Noticias Revista Compendio Eventos Servicios Documentos Quienes somos Contactos
Una publicación del GRUPO EDITORIAL EDITEC
 
 
 

 

 

EDITORIAL
Red eléctrica chilena: En camino de un cambio mayor
12/06/12

El 21 de mayo pasado quedó plasmado en el discurso del Presidente de la República Sebastián Piñera que la conexión entre los sistemas eléctricos más importantes del país es un proyecto absolutamente necesario de materializar para el desarrollo del sector y para el beneficio del país. Así, el Gobierno da luz verde a una de las iniciativas más esperadas en el sector energético chileno, que nunca antes había estado más cerca de materializarse que en la actualidad.

La conexión entre el Sistema Interconectado del Norte Grande (SING) y el Sistema Interconectado Central (SIC) se presenta como una importante solución (además de lógica, por un tema geográfico del país), que se complementa con las ampliaciones en 500 kV que se están presentando en el país, en el sur y en el Norte Chico, con el fin de eliminar el “cuello de botella” en que se ha transformado la transmisión de energía eléctrica en Chile. Tan importante como el suministro de energía, es el transporte de ésta. Hoy las redes no cumplen con la capacidad necesaria para inyectar más potencia, hay líneas fatigadas y los sistemas desempeñan funciones diametralmente distintas y en condiciones ajustadas.

Lo anterior es entendido por la autoridad, que ha dado respuesta al requerimiento. Uno de los siete pilares que se fundamentan en la Estrategia Nacional de Energía (ENE) es, precisamente, el tema de la transmisión. Para el Gobierno es fundamental dar solución al tema del transporte, y por eso se entiende la materialización de una red más robusta, eficiente, segura y que permita que el sistema respalde las centrales de generación y que no sea el sector productor de energía el que tenga que “apalancar” la ampliación de la red eléctrica.

La unión de los sistemas y la creación de una única gran red eléctrica que recorra desde Arica hasta Chiloé tiene muchos beneficios, entre ellos la seguridad eléctrica y la paridad de los costos de la energía. Por ejemplo, el sector minero puede estar tranquilo sabiendo que podría –eventualmente– comprar energía hidroeléctrica; en definitiva, se generará un mayor volumen de competencia. Además, el sistema eléctrico no se verá en riesgo dependiendo de situaciones complejas coyunturales, por ejemplo en el caso de las sequías, que bajo el actual régimen golpea fuerte al sistema centro-sur, eminentemente hidráulico.

Por otro lado, un aporte inmediato que arroja la construcción de redes más robustas y un único sistema eléctrico desde Arica hasta Chiloé es la posibilidad de interconectar a esta red una gran cantidad de proyectos de energías renovables no convencionales que bajo el actual escenario no pueden materializarse; primero, porque deben construir su propia línea para conectarse con el troncal, lo que encarece el proyecto; y segundo, porque la conexión de este tipo de proyectos (con su variabilidad de inyección) coparían la capacidad real de algunas líneas, tal como está el sistema de transmisión en la actualidad. Ejemplo de esto último es lo que ocurre precisamente hoy en el Norte Chico, producto de la conexión de algunas iniciativas renovables, entre ellas la solar.

Otro de los pilares de la ENE es el tema de la integración regional. La conexión de los sistemas eléctricos chilenos juega un papel fundamental, históricamente los países de la región no han visto con buenos ojos vender energía a nuestro país, principalmente por rencillas históricas. Sin embargo, el trasfondo del problema radica en que los vecinos no han visto un negocio importante el conectarse a un sistema como es el SING, que tiene una demanda acotada y que presenta una oferta acorde a su consumo. Y es aquí donde se presenta una oportunidad atractiva para países como Bolivia, Perú, Argentina e incluso otras naciones de Latinoamérica: una vez que se presente un sistema integrado, el volumen de la oferta y demanda en ese sistema no es para una única actividad productiva (como la minería en el norte), sino que es un país el que respalda el negocio. En ese escenario sí habría interés por parte de los vecinos de vender energía, viabilizando la integración energética de Chile con la Región.

Finalmente un tema al que habrá que dedicarle tiempo es el cómo se conformará en el futuro el régimen de coordinación del sistema unificado o integrado. Hoy opera con dos Centros de Despacho Económico de Carga (CDEC), pero ante la presencia de un único sistema se genera la interrogante de si será necesario mantenerlos, modificarlos, unificarlos o someterlos a un estamento mayor.

Compartir
 "Recibe todos los días las noticias de la Electricidad"
 
Hacia dónde van los precios (si se pueden proyectar)
Editorial
Comprometidos con el desarrollo sustentable y la responsabilidad social
Por René Muga, gerente general de la Asociación de Generadoras de Chile.
Chile espera un nuevo impulso del gas natural
Editorial
¿Pan para mañana?
Por Susana Jiménez, economista senior de Libertad y Desarrollo.
NAMAs y el cambio climático
Por Ignacio Santelices, director de la oficina en Chile del Center for Clean Air Policy.
Convenio 169, implicancias en Chile
Editorial
Elevados precios de la electricidad
Por Francisco Aguirre Leo, académico del Magíster en Economía Energética de la USM y socio de Electroconsultores Ltda.
Una necesidad urgente mal formulada
Por Eduardo Bitran, director del Máster en Regulación de la Universidad Adolfo Ibáñez.
Mitos y realidades en ERNC
Por Sergio Bitar, presidente de la Fundación por la Democracia (FPD).
Saber escuchar para avanzar
Editorial