*Por Daniela Maldonado, editora de ELECTRICIDAD.

La actual presidenta del directorio de la Empresa Nacional del Petróleo (Enap), Loreto Silva, es una de las mujeres que durante su carrera ha formado parte de equipos mayoritariamente masculinos. Durante las dos últimas décadas ha participado en el diseño de políticas públicas y de legislación en materias relacionadas con concesiones de obras públicas, construcción, recursos naturales y servicios de agua potable.

La abogada de la Universidad de Chile y socia del Estudio Bofill Escobar ha ocupado los cargos de subsecretaria de Obras Públicas (entre 2010-2012) y ministra de Obras Públicas (entre 2012 y 2014), además de ser directora de empresas de generación eléctrica y de agua potable.

Hoy es directora de Comunidad Mujer y de la Fundación Avanza Chile, además de ser consejera del Centro de Arbitraje y Mediación de la Cámara de Comercio de Santiago (CAM), del Consejo de Políticas de Infraestructura (CPI), miembro de Women Corporate Directors y de la Sociedad Chilena de Derecho de la Construcción.

Por su conocimiento y experiencia recibió el premio 100 Mujeres Líderes los años 2013 y 2016.

¿Qué la llevó a interesarse en el sector energético?
Siempre he trabajado en industrias reguladas, pero el sector energético tiene el atractivo adicional de ser un mercado fuertemente impulsado por la innovación, donde las empresas deben estar leyendo contextos y reinventándose constantemente para ser sustentables en el tiempo, definiendo su mix de tecnologías y proyectos para abastecer los requerimientos energéticos. Estamos viviendo una transformación del sector energético a nivel mundial, y como Chile no nos podemos quedar abajo. Enap tiene un rol muy importante que jugar como la empresa pública de energía y es un desafío fascinante estar en este punto de inflexión.

¿Se ha sentido en desventaja por ser mujer para lograr puestos de trabajo?
Es algo que personalmente no me ha tocado; fui muy afortunada y tuve una educación muy marcada por mi padre, donde ser mujer nunca fue tema y por lo tanto no existía como contexto a medida que fui avanzando en mi carrera. Lo que sí reconozco en mí misma y veo constantemente es que nos boicoteamos para no llegar a mejores puestos de trabajo. No basta con que exista el cargo, nosotras debemos estar realmente disponibles y querer estar ahí.

¿Tuvo o tiene algún referente femenino?
Puede sonar extraño, pero cuando empecé a trabajar en la Cámara Chilena de la Construcción no había muchas mujeres con las cuáles crear red y generar apoyo. Fueron hombres quienes me mentorearon y me dieron la confianza y espaldas para crecer profesionalmente. Por lo mismo, creo en la importancia de generar redes de mujeres y el mentoring práctico. Somos nosotras mismas las que podemos generar y compartir experiencias.

¿Cómo cree usted que se debe abordar la brecha de género en el sector y en Enap en particular?
Lo primero es tomar conciencia que mientras no se aborde la brecha de género, se está limitando la elección del universo potencial de talento que existe en la sociedad. Si queremos empresas, organismos e instituciones con el mejor talento, obviamente la selección debe ser entre todos.

Por lo mismo, la revisión acuciosa de los perfiles de cargo en Enap es uno de los desafíos a los que estamos abocados de manera que realmente estén orientados a buscar los mejores talentos. La empresa cuenta desde septiembre de 2017 con una Política de Equidad de Género y Conciliación de la Vida Laboral, Familiar y Personal, a través de la cual se busca eliminar todo tipo de discriminaciones entre hombres y mujeres, promoviendo así la igualdad de oportunidades en todos los procesos de gestión de personas.

¿Cuáles cree usted que son las ventajas y desventajas de ser mujer en sectores como el energético?
Creo que hoy hay un contexto muy propicio para el desenvolvimiento de las mujeres en el sector energético. Las cualidades que hoy son valoradas como la capacidad de entender temas complejos y multifactoriales, el trabajo en equipo, la comunicación, la relación con todos los stakeholders que hoy en día tienen las empresas, son atributos que, por cierto, no son exclusivos de las mujeres, pero ellas son fuertes en estas esferas y hay una gran demanda para estas habilidades.

Algunas cifras de Enap a julio de 2018

  • El porcentaje de mujeres trabajadoras de Enap es del 12,19%
  • En la primera línea hay dos mujeres de un total de 12 ejecutivos
  • A nivel país el 74% de los cargos de alta dirección en el sector público está ocupado por hombres