La abogada de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Blanca Palumbo Ossa, es la actual presidenta del Panel de Expertos, organismo autónomo cuya función es pronunciarse, mediante dictámenes de efecto vinculante, sobre aquellas discrepancias y conflictos que se susciten en el sector energético (gas y electricidad).

Blanca Palumbo se desempeñó previamente como gerenta de Asuntos Legales de AES Gener S.A., además de impartir clases de derecho económico, de regulación y de libre competencia en las Facultades de Derecho de la Universidad Andrés Bello y de la Universidad Mayor. La Fiscalía Nacional Económica, Vergara y Compañía y el Tribunal de la Defensa de la Libre Competencia también forman parte de su amplia trayectoria laboral.

¿Cuál ha sido su experiencia de trabajo como mujer en cargos de responsabilidad?

Mi experiencia de trabajo, en general, ha sido muy buena. No he sentido, en lo personal, limitaciones o discriminaciones por el hecho de ser mujer. Por otra parte, creo que en el ámbito de la abogacía las características femeninas son muy valiosas: las mujeres son acuciosas, tienden a facilitar la obtención de acuerdos entre partes y saben escudriñar en las razones que se ocultan tras los conflictos y problemas, de modo de encontrar vías de solución a los mismos.

¿Y usted considera que estas características le han aportado en su vida laboral?

Estoy segura que sí. En todo caso, cada cargo requiere características distintas o, dicho de otra manera, en cada cargo se requiere potenciar más unas facetas por sobre otras. Cuando los abogados defendemos a nuestros clientes solemos ser más duros o confrontacionales, cuando negociamos con terceros debemos buscar puntos de contacto con la contraparte. En el Panel de Expertos tenemos que aunar criterios y buscar consensos. Creo que las mujeres podemos desempeñarnos adecuadamente en cualquiera de esas áreas.

¿Cómo fue su experiencia como gerenta de Asuntos Legales de AES Gener?

Esa experiencia fue estupenda. El mundo de las empresas eléctricas era un mundo muy masculino, sin embargo nunca sentí un problema ejerciendo el cargo por el hecho de ser mujer. Por el contrario, siempre trabajé muy integradamente con los hombres y me sentí muy apoyada por mi jefatura.

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En la inauguración de la mesa Mujer+Energía usted mencionó que ha observado la evolución que ha tenido la inclusión de la mujer en el sector ¿Cuál es su opinión al respecto?

Es evidente que el porcentaje de mujeres en cargos de responsabilidad es, todavía, menor que el de hombres y en el sector energético esta diferencia es aún más notoria. Por cierto, hoy es muy distinto de cómo era hace 25 años, pero de todas formas, la integración de la mujer en esta industria es un tema pendiente que las empresas deben abordar responsable y decididamente.

En este sentido, soy partidaria del establecimiento de cuotas de género o, más bien, de metas de género, de porcentajes mínimos de mujeres en diferentes áreas y cargos. Creo que las cuotas o metas tienen la virtud de promover una evolución en la integración femenina. No se trata –como algunos sostienen− de ventajas injustificadas a favor de las mujeres, sino de avanzar para que en la selección no existan distingos relacionados con el género. Si se consideran las cifras de participación de las mujeres en la educación superior es evidente que para casi cualquier cargo existe una mujer calificada para desempeñarlo. Las cuotas permiten avanzar en ese sentido y, por otro lado, permiten asegurar a las mujeres que el esfuerzo que hagan en el desempeño de sus trabajos no se va a ver coartado por la imposibilidad de ascender a puestos de mayor responsabilidad en la empresa.

¿Estas cuotas deberían imponerse a través de leyes?

No creo que sea necesario. El mundo privado lo puede hacer autónomamente sin que una ley lo imponga. Las empresas, las asociaciones gremiales deben saber percibir –y estoy convencida de que lo hacen− los movimiento sociales como este. Creo que los organismos empresariales y gremiales pueden ayudar a crear conciencia de la materia entre sus asociados y deben ayudarlos a avanzar en este sentido transmitiendo la convicción de que la incorporación de mujeres es desde todo punto de vista conveniente y justa.

¿Qué consejo daría a otras mujeres, de acuerdo a su experiencia, para llegar a cargos altos?

Es imprescindible el compromiso con las cosas que uno hace, la sensación de responsabilidad y deber, porque eso se percibe en quien contrata, que el empleador sepa que las mujeres no van a abandonar un proyecto porque tengan problemas domésticos. Hay que demostrar que somos responsables y que vamos a cumplir de la mejor forma que se pueda. Además, y muy importante, hay que quererlo y disfrutarlo.