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Resiliencia e Incertidumbre en la Planificación del Sistema Eléctrico Nacional

Cabe preguntarse qué modificaciones en el diseño y operación del sistema son más críticos para maximizar su resiliencia.

Sin duda nos encontramos frente a una verdadera revolución energética. Con tantos desarrollos tecnológicos en movimiento, nadie tiene claro cómo se verá el sistema eléctrico en unos años más, y es en este contexto de alta incertidumbre donde aparece un desafío notable: asegurar la confiabilidad y la resiliencia del sistema eléctrico nacional.

Cuando se habla de confiabilidad, suele referirse a la capacidad del sistema eléctrico para tolerar eventos de alta probabilidad y de bajo impacto. Es decir, eventos “usuales”, tales como la perdida espontánea de una central de generación debido a una falla técnica, o aumentos importantes en la demanda eléctrica de una hora a otra. Sin embargo, al hablar de resiliencia, la referencia es a eventos de baja probabilidad pero de alto impacto. Por ejemplo, aquí contamos terremotos, tsunamis, incendios, deslizamientos de tierra, o incluso abundante nieve en zonas donde esto es poco común. En este contexto, la resiliencia es básicamente la capacidad del sistema eléctrico para verse poco afectado y/o recuperarse rápidamente de una disrupción significativa.

En los últimos años nos hemos visto enfrentados a una multiplicidad de disrupciones causadas por desastres naturales, muchas de las cuales han golpeado al sistema eléctrico nacional. Dado esto, cabe preguntarse qué modificaciones en el diseño y operación del sistema son más críticos para maximizar su resiliencia. Y aquí surgen varias preguntas más específicas:

  • Primero que todo, ¿cómo medir resiliencia?
  • ¿Es importante “reforzar” ciertas componentes físicas del sistema para evitar que se dañen bajo ciertos desastres? Por ejemplo, ¿qué líneas de transmisión, generadores, o transformadores son particularmente importantes?
  • ¿Existen planes de expansión del sistema más relevantes que otros en términos de resiliencia?
  • ¿Cómo definir políticas energéticas que incentiven o garanticen la resiliencia del sistema eléctrico?
  • ¿Qué tan importante es la generación distribuida en la resiliencia del sistema eléctrico?
  • ¿Cómo restaurar las redes de distribución eléctrica de la forma más eficiente posible luego de disrupciones importantes?

Las preguntas anteriores son tan solo para motivar algunas de las múltiples tareas que enfrentamos como sociedad para dotar de resiliencia a nuestro sistema eléctrico nacional, con el fin de minimizar los percances sociales y las pérdidas en productividad económica a la hora que nos enfrentemos al próximo desastre natural. En este contexto, el próximo gobierno va a tener desafíos importantes, sin embargo, es tarea de todos los actores relevantes cuestionarnos cómo maximizar la resiliencia del sistema, incluyendo a los sectores de generación, transmisión, distribuidoras, la Comisión Nacional de Energía, el Coordinador Eléctrico Nacional, y la academia.

 

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