(La Tercera-Pulso) Independiente de las críticas que se le han realizado al gobierno chileno con respecto a los resultados de la COP25, justamente es ahora cuando nuestro país toma la presidencia oficial de dicha cumbre hasta diciembre de 2020, con la realización de la COP26 en la ciudad escocesa de Glasgow, Reino Unido.

En otras palabras, ahora comienza un camino climático clave que durará 12 meses, a cargo de la ministra del Medio Ambiente, Carolina Schmidt; el equipo coordinador presidencial, liderado por Andrés Landerretche; y, de alguna forma, para Gonzalo Muñoz, el high level champion del encuentro climático. Los tres le “pasarán la posta” a sus pares británicos para poder lograr a fines del 2020, uno de los principales objetivos: La aprobación del Artículo 6 del Acuerdo de París sobre los mercados de carbono.

Y mientras el contingente chileno aún se recupera del jet lag, justo ayer el estudio “Climate and Public Opinions International Observatory 2019”, elaborado en 30 países por EDF e Ipsos, reveló que el 80% de los chilenos cree que la situación ambiental es “mala” o “muy mala”, mientras que, en el resto de los países, el promedio es de 54%.

Pero ¿cuál es la hoja de ruta de Chile en su calidad de “presidencia” climática? “Aunque uno de los momentos más importantes fue la conferencia en España, vamos a seguir el próximo año con una serie de iniciativas con respecto a la acción climática y ya comenzamos a trabajar para crear un puente entre el Reino Unido y nosotros”, comenta Andrés Landerretche, quien ya puso a parte de su equipo a cargo de esa transición. Con respecto al Consejo Asesor para la COP25 -cuya primera reunión post cumbre climática se realizaría en enero-, este sufrirá modificaciones con el fin de abrirlo más a la ciudadanía.

[VEA TAMBIÉN: Briones y COP25: «Es sorprendente y el máximo absurdo de los absurdos pensar que fracasó por culpa de Chile»]

“Alguien podría decir que lograr la aprobación del Artículo 6 era una expectativa muy alta, pero dada la urgencia, era razonable poner énfasis en ese punto”, comenta Gonzalo Muñoz, con respecto a las críticas, y agrega: “Pero se logró consolidar una agenda de acción climática que se llevará a cabo el 2020, e incluso pudimos subir la vara con respecto a los compromisos no gubernamentales, aparte de otros temas como los NDC (contribución nacional para las reducción de los gases de efecto invernadero) y protección de los océanos”.

Durante los próximos días, se dará a conocer públicamente, el high level champion de la COP26, aunque el nombre ya está definido. Este cargo tiene la misión de evangelizar la importancia del cambio climático en ámbitos no gubernamentales, como la ciudadanía y las empresas.

Según Muñoz, las tareas de ambos serán, entre otras, seguir aumentando la cantidad de actores no estatales comprometidos a la neutralidad cero a 2050 (en la COP25 se alcanzó a 786 entidades y 102 ciudades) y ver nuevas estrategias y focos. De hecho, en enero se juntarán para coordinar. “Al representante del Reino Unido le tocará defender la continuidad de la agenda de acción climática, ya que es parte del legado de Chile”, señala Muñoz.

Y si bien el calendario de cumbres climáticas comienza en marzo en Uganda (ver infografía), una de las citas claves antes de llegar a Glasgow, será la reunión entre la Unión Europea y China en septiembre en Leipzig (Alemania), donde se espera que el bloque logre un acuerdo con los asiáticos para mejorar su NDC.

Mientras tanto, según Landerretche, la presidencia de nuestro país es una oportunidad para reinstalar el tema climático a nivel local, que, a pesar de factores como la crisis hídrica, dejó de estar en primera plana tras el estallido social. “La idea es recuperarlo, porque si bien Chile no tiene una gran responsabilidad en las emisiones, debe avanzar más en áreas como la adaptación y la reforestación”, concluye el coordinador de la COP25.