(La Tercera-Pulso) Este lunes el gobierno aceptó la renuncia del subsecretario de Medio Ambiente Felipe Riesco Eyzaguirre, quien había asumido el cargo el 19 de junio de 2018, tras la salida de Rodrigo Benítez de dicha cartera. El presidente Piñera, quien interrumpió sus vacaciones, designó a Javier Naranjo en su reemplazo.

El abogado de la Universidad Católica había llegado al cargo durante la gestión de Marcela Cubillos como ministra de Medio Ambiente.

Riesco fue abogado del Tercer Tribunal Ambiental, en Valdivia, y durante el primer gobierno del Presidente Piñera fue Director Regional del Servicio de Evaluación Ambiental en la Región de La Araucanía, Jefe de Gabinete del subsecretario Ricardo Irarrázabal, y Asesor Jurídico de la Superintendencia del Medio Ambiente.

Además fue profesor de Derecho Ambiental en la Universidad Austral de Chile, en el Diplomado Gestión del Cumplimiento Ambiental de la Universidad Católica, en el Diplomado Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable de esa misma universidad, y del curso Litigación Ambiental de la Facultad de Derecho de la Universidad Austral de Chile.

“El Presidente Sebastián Piñera y la Ministra Carolina Schmidt, junto con aceptar la renuncia de Riesco por motivos personales, agradecen y valoran el gran trabajo realizado en su gestión como Subsecretario de Medio Ambiente y le dan la bienvenida y mejores deseos al nuevo subsecretario en sus funciones”, según detallaron en un comunicado.

El nuevo subsecretario

Javier Naranjo es abogado de la Universidad Andrés Bello, Magíster en Derecho Regulatorio de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

El nuevo subsecretario se desempeñaba como Jefe Jurídico del Servicio de Evaluación Ambiental desde 2018.

La salida de Benítez

Naranjo es el tercer subsecretario de Medio Ambiente del actual gobierno. Antes de Felipe Riesco, estuvo en el cargo Rodrigo Benítez, quien renunció en junio de 2018, a solo tres meses de asumir sus funciones.

Su salida de habría dado por una distante relación con la entonces ministra, Marcela Cubillos y además habría quedado fuera de la discusión sobre la reforma al Servicio de Evaluación Ambiental.