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La transición energética hacia un sistema totalmente renovable

Llama entonces profundamente la atención que algunas voces aún traten de cuestionar el proceso de transición hacia una matriz de generación eléctrica con fuentes de generación limpias.

Presionados por la conciencia del deterioro del medio ambiente y el cambio climático −originados en gran parte por la quema de combustibles fósiles− y por el atractivo de utilizar nuevas e inagotables fuentes de energía, la gran mayoría de los países ha adoptado regulaciones que han permitido la entrada de las energías renovables en forma masiva a la generación eléctrica.

En nuestro país las fuentes no convencionales de energías renovables hoy suministran más del 12% de la generación total del país. Más del 80% de su potencia se ha instalado tan solo en los últimos cinco años.

Llama entonces profundamente la atención que algunas voces aún traten de cuestionar el proceso de transición hacia una matriz de generación eléctrica con fuentes de generación limpias, renovables y competitivas, utilizando un sentido común basado en conceptos y modelos de análisis que dominaron el mercado eléctrico durante los últimos 30 años en nuestro país. Los mismos modelos y conceptos que con la evolución tecnológica y del mercado se mostraron incapaces en los primeros años de la presente década de impulsar un mercado que asegurara un suministro eléctrico seguro, competitivo y sustentable.

Las ERNC marcaron un record de precios bajos en la última licitación para empresas distribuidoras. Su efecto puede estimarse conservadoramente en un ahorro de 1.800 millones de dólares para el consumidor final durante los 20 años en que esos contratos estarán vigentes.

Este éxito trajo aparejada la reaparición de cuestionamientos sistemáticos a las ERNC. Que necesitan respaldo dada su variabilidad, que acarrearían costos ocultos, que no tendrían capacidad para financiar los nuevos proyectos, y más. Pareciera que mientras más transparente es el sistema, más nublado se ve para algunos.

Los paradigmas del mercado eléctrico están cambiando o definitivamente ya cambiaron. Por ejemplo, el antiguo concepto de respaldo se ha reemplazado por la complementariedad entre las diferentes fuentes ERNC y las convencionales. También, las centrales convencionales asumen el nuevo rol de prestar servicios de balance y flexibilidad.

Las modificaciones a la ley eléctrica efectuadas en los últimos dos años han proporcionado un marco regulatorio efectivo para combinar dos objetivos: precios bajos y menor impacto ambiental. Metas que solo se lograrán mediante esta transición hacia un sistema totalmente renovable.

Luego de las licitaciones y el atractivo que las ERNC han generado para los clientes libres, pareciera que intentar detener esta transición solo podría obedecer al intento de mantener un status quo que proteja determinados intereses particulares en desmedro de los consumidores finales.

 

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