El 22 de marzo pasado se publicó la Ley 20.571, que “regula el pago de las tarifas eléctricas de las generadoras residenciales”, cuya fuente sea renovable no convencional, o bien proveniente de instalaciones de cogeneración eficiente y su potencia máxima de generación no supere los 100 kW.
Esta norma legal será aplicable tanto en los sistemas mayores (SIC y SING), como en los sistemas medianos (Aysén y Magallanes). Si bien la norma en su título hace alusión solamente a generadores residenciales, será válida para todos los usuarios finales sujetos a fijaciones de precios (regulados) .
Técnicamente, antes de ser publicada la Ley no había impedimentos para la conexión de medios de generación a nivel residencial. Sin embargo, éstos se dimensionaban para no tener excedentes, por sobre lo consumido, pues los extras eran “regalados” a las redes de distribución.
Ahora, si bien el espíritu de la Ley sigue siendo el autoconsumo, al crear un mecanismo para la valorización de los excedentes de energía, se sientan las bases para el potencial desarrollo de una nueva industria en el país. El desarrollo efectivo de este sector dependerá de una serie de factores que permitan el establecimiento de un mercado bien comportado y, ciertamente, de la competitividad entre las alternativas de generación renovable y el suministro convencional, proveniente de la red de distribución. Dentro de los sectores en los que se anticipa ocurrirían las primeras aplicaciones de esta Ley, está el pequeño comercio, el agro y la construcción de nuevas viviendas, los que utilizarían –principalmente–, tecnologías en base a recursos como el solar, hidroeléctricos y eólico.
Aunque hoy esta nueva regulación es conocida con el nombre de “Net Metering”, el mecanismo de valorización de energía que utiliza corresponde a lo que en la literatura se conoce como “Net Billing”. Pero existe una diferencia entre estos dos conceptos. Ella radica en que en el Net Metering se realiza la cuenta neta en unidades físicas de energía, previo a la valorización de ésta, mediante un factor unitario de precio y, en el caso del Net Billing, la contabilidad se realiza por la valorización de la energía consumida de la inyectada separadamente, para luego realizar la cuenta neta en unidades monetarias. Es decir, en el primer mecanismo, Net Metering, el valor unitario de la energía producida y consumida es idéntico; y en el segundo caso, Net Billing, el valor unitario es distinto.
En Chile, el costo de la energía oscila entre un 35% y un 65% del valor de la cuenta de luz, para un cliente residencial , por lo que para obtener una boleta de cero pesos, el generador residencial debería generar entre un 60% y un 170% más de lo que consume, dependiendo de la localidad en la que se encuentre.
Otro elemento destacable de esta norma es que los excedentes de energía inyectados a la red podrán ser reconocidos para el cumplimiento de la obligación establecida en la Ley 20.257, o de cuotas ERNC, en los sistemas SIC y SING.
En efecto, dice el texto legal que la distribuidora remitirá al cliente un certificado que dé cuenta de sus inyecciones, con el cual éste podrá convenir directamente, a través de la distribuidora o de otro tercero, el traspaso de tales inyecciones a cualquier empresa del SIC o SING.
Finalmente, la entrada en vigencia de la Ley 20.571 está condicionada a la publicación de un reglamento, por parte del Ministerio de Energía, el que determinará los requisitos que deberán cumplir estos medios de generación. Ello, de manera de resguardar la seguridad de las personas y del sistema eléctrico; así como también, otras disposiciones que permitan una adaptación armónica de las redes existentes con estas nuevas tecnologías. A todas luces, un avance hacia las denominadas redes inteligentes.
Por Benjamín Herrera, jefe Unidad de Mercado Eléctrico del Centro de Energías Renovables (CER).
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