Cómo gestionar la energía de las grandes ciudades

La verdadera oportunidad de innovar está en cambiar el modelo generación/transmisión/distribución para que la energía llegue al usuario final directamente desde las generadoras.

¿Será posible que la energía eléctrica que consumen las grandes ciudades sea generada al interior de estas?

Ese es el desafío: cómo gestionar la energía de las grandes ciudades para que no sea generada a cientos o miles de kilómetros y luego transportada por largas líneas de transmisión y densas redes de distribución hasta nuestros hogares. La tendencia mundial es que la energía eléctrica irá ganando terreno frente a los combustibles fósiles, debido fundamentalmente a que es posible generarla sin emitir gases de efecto invernadero y desde diversas fuentes de energías renovables.

Hoy, el uso de energías limpias no representa una oportunidad de innovación, es una realidad. Prueba de lo anterior es el plan estratégico del gobierno, anunciando que para el 2050 el 70% de la matriz debe contar con energías renovables no convencionales (ERNC) y los resultados de la última licitación son consecuencia de dicho plan.

La verdadera oportunidad de innovar está en cambiar el modelo generación/transmisión/distribución para que la energía llegue al usuario final directamente desde las generadoras, sin mediar transmisoras ni distribuidoras.

Si revisamos nuestra cuenta de luz veríamos que este cambio del modelo puede implicar un ahorro potencial de más del 20%. Hace tiempo que en Europa y Estados Unidos la mayoría de las ciudades tienen centrales de generación térmica dentro de los límites urbanos. Sin embargo, la innovación propuesta se refiera a generar la energía de manera distribuida en cientos de miles de pequeñas centrales ERNC, en lugar de un número reducido de grandes centrales convencionales. A modo de ejemplo, en Alemania se promueve la generación solar y eólica en los hogares, permitiendo que los particulares vendan los excedentes de energía que generen a cualquier otro usuario a través de la red existente.

Una forma de viabilizar la generación distribuida en Chile es que las grandes generadoras pudiesen usar los techos de las casas, pagando algo equivalente a lo que hoy se cancela por un derecho de paso, e instalar paneles solares directamente en las viviendas.

Se podrían licitar el uso de los techos en grandes zonas pobladas, para que las empresas, en vez de montar los paneles solares en el desierto, lo hicieran en las localidades más habitadas y así aprovechar los beneficios de la energía solar sin impactar a las comunidades o el turismo. Hoy los desarrollos inmobiliarios debieran considerar espacios optimizados para la instalación de paneles solares o aerogeneradores.

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