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La importancia de la Ruta Energética en el actual y futuro desarrollo de la industria

Durante la etapa de socialización de la Ruta Energética, la visión de los diferentes gremios del sector se enfocó en la necesidad de agilizar el proceso para materializar proyectos (de generación y transmisión) contando con el apoyo del Estado en lo que se refiere a la licencia social y ambiental que estos deben tener para satisfacer las exigencias de las comunidades.

La Agenda de Energía, lanzada en 2014, marcó un antes y un después en el sector. Esta iniciativa orientó el rumbo de las políticas públicas para allanar el camino de la industria privada en materia de competitividad, con el ingreso de nuevos actores en el mercado local, lo que presionó a la baja los precios de la energía, además del nacimiento de la Política Energética 2050, que implica la planificación de largo plazo para el sector.

Sin embargo en el sector privado quedó la inquietud en torno a la implementación de la Ley de Transmisión, especialmente con el aterrizaje de los reglamentos y otras regulaciones vinculadas a la planificación de la expansión del sistema eléctrico, junto a otras normas sectoriales que impactan en la estructura de costos de las empresas.

El Gobierno recién asumido ha lanzado la Ruta Energética 2018-2022, la cual está concentrada en medidas de corto y mediano plazo para enfrentar lo que en el sector privado denominan como las “correcciones regulatorias” que se necesitan para terminar de despejar incertidumbres. Diez son los compromisos asumidos, más uno adicional relativo a la integración energética regional.

El sello modernizador es el eje de esta iniciativa, de acuerdo a lo planteado por las actuales autoridades, particularmente a la hora de perfeccionar el accionar de las instituciones del sector energético.

Durante la etapa de socialización de la Ruta Energética, la visión de los diferentes gremios del sector se enfocó en la necesidad de agilizar el proceso para materializar proyectos (de generación y transmisión) contando con el apoyo del Estado en lo que se refiere a la licencia social y ambiental que estos deben tener para satisfacer las exigencias de las comunidades, a través de acuerdos voluntarios que sean vistos antes de ingresar al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental.

Por ello, para lograr los objetivos de la nueva iniciativa pública es fundamental mantener el principio de flexibilidad en varios frentes, como lo es la tramitación de futuros proyectos, los reglamentos pendientes de la Ley de Transmisión, la elaboración de las normas técnicas que realiza la CNE y la SEC, además de los alcances que tienen los planes anuales de Expansión de la Transmisión que propone el Coordinador Eléctrico Nacional a la CNE.

El otro foco al que deberá estar atento el sector privado con la Ruta Energética es el avance de la reforma a la distribución eléctrica, debido a las estimaciones de crecimiento que supone el desarrollo de la generación distribuida y de la electromovilidad, temas que requieren de un adecuado tratamiento regulatorio.