Revista Electricidad Nº229

abril de 2019
Vista del proyecto Cerro Pabellón en Antofagasta.

La geotermia podría dar algunos pasos para aumentar su participación en la matriz energética nacional, siendo el proyecto de ley que perfecciona el sistema de concesiones geotérmicas, presentado por el Ministerio de Energía, uno de los ejes más relevantes para avanzar de manera concreta en una tecnología renovable que cuenta con un factor de planta sobre el 90%.

El anuncio que hizo al respecto la ministra de Energía, Susana Jiménez, en la VI Cena Anual de las Energías Renovables, realizada el mes pasado, revitalizó las perspectivas de la energía geotérmica, pues la iniciativa legal del Gobierno tiene por objetivo desarrollar proyectos de baja entalpía, en que se busca obtener energía eléctrica o térmica a partir del calor contenido a 10 o 20 metros de profundidad, “lo cual tendrá beneficios para colegios, hospitales, servicios públicos y rubros industriales”, como afirmó la autoridad en el evento.

A esto se suma la labor que ejecuta el Ministerio de Energía junto al Banco Mundial y al Banco Interamericano de Desarrollo (BID), para la implementación de un fondo de garantía para la aplicación de riesgos de exploración geotérmica que apunta a la eliminación de barreras tecnológicas, regulatorias y de mercado.

Las iniciativas mencionadas buscan profundizar la participación de esta fuente energética en la matriz local, la cual ya cuenta con la puesta en servicio de la central Cerro Pabellón en la Región de Antofagasta, que tiene 40 MW de capacidad instalada y que tiene en carpeta su ampliación a otros 40 MW.

De acuerdo a los datos de la Comisión Nacional de Energía (CNE), actualmente existen 100 MW de capacidad instalada en proyectos geotérmicos que cuenta con su Resolución de Calificación Ambiental (RCA), mientras que otros 120 MW se encuentran en calificación.

El proyecto de Ley del Gobierno constituye un paso fundamental para el ingreso de la geotermia a baja escala en el país, con lo cual se avanzaría en la transición energética hacia el cambio de uso en fuentes energéticas, reemplazando a otros combustibles más contaminantes.

El otro paso adelante que implica esta iniciativa es dar una mayor participación a los consumidores, puesto que la geotermia de baja entalpía también se relaciona con el desarrollo de la generación distribuida, donde cobra una mayor relevancia la figura del prosumidor, que supone una mayor responsabilidad en el consumo energético.

Hace por lo menos 10 años que se realizan exploraciones superficiales en varias zonas del país, por lo que las empresas involucradas confían en que ahora sí se podrá avanzar y aprovechar el potencial geotérmico chileno estimado en 3 GW.