(El Mercurio).- Quedan poco más de 30 días para que HidroAysén retome su trámite ambiental. La firma se colocó como plazo hasta fines de agosto para responder las 2.649 observaciones realizadas por los diversos servicios públicos. Desde noviembre del año pasado -cuando solicitó la suspensión del trámite ambiental- a la fecha, HidroAysén ha preparado la Adenda que contendrá las respuestas a estas preguntas. Sin embargo, no sólo estas interrogantes inquietaron a la firma: la Conama consignó un importante volumen de observaciones ciudadanas, las que superaron las 10 mil.
Al analizar estas observaciones, una gran mayoría de ellas hace alusión a no más de 12 argumentos, que en algunos casos era posible encontrar en forma similar, incluso más de mil veces.
Esto se debe a la estrategia utilizada por los organismos que se oponen al proyecto, quienes, tras un trabajo sincronizado, lograron entregar dicho volumen de observaciones.
"Todas (las observaciones) fueron canalizadas por nosotros. Hicimos formatos tipo y orientamos cómo hacerlas en forma sintética y yendo directamente al grano", afirma Patricio Rodrigo, secretario ejecutivo del Consejo de Defensa de la Patagonia (CDP), entidad que reúne a unos 50 organismos de distinta índole que se oponen al proyecto.
Rodrigo afirma que este mecanismo para presentar las observaciones "fue sugerido por el CDP, y nosotros estructuramos las observaciones en ese formato", destacando que sólo Chile Ambiente, una de las organizaciones miembro del CDP, realizó "unas 2.500 observaciones".
Consultado el gerente general de HidroAysén, Hernán Salazar, por el volumen de observaciones ciudadanas, el ejecutivo restó dramatismo al alto número observado ante la Conama.
"Si bien hay cerca de 11 mil observaciones, son unas 3.800 personas opinando. De éstas, poco más del 40% realiza entre dos y 17 observaciones. Otra cosa bastante importante es que el 90% de las personas que opinan no son de la región", explicó Salazar.
Para Salazar, que casi el 90% de las observaciones recibidas responda a los patrones antes descritos indica que, "en el fondo, poco más de un 10% representa lo que auténticamente se podría esperar de una participación ciudadana espontánea. En ese sentido, serían poco más de mil personas las que opinaron espontáneamente, y las otras 2.800 están guiadas por estos patrones que se repiten sistemáticamente".
Sin embargo, el máximo ejecutivo de HidroAysén otorga un especial valor al otro 10% de observaciones que fueron realizadas al proyecto.
"Es muy valiosa la opinión ciudadana, pero por lo valiosa que es, hay que separar la paja del trigo, y cerca del 89% de todas estas observaciones han sido realizadas por una o más entidades en forma programada, repetitiva, y en realidad se repiten muchas veces los mismos textos. Lo valioso para mí es aquella participación que surge en forma espontánea", afirmó.
Los problemas del sistema de tramitación ambiental
Los problemas en torno a la tramitación ambiental son un punto de encuentro entre los opositores a proyectos eléctricos y los privados.
"Es cierto que hay poco espacio de participación. Este ha sido un Estado paternalista que no cree necesaria la participación ciudadana", describe Patricio Rodrigo y agrega que el país "carece de otros instrumentos como un ordenamiento territorial y una política de cuencas".
"El sistema de evaluación ha subsidiado desde su origen la falta de políticas ambientales. Cuando se evalúa un proyecto, además de ver si sus impactos se ajustan a la normativa, se termina tratando de definir políticas productivas, energéticas y de conservación ambiental, etc.", explica Eduardo Correa, de Vergara, Galindo y Correa Abogados, estudio especializado en normativa ambiental.
Para el gerente de estudios de la Cámara Chilena de la Construcción, Javier Hurtado, la teoría de "en mi patio, no" se hace presente cuando surgen proyectos energéticos. "Al ver los planos reguladores, no hay definiciones de áreas específicas para proyectos de este tipo. Hay áreas que son industriales, pero de qué tipo", se cuestiona Hurtado.
"El problema del SEIA es que se le hacen exigencias que no está en condiciones de cumplir, porque fue diseñado para un propósito muy acotado y particular, y se usa hoy día como una especie de "navaja suiza", es decir, para todo lo que uno buenamente se pueda imaginar", agrega Correa.
Para Hurtado, en tanto, resulta fundamental que, pese los problemas que hoy presenta el SEIA, se pueda ejercer la autoridad que sus resoluciones plantean. "Si se aprueba la central X y tiene la resolución de calificación ambiental positiva y no hay ningún argumento técnico contra ello, muchas veces lo que ocurre es que hay organismos ciudadanos que entorpecen la ejecución del proyecto. En ese caso, si tú actuaste con la ley, ésta también debe protegerte, y eso no siempre ocurre", concluye Hurtado.
Fuente / El Mercurio |