En el lanzamiento de la Estrategia Nacional de Energía 2012 - 2030 el Presidente de la República, Sebastián Piñera, fue claro: “Para que Chile sea el primer país de la Región en alcanzar el desarrollo se necesita energía, mucha energía, pero no de cualquier tipo, sino que limpia, segura y económica”.
Si bien es cierto que nuestro país no tiene los recursos fósiles de nuestros vecinos, hay otras fuentes de recursos renovables, como la geotermia, eólica y solar, en las cuales la Zona Norte puede jugar un rol clave.
Sin embargo, hay que tener presente que para dar viabilidad a estos proyectos de energía renovables debemos tener una reserva o back up disponible en caso que no exista la cantidad de luz solar o viento necesarios. En este contexto, la generación tradicional, tanto carbón, petróleo y particularmente el gas natural, son de gran importancia, ya que pese a que son insumos que debemos importar, nos permiten asegurar la disponibilidad de energía las 24 horas del día, los 365 días del año.
De ahí la necesidad de una matriz diversificada, no privilegiando por temas de costo un tipo de generación en desmedro de otro. Por el contrario, todas son importantes y quiero referirme particularmente a la gran posibilidad que hoy tienen los proyectos de energía solar y eólica si contamos con plantas a gas de respaldo, que nos permitan, a medida que el sol se esconde o que el viento deja de soplar, tener partidas rápidas de manera de mantener el equilibrio necesario entre la generación y el consumo de nuestra matriz, a través de redes inteligentes.
Para materializar los 23 mega proyectos fotovoltaicos y eólicos que hoy se encuentran calificados ambientalmente en el SING, tenemos que pensar que ellos necesitan tener un back up. De ahí la importancia de lograr este mix y concretar proyectos híbridos, entregando seguridad energética.
La meta que nos hemos planteado para este año es materializar mega proyectos industriales a través de plantas de energía renovable de más de 1 MW; dar solución a lugares en donde no hay conectividad eléctrica, a través de proyectos híbridos en que se utilice el sol y el viento, teniendo como respaldo la generación en base a diésel o gas; y por último, un proyecto emblemático, que es introducir en los edificios públicos y privados, colegios e industrias, condominios y casas, la posibilidad de convertirse en pequeñas centrales de generación de energía a partir de la instalación de centrales solares fotovoltaicas, que generen la energía necesaria y que los excedentes se inyecten a la red, disminuyendo su consumo tradicional.
En síntesis, lo que hoy buscamos es esa energía limpia, segura y al menor precio posible, un tremendo desafío que debemos ser capaces de dar a conocer a la comunidad, de manera de ser responsable en el uso de la energía, un insumo estratégico en nuestro anhelo de ser un país más justo y desarrollado al término de esta década.
Por Carlos Arenas, seremi de Energía de la Macro Zona Norte Arica y Parinacota, Tarapacá y Antofagasta. |