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| Noticia publicada el 05/12/11 | |||
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Los seis riesgos de la industria de energía y servicios Marek Borowski |
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La presión sobre los precios, las variaciones en el comportamiento del mercado más las exigencias de los stakeholders son algunos de los factores que han obligado que la economía mundial sea cada vez más competitiva. Una encuesta que realizó Ernst & Young a 110 ejecutivos de la industria de energía y servicios alrededor del mundo, señala los seis principales riesgos para el sector durante este año. En primer lugar, indica que el acceso a capital es el principal riesgo que tienen las empresas de energía y de servicios. El informe de la Agencia Internacional de Energía “World Energy Outlook 2010”, estima que se necesitan US$16,6 trillones en inversiones globales en infraestructura de electricidad hasta 2035. Esto es un resultado de (1) necesidad de renovación de estructura que tienen que efectuar los países desarrollados, (2) inversiones en tecnologías que generan menos carbono, (3) inversiones en países emergentes. El desafío es grande, especialmente tomando en cuenta que los ingresos anuales ascienden a US$1,6 trillones. Mientras, en los últimos años se notó que los bancos están llegando a los límites de su capacidad de prestar dinero al sector. Igualmente se nota una tendencia de aumento de costo de adquirir la deuda, a través de emisión de bonos. Adicionalmente, se percibe que el perfil de riesgo de las nuevas tecnologías es mayor que las tradicionales. El incremento general del riesgo de la industria se fomenta también por la desinversión en activos estables y regulados, tales como distribución o transmisión. Sin embargo, en cierta medida, las compañías han sido capaces de mitigar este riesgo a nivel global recurriendo a otras fuentes de financiamiento, como por ejemplo, acuerdos de loint venture, alianzas estratégicas, emisión de bonos relacionados a proyectos específicos, o financiamiento recibido de los proveedores. Nuevas ideas de conseguir financiamiento incluye compartir el riesgo con los clientes, introducción del modelo de concesiones públicas para los activos no regulados de perfil de riesgo más alto (como plantas eólicas) o sociedades entre entes privada y pública. También hay una gran necesidad de las empresas a ser flexibles. Los proveedores de energía deben estar preparados para adaptarse al mercado, sobre todo cuando la implementación de “smart energy” empoderará más a los clientes. Por otra parte, el segundo riesgo del estudio realizado por la firma de servicios profesionales a nivel mundial, son las regulaciones. Los reguladores fijan las reglas a las empresas y estas se han puesto cada vez más estrictas en los últimos años. Además, han entrado nuevos factores como reglamentos en torno a las fuentes de energías renovables, la eficiencia energética y la seguridad física. A diferencia de estudios anteriores, las preocupaciones ambientales han adquirido nuevas dimensiones. Antes, la atención se centraba exclusivamente en la eficiencia energética y en el costo de ella. Sin embargo, las preocupaciones sobre la seguridad del suministro y tecnologías menos contaminantes son parte de las nuevas preocupaciones en materia de equidad y sostenibilidad. En el plano operativo, las nuevas tecnologías han logrado bajar las emisiones contaminantes, mientras que la regulación, tanto en Chile como a nivel mundial, se esfuerza por ponerse al día y estar acorde a los nuevos cambios. Otro de los principales impulsores de este riesgo es el rápido cambio de ritmo en los marcos normativos, las crecientes presiones de la responsabilidad social de las empresas y la creación de nuevos organismos de reglamentación, como por ejemplo, nuevos ministerios sectoriales. El tercer riesgo es la intervención política en el mercado de energía y servicios. La energía es cada vez más un tema politizado. La intervención de los gobiernos es un elemento clave, principalmente cuando se habla de la volatilidad de los precios de los combustibles. La incertidumbre en la política climática y la fijación de los precios del carbono está en cuarto lugar del ranking. Este riesgo se ha ilustrado en los últimos 10 años por un marcado fracaso de los gobiernos al cumplir los objetivos. El mercado de carbono europeo (Emission Trading Scheme, ETS) es un buen ejemplo de esto. Existen compromisos muy fuertes frente a esta organización por parte de los inversionistas. Sin embargo, la volatilidad en el mercado de carbono los ha llevado a darse cuenta que este sistema no va a apoyarlos en sus inversiones a largo plazo. Además, se ha hecho evidente que esto no llevará a las reducciones necesarias en los próximos 5 ó 10 años. En quinto puesto aparece la volatilidad en los precios de los commodity. Se cree que este riesgo se va a mantener en la industria durante los próximos años. La última crisis en Libia provocó una fuerte subida en los precios del petróleo. Muchas veces estas alzas en los precios se deben a situaciones específicas. La volatilidad de los commodity se mantendrá, especialmente por el crecimiento económico esperado en los mercados emergentes. Por último, el sexto riesgo se refiere a la planificación de la gestión y la aceptación del público. Este puede aumentar en los próximos años y ser un mayor reto, principalmente en el ámbito de energías renovables. Frente a la aceptación de los ciudadanos, Borowski señala que existe una contradicción en cómo se ven las empresas de servicios: la opinión pública es favorable frente a las medidas "verdes" y reconoce su importancia. Sin embargo, la opinión pública no está dispuesta a cambios significativos en los precios para que estos objetivos “verdes” lleguen a puerto. |
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| Este documento ha sido obtenido desde http://www.revistaei.cl/ | |||