Rodrigo Moreno, académico del Departamento de Ingeniería Eléctrica de la Universidad de Chile es un apasionado percusionista. Su referencia es Eric Carr, uno de los tres bateristas que ha tenido Kiss, la histórica banda de rock, en una afición que requiere de potencia y ritmo.

Ambas condiciones son las que este académico también ha aplicado en los trabajos en que ha participado dentro del proceso de reforma al segmento de la distribución eléctrica, donde ha estudiado y visitado distintos países para conocer la realidad regulatoria.

En entrevista con ELECTRICIDAD, Moreno destaca la forma cómo se han identificado los principales temas que se deberían considerar para los cambios regulatorios, donde advierte la necesidad de realizar cambios profundos al actual esquema de empresa modelo, además de avanzar en el régimen tarifario.

Diagnóstico

A su juicio, ¿cuáles son los principales aspectos que se deben abordar en la reforma a la distribución, ahora que ya existe un diagnóstico?

Lo primero es resolver los problemas que tenemos en la calidad de suministro y en la confiabilidad del sistema. Es crítico revisar el esquema de remuneración, para ver en qué medida este permite recuperar los costos asociados a una mejor confiabilidad y, al mismo tiempo, entrega señales de eficiencia para la inversión. También es relevante tratar el tema tarifario, la incorporación de nuevas tecnologías que están apareciendo, y la aplicación de nuevos modelos de negocio, donde podrían participar terceros.

¿Cuáles son los principales desafíos en la regulación para mejorar la calidad del suministro?

Desde el punto de vista técnico es necesario mejorar tanto la infraestructura como las prácticas operativas de las distribuidoras. Una mejora en la confiabilidad requiere mejor infraestructura, pero también que las distribuidoras abandonen su posición pasiva en la operación de las redes, para que sea más activa y moderna. Esto permitirá limitar los aumentos en los costos de capital relacionados con las mejoras necesarias en confiabilidad, optimizando de mejor manera la relación Capex versus Opex de las empresas.

Si queremos como sector materializar los objetivos de política pública, debemos realizar cambios profundos al esquema de remuneración por empresa modelo, ya que las decisiones de los privados dependen de dicho esquema. Hoy se utiliza este concepto cuya filosofía consiste en desacoplar ingresos y costos. En general, la empresa modelo ha sido un mecanismo razonablemente exitoso considerando los objetivos de antaño de eficiencia económica, de la necesidad por ampliar la cobertura y de gestionar el esquema tarifario con pocos recursos por parte del regulador y con grandes asimetrías de información. No obstante, después de casi cuatro décadas, conocemos bien el conjunto de desventajas de este esquema, el cual, a la luz de la nueva política energética, se está haciendo cada vez más crítico.

Rodrigo Moreno, participando en el seminario Cigré Chile sobre desafíos de las redes inteligentes, realizado en 2018. Foto: Rayen Luna-ELECTRICIDAD.

¿Cuáles serían esas desventajas?

Son la falta de incentivos y de financiamiento para las mejoras en confiabilidad, para la innovación necesaria que nos permitirá lidiar con un futuro renovable y de recursos distribuidos, y el nivel de riesgo al cual los inversionistas del negocio regulado se ven expuestos, afectando la eficiencia económica de las decisiones de inversión en el largo plazo. En el nuevo contexto, marcado por políticas de descarbonización, la necesidad por mayores niveles de confiabilidad y resiliencia, y donde se busca que las empresas tengan una visión de largo plazo y sistémica al momento de tomar sus decisiones, evidentemente se requieren cambios fundamentales en el modelo remunerativo, que incluye un rol más activo del regulador y eventualmente de los stakeholders, incentivos para las mejoras en confiabilidad e innovación, una disminución en el perfil de riesgos de la remuneración, y, proporcional a esto último, una baja en la tasa de retorno del sector, más acorde a un negocio regulado.

¿Ve complejo el avance de cambios en el esquema tarifario?

En menor medida que el tema remunerativo. Además, este problema será más crítico cuando tengamos una mayor penetración de recursos distribuidos, los cuales necesitarán recibir señales eficientes de precio. La entrada de los medidores inteligentes ayudará mucho, permitiendo la implementación de tarifas de red más costo reflectivas en potencia, con granularidad espacial y temporal, que vayan mucho más allá de una tarifa de energía, volumétrica en Kwh, como la que se aplica actualmente para clientes residenciales. Uno de los desafíos al diseñar los cargos por red será encontrar un balance óptimo entre eficiencia económica y complejidad de la solución, ya que, en el extremo, la eficiencia económica puede justificar las tarifas que varíen minuto a minuto y en cada punto de red. Dicho esto, otro desafío será la armonización del esquema tarifario con otros objetivos de política energética, como la equidad tarifaria. Esta última también debe ser revisitada porque no cumple eficientemente su objetivo original.

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Negocios

¿Qué factibilidad aprecia en la eventual incorporación de los agregadores de demanda?

Este tema está vinculado a nuevos modelos de negocios, al concepto de redes inteligentes, microredes, demanda flexible, electromovilidad, almacenamiento y lo que tiene que ver con negocios mediante la aplicación de nuevas tecnologías a recursos distribuidos. A medida que aumente la proliferación de nuevos recursos flexibles conectados a la red, los cuales se pueden agregar y coordinar por distintos agentes para proveer nuevos servicios, como al sistema de transmisión o a la red de distribución, habrá un espacio para la incorporación de agregadores, por lo que es importante asegurar, de manera no discriminatoria, el acceso de terceros que estén interesados en realizar estos nuevos negocios. El acceso expedito a la información de la red, para que un agregador pueda gestionar eficientemente sus recursos, será también un tema relevante.

De existir estos agregadores, ¿también se plantearía el desafío de la gestión de datos?

Sí, porque para entregar servicios mediante la gestión de recursos que se encuentran distribuidos en una red, se necesita, evidentemente, conocer información relevante de esa red, idealmente en tiempo real. Si los datos de la red no están disponibles, los beneficios sociales asociados a la figura del agregador disminuyen notablemente, por lo que la existencia de una regulación clara al respecto es muy relevante. Esto en Chile aún no tiene una solución clara. En Europa, por ejemplo, existen compañías cuya función es recolectar y poner a disposición los datos de la red. Un tema que ha sido relevante en Europa es la protección de los datos de demanda de cada consumidor, ya que éstos se consideran propiedad de los consumidores y no de las empresas.