La Ley General de Servicios Eléctricos (LGSE) chilena de principios de la década de 1980, como modelo, fue adoptada por varios países, siendo Perú uno de ellos.

Dentro del dibujo técnico de la normativa eléctrica peruana está el COES SINAC, el equivalente al chileno Centro de Despacho Económico de Carga (CDEC), organismo fundamental para la coordinación eléctrica. Con más de 25 años de carrera, el presidente del Directorio, César Butrón, detalla a Revista ELECTRICIDAD sobre la importancia que tuvo el modelo chileno para el desarrollo eléctrico en su país.

A su juicio, ¿cuáles son las principales características de la actual normativa eléctrica peruana y cuáles son las principales diferencias que usted cree que existen con la normativa chilena?

En realidad los dos marcos normativos, conceptualmente siguen siendo muy parecidos como definición del modelo de regulación. Las diferencias surgen con las decisiones del Estado, que se apartan del marco regulatorio vigente para enfrentar problemas que el modelo no ha podido solucionar. En el caso peruano, existe todo un marco normativo que permite generar inversiones y mecanismos de remuneración adicionales a los del modelo regulatorio. Este marco normativo confiere a Pro Inversión (agencia gubernamental de promoción de la inversión privada) las facultades para concursar a diversas inversiones y crearles marcos regulatorios especiales a través de contratos BOOT (build own operate and transfer) que conviven con el modelo regulatorio general.

Perú ha evolucionado y modernizado su sistema eléctrico en la última década. ¿Cuáles diría usted que son los principales hitos que lo sitúan hoy como un sistema adecuado en términos de generación y transmisión eléctrica?

Hay dos hitos fundamentales:

1) La disponibilidad de gas natural en la costa, resultado del desarrollo del proyecto Camisea a partir de 2004.

2) La promulgación de la Ley N°28832 para el Desarrollo de la Generación Eficiente en junio de 2006.

La disponibilidad de gas natural con precios estables permitió el desarrollo de un porcentaje importante de capacidad térmica a bajo costo, lo que permitió recuperar en buena medida el equilibrio adecuado entre oferta y demanda; y lo sigue haciendo. Y la nueva Ley hizo dos cambios fundamentales: a) abandonó el esquema de precios regulados administrativamente y dejó en el mercado la definición de ese precio a través de licitaciones de largo plazo por parte de las distribuidoras posibilitando el financiamiento de nueva capacidad de generación; y b) la expansión de la transmisión deja de estar en manos del mercado y pasa a un esquema de planificación centralizada que se traduce finalmente en contratos BOOT con precios estables por 30 años fijados por el concurso respectivo, logrando así asegurar el desarrollo de la transmisión a tiempo para atender las necesidades de nueva generación y demanda.

¿Es usted partidario del sistema marginalista de precios? En Chile existe una discusión sobre la materia porque hay quienes señalan que se trata de un “sistema perverso”.

Ningún modelo es perverso por sí mismo. Lo que puede pasar es que determinadas premisas fundamentales en su diseño puedan haber cambiado y entonces el sistema puede provocar efectos perversos. El sistema marginalista se basa en el concepto central de que la señal de precios bastará para atraer las inversiones que hagan falta para mantener el equilibrio necesario oferta-demanda. Pero, ¿qué pasa si hay otros factores externos al modelo que impiden que estas inversiones se ejecuten? Entonces el modelo sigue enviando señales de precios cada vez más altos y no se produce la contraparte, que es la inversión. En ese caso, el modelo deviene en perverso, al menos temporalmente mientras subsistan las otras restricciones a la inversión.

¿Cómo Chile puede lograr una estabilidad de precios de la energía, así como la tiene Perú, que le permita a sus industrias lograr competitividad con otros mercados?

Cualquier país puede conseguir estabilidad de precios si logra mantener el equilibrio entre la demanda, la reserva adecuada y la oferta, lo cual es muy fácil de decir pero justamente se está convirtiendo en algo muy difícil de conseguir. En el caso de Perú, se disfruta de una estabilidad de precios momentánea porque han confluido varias circunstancias favorables: se dispone de gas natural con precios controlados, se cuenta con recurso hidroeléctrico y el Estado ha tomado decisiones de corto y mediano plazo que han permitido seguir atrayendo inversiones en generación y transmisión requeridas para mantener este equilibrio.

¿Cuáles son las principales diferencias, en cuanto a la coordinación, entre los sistemas eléctricos de Perú y Chile?

Diríamos que la principal diferencia operativa es el hecho de que en Perú existe un solo sistema interconectado (en 2000 se interconectaron los sistemas centro-norte y sur) y Chile aún tiene dos sistemas. Esto representa una gran ventaja al poner al servicio de todo el sistema la capacidad instalada de algunas zonas que cuentan con superávit, por ejemplo. Otra diferencia importante es la dependencia de un solo ducto para el suministro de gas natural sin capacidad de regasificación por ahora en el caso del Perú.

Chile interconectará próximamente el SIC con el SING, Perú ya vivió ese proceso. En ese contexto, ¿cuáles son las ventajas y desventajas de un proyecto como este y todo lo que lo rodea en materia de tecnología y procedimientos?

Viendo en perspectiva desde la integración de los dos sistemas peruanos uno solo, no podemos encontrar más que ventajas. Efectivamente, la discusión antes de emprender un proyecto de esta naturaleza fue muy grande pero la experiencia ha demostrado que, en el largo plazo, no hubiera tenido mucho sentido mantener los dos sistemas separados. Creemos que el tema de tecnología y procedimientos se puede resolver de una manera u otra; al final, los técnicos siempre se podrán poner de acuerdo.

Probablemente la mayor discusión fue el análisis económico sobre la conveniencia o no de ejecutar el proyecto. Lo importante aquí es tomar en cuenta que cualquier análisis de ese tipo se hace sobre la base de proyecciones y estas pueden no acertar o pueden surgir circunstancias o condiciones inesperadas que cambian todos los escenarios. Con mencionar que en estos momentos el sur de Perú estaría en desabastecimiento si no existiera la interconexión, con esto tenemos un argumento poderoso que derrota a cualquier otro en contra.