La Asociación Gremial de Comercializadores de Energía (Acen A.G.) encargo un estudio de Systep Ingeniería, donde se destaca el rol que cumple la figura del comercializador en los mercados energéticos internacionales, mediante la reducción de costos para el consumidor residencial y el aumento de la oferta de servicios en el segmento de la distribución.

Los asociados de Acen son empresas que tienen proyectos de generación propios pero cuyo interés principal es la comercialización de energía y servicios afines, además de otras compañías que se dedican a buscar empresas que requieran suministro de energía y las asesoran. La asociación está conformada por Atria Energía, Bolt Energy, Ecom Energía, Enerlink, Imelsa Energía y Safira Energía que en total hoy comercializan más de 1.000 MWh de energía al año.

Estudio

Eduardo Andrade, presidente del nuevo gremio, sostiene que el estudio constató que, en países como España, Inglaterra, Colombia y Estados Unidos, la comercialización se ha introducido hasta el consumidor residencial que tiene la posibilidad de elegir el suministro de energía que desee.

Además se indica que en los países estudiados, donde se ha introducido esta figura del comercializador y existe competencia, según Systep, el costo de la energía disminuye y además la oferta de servicios asociados al suministro aumenta.

«La conclusión general del estudio es simple, los costos hacia el consumidor final disminuyen no obstante que se agrega un eslabón más en la cadena, los comercializadores. Cuando se compite por un cliente, el cual quieres que se mantenga contigo, lo tratas bien desde el principio. Hoy día la distribuidora es la única que está habilitada para dar el suministro sea este bueno o malo, te contesten o no el teléfono. La competencia produce, sin duda, un mejor precio y un mejor servicio», comentó Andrade.

Otro punto del estudio destacado por el ejecutivo la apertura que ha mostrado el mercado nacional, donde «ya se están observando resultados puesto que las empresas de generación y distribución tradicionales están ofreciendo mejores condiciones a sus potenciales clientes de las que hubieran ofrecido de no existir esta competencia».

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Reforma

Según Andrade, en la discusión de la denominada ley larga de distribución «tienen que definirse los deberes y derechos de las empresas comercializadoras, y deben existir todas las garantías que el Estado estime necesario imponer para asegurar que el comercializador va a actuar en forma adecuada, lo que le da derecho a su vez de realizar su negocio de la comercialización».

«Esas garantías deben ser tales que no se conviertan en barreras para nuevos actores que sean serios. Si estas garantías son muy elevadas ya sea desde un punto de vista oneroso o financiero, se va a favorecer a las mismas empresas de siempre”, señala.

A su juicio, otro aspecto que debería considerarse es el plazo para pasar de cliente regulado a libre. Si una empresa quiere cambiarse de categoría está obligada a esperar 12 meses para cambiar de régimen tarifario, habiendo cumplido con la obligación de estar a lo menos 4 años en la categoría de regulado. «La portabilidad eléctrica debería ser inmediata si el cliente cuenta con los sistemas de medición que lo permitan», dijo.

Según Andrade, la figura del comercializador debería pensarse como un ente que tenga una vida legal separada de lo que actualmente es la generación, transmisión y distribución. Un ente nuevo cuya inserción tiene que ser bien estudiada de modo que no se comentan errores y se asegure efectivamente que haya competencia y se evite así que las mismas empresas que hoy cubren todo el mercado sean además las comercializadoras.

«Al igual que pasó en su momento con la llegada de las ERNC, el proceso de adaptación a esta nueva forma de comercializar la energía debe ser gradual e involucrar tanto a las autoridades competentes, a las empresas del sector y a los usuarios», puntualizó Andrade.