¿Cuánto tardará una interconexión energética con Perú y Argentina?

Con Argentina todo indica que será posible lograr una interconexión eléctrica una vez que vuelva a estar en situación exportadora, algunos meses del año, gracias al shale gas. Con Perú es probable que sea un poco más complejo.

Las integraciones energéticas, tanto a nivel nacional como internacional, explican los especialistas, consiguen beneficios como seguridad, flexibilidad, complementariedad y eficiencia en la operación de los sistemas eléctricos.

En el caso puntual de la interconexión de Chile con Perú y Argentina se evidencia la complementariedad que tienen los tres mercados, en términos de su demanda eléctrica y del mix de generación que los tres poseen, aprovechando los atributos de cada uno: Chile con su potencial solar y eólico, y Perú y Argentina con sus recursos hidroeléctricos y gas natural.

En esta línea surge la interrogante: ¿Este será un tema de futuro o habrá posibilidades reales de concretarlo en el corto plazo?

Por una parte los especialistas han explicado a este medio que lograr en Sudamérica una interconexión eléctrica como la que tienen los países de Centroamérica, es decir, que involucre a varios países que se beneficien de su existencia puede llevar mucho tiempo, tal vez se podría pensar en lograrlo en unos 10 a 15 años.

Por otra parte, además de los múltiples estudios técnico-económicos que han realizado organismos internacionales como Olade, Cier y Sinea, primero se debe contar con las confianzas políticas que fomenten el intercambio y la cooperación supranacional.

Ello debe conducir a acuerdos de integración que deberían ser ratificados por los respectivos Parlamentos, de manera que se entregue estabilidad a la inversión que se realizará. Además, los estudios económicos se deben actualizar permanentemente, dada la constante evolución de los mercados regionales.

Cabe recordar que el informe preliminar de la Política Energética de Largo Plazo, elaborado por el Ministerio de Energía, señala que la interconexión entre Tacna y Arica (conocida como la línea corta) se prevé para 2023, mientras que la interconexión entre las subestaciones Montalvo y Encuentro (conocida como línea larga) debiera entrar en operación en 2028.

Actualmente a nivel nacional se cuenta con un gran activo, que es la coincidencia de los distintos sectores políticos en seguir apostando al desarrollo a través de fuentes de generación renovables, que requieren complementariedad, y donde las interconexiones internacionales juegan un rol fundamental.

Con Argentina todo indica que será posible lograr una interconexión eléctrica una vez que vuelva a estar en situación exportadora, algunos meses del año, gracias al shale gas. Con Perú es probable que sea un poco más complejo, por restricciones jurídicas a las exportaciones de gas y la disponibilidad en el largo plazo de este recurso.

Para llegar a concretar el intercambio, ya sea a corto o largo plazo, enfatizan los expertos, este desafío debe ser considerado como política de Estado, más allá del Gobierno de turno. Solo de esta manera las negociaciones avanzarán a buen ritmo, pues esta es una realidad en diversos países del mundo, los que han visto que, gracias a todo tipo de interconexiones energéticas y mercados integrados, se superan las barreras y desconfianzas.