Nueva Ley de Transmisión Eléctrica: un total cambio de paradigma

El cambio de remuneración en un 100% por la demanda, permitirá planificar a largo plazo, con holguras suficientes, robustecer la transmisión y servir como factor de promoción de la competencia.

Son variados los desafíos y aspectos a destacar de una de las reformas más profundas al sistema eléctrico nacional vistas en los últimos años. Pero en síntesis subrayo las modificaciones quizás más importantes y con más efectos en la población.

Una de ellas, es la variación en la forma de remunerar la transmisión. Tradicionalmente, esta era remunerada en un 80% por la generación y en un 20% por la demanda. Esto implicaba la necesidad de tener certeza de que efectivamente iba a existir un actor que pudiera financiar la nueva línea planificada, generándose así importantes restricciones con los plazos de planificación y tamaño de la línea, puesto que esta sería pagada principalmente por el proyecto de generación que la utilizaría.

En la práctica, si el sistema de transmisión no es capaz de transportar la energía desde una zona en la que existe la potencialidad de producir energía a precios más bajos, por ejemplo renovables, el sistema se veía obligado a desperdiciar esa energía y en su lugar generarla en otro punto del sistema, más próximo al consumo, y a precios que podían incluso llegar a ser muy superiores. El cambio de remuneración en un 100% por la demanda, permitirá planificar a largo plazo, con holguras suficientes, robustecer la transmisión y servir como factor de promoción de la competencia para que puedan desarrollarse nuevos proyectos en aquellas zonas en que se va expandiendo el sistema e impedir −o al menos acotar− la congestión en las líneas.

Otra de los cambios, es identificar las áreas en las que puedan existir polos de desarrollo o zonas dentro del sistema eléctrico, donde existen recursos para la producción de renovables y cuyo aprovechamiento resulta de interés público. Este impulso permitirá facilitar la generación de zonas en que pueda aprovecharse de manera más eficiente el potencial de los recursos renovables con los que cuenta nuestro país y asegurar que esta planificación cuente con los debidos estudios que permitan que la solución a la que se llegue logre la mejor ecuación social entre el cuidado del medio ambiente, el uso del territorio, la protección de las comunidades y la eficiencia del sistema.

Finalmente, destaco la creación de un nuevo y único Coordinador del Sistema Eléctrico, que reemplazará a los actuales Centros de Despacho Económico de Carga (CDEC) creados hace más de 30 años. Antes, los CDECs contaban con un Directorio compuesto por empresas generadoras, transmisoras troncales y de subtransmisión, y por un representante de los clientes libres, siendo su financiamiento, de cargo de sus integrantes. El nuevo Coordinador, en cambio, será un órgano con mayor independencia de los distintos actores del mercado, dotado de personalidad jurídica propia, sin fines de lucro y que no será parte de la administración del Estado, siendo por tanto, una de sus principales características, su independencia y elevado perfil técnico.