorno que recrea las condiciones reales, por ejemplo, puede crear una réplica física y eléctrica de una subestación y de los alimentadores de cualquier empresa de distribución y cuenta con todos los esquemas de protección, interruptores, transformadores, soluciones de control de supervisión y adquisición de datos (SCADA por sus siglas en inglés) y sistemas avanzados de gestión de la distribución (ADMS por sus siglas en inglés). Los usuarios pueden introducir energías renovables, cargas inteligentes, almacenamiento de energía, entre otros, y utilizar la infraestructura de medición avanzada (AMI por sus siglas en inglés) para analizar sus interacciones bajo diferentes escenarios en tiempo real.

Chile no cuenta con un laboratorio de este tipo y para equiparlo (con hardware) se calcula un costo de aproximadamente US$1,3 millones de dólares. “Creo que concretar una iniciativa como esta en nuestro país es posible si se realizan las alianzas adecuadas. Si se logra unir el conocimiento de la academia y problemas prácticos que enfrentan las empresas sería muy productivo para poder conseguir innovaciones, especialmente en el tema de calidad de servicio”, explicó Rosa Serrano, directora de Estudios y Regulaciones de Empresas Eléctricas A.G.

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José Morales, gerente de Operaciones de Chilquinta Energía, también apoya esta visión: “No vimos nada que no podamos construir en Chile, solo nos falta dar el paso. Una cosa muy distinta es estudiar los catálogos, pero otra es probar los equipos y nuevas tecnologías para poder corregir, antes de que entren en servicio en las redes. En Chilquinta hemos tratado de hacer algunas cosas en este camino, pero todavía nos falta y tal vez el paso siguiente es tener estas alianzas como la que descubrimos en Canadá con fabricantes y universidades”, concluye el especialista.

Recuadro 
Nuevo sistema de almacenamiento de energía
Una de las innovaciones que conocieron los especialistas chilenos que viajaron a Canadá fue la perteneciente a la compañía Hydrostor Inc., quienes se dedican al almacenamiento adiabático (sin necesidad de usar combustibles). La tecnología utiliza aire comprimido el que puede ser implementado en cavidades de aire subacuática o en formaciones geológicas subterráneas.

Este sistema consiste en la acumulación de aire comprimido en grandes cantidades bajo agua o tierra, para su uso posterior en la generación de electricidad. Según explicó la compañía, el sistema está libre de emisiones y tiene una vida útil por sobre 25 años. Hydrostor opera la primera planta submarina ubicada en la isla de Toronto, en Ontario, además de trabajar con el operador del sistema eléctrico de Ontario en un proyecto de almacenamiento subterráneo.

Recuadro 
Robot permite inspeccionar y reparar líneas de transmisión energizadas
Una de las tecnologías que llamó la atención de la delegación chilena que viajó a Canadá fue el denominado LineScout. Se trata de un robot desarrollado por el área de investigación de Hydro-Québec (IREQ) –y comercializado a través de MIR Innovation− y que fue diseñado para inspeccionar y realizar las mantenciones de cables aéreos en las líneas de transmisión.

“A través de la incorporación de brazos puede sortear obstáculos y conductores, avanzar a lo largo de los cables y proporcionar información detallada sin impactar en la operación de las transmisoras eléctricas”, dijo Serge Montambault, presidente de MIR Innovation.

El robot contiene sensores y cuatro cámaras que aseguran que la información que proporciona es de alta calidad, detallaron en la compañía, agregando que está diseñado no solo para inspeccionar y verificar uniones sino que también para reparar conductores y hebras cortadas. Adicionalmente cuenta con un sensor llamado LineCore que ayuda a detectar la corrosión u oxidación de las líneas.

“Se trata de una tecnología que facilitaría en Chile las inspecciones difíciles de realizar además de dar mayor precisión a las que actualmente se realizan solo de manera visual desde el piso”, explicó a Revista ELECTRICIDAD, Alex Alegría, jefe de Nuevas Tecnologías de Transelec y uno de los participantes de la misión.

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