En el marco de su visita a Chile, Bart Boesmans, managing director de Laborelec – GDF Suez, entidad que es parte de la red de centros de I+D que la empresa eléctrica posee en el mundo, comenta a Revista ELECTRICIDAD las oportunidades de desarrollo que conlleva la apertura de su filial en nuestro país, la que se realizó en enero de este año.

¿Qué magnitud posee el área de I+D de GDF Suez?
GDF Suez cuenta con 800 investigadores en siete entidades de I+D con actividades y áreas de experiencia complementarias. Uno de sus focos es instaurar el crecimiento responsable en el centro de sus actividades (electricidad, gas natural y servicios energéticos) para responder a los principales retos energéticos y medioambientales de hoy en día: cubrir las necesidades de energía, garantizar la seguridad de aprovisionamiento, luchar contra el cambio climático y maximizar la utilización de los recursos.

Para ello el grupo propone soluciones eficientes e innovadoras a particulares, ciudades y empresas basándose en una cartera de aprovisionamiento diversificada, un parque de producción eléctrica flexible y poco emisor de CO2 y una pericia única en cuatro sectores claves: el gas natural licuado, los servicios para la eficiencia energética, la producción independiente de electricidad y los servicios para el medio ambiente.

¿Qué impulsó a la entidad a establecerse en Chile?
La decisión de postular a la convocatoria de Corfo y desarrollar un centro de investigación y especialización en Chile está inspirada en un sinnúmero de factores: el ambiente favorable del país para investigación y actividades innovadoras, su fuerte desarrollo económico combinado con un gran potencial para crear una economía del conocimiento, su gran potencial para el desarrollo de energías renovables y los proyectos de eficiencia energética. Todo lo anterior se vincula con la importante presencia que hoy tiene GDF Suez en Chile y los países vecinos.

¿Cómo será su modelo de trabajo en materia de I+D?
Laborelec posee una activa presencia en una amplia variedad de programas internacionales de investigación. Su sede central está ubicada en Linkebeek, cerca de Bruselas (Bélgica), y sus filiales en Maastricht (Holanda), Wuppertal (Alemania) y Manama (Bahrein).

Laborelec Chile aspira a actuar como un puente entre investigadores chilenos y las actividades globales de investigación de GDF Suez, coordinadas por la División de Investigación & Innovación. Esto contribuirá a desarrollar un Chile eco eficiente que explote todo el potencial de las tecnologías en energías renovables.

En este sentido la compañía podrá beneficiarse de las competencias adquiridas gracias a la experiencia internacional y también a las fuerzas con investigadores académicos locales y otros centros de excelencia.

¿Qué áreas de trabajo tiene considerado el nuevo centro?
En un comienzo las investigaciones se focalizarán en la integración exitosa de sistemas de energía solar y generación eléctrica con baja huella de carbono. Con el tiempo se explorarán oportunidades adicionales de investigación, como redes inteligentes, energía marina y geotérmica.

¿Cuándo inician sus operaciones en Chile?
Laborelec Chile comenzó sus actividades en enero pasado en la ciudad de Santiago. El equipo estará integrado el primer año por siete empleados, de los cuales dos son extranjeros, llegando a un total de diez trabajadores luego de cuatro años.

¿Qué aspectos requieren ser abordados en Chile para propiciar una mayor entrada de las ERNC?
Chile cuenta con grandes componentes que permiten propiciar una mayor entrada a las ERNC. Uno de ellos es el potencial que tiene el desierto de Atacama para el desarrollo de la energía solar. Hay que considerar que parte de la radiación solar más alta del mundo se da en esa zona. También existe una abundancia de fuentes de energía geotérmica a lo largo de todo el territorio. Por ejemplo, el famoso “anillo de fuego” que pasa por gran parte de la Cordillera de los Andes. Asimismo la energía hidroeléctrica, eólica, marina y la biomasa, que están aún siendo potenciadas y exploradas para sacarles un mejor provecho.

Sin embargo, aún existen barreras que hacen que las ERNC no sean lo suficientemente atractivas para generar un impulso definitivo. Por ejemplo, los incentivos fiscales o los proyectos pilotos con ayuda financiera. Esto último significa que los proyectos no logran conseguir un contrato a largo plazo, ya que nadie está dispuesto a financiarlo.

También la expansión de la red eléctrica chilena no está preparada para el impacto de la adición de grandes cantidades de energía intermitente, como la eólica o la solar. Sin embargo, el proyecto de interconexión entre el SIC y el SING, junto a la generación de gas natural basado en la energía disponible, podría mejorar de sobremanera las posibilidades de integración de las ERNC.