Las energía eólica y solar representarían el 40% de la demanda eléctrica de Chile para 2030, y el 66% para 2050, frente al 10% actual, según un informe de Acciona y Bloomberg New Energy Finance (BNEF), presentado en la COP25 en Madrid.

«Chile, con recursos eólicos y solares de alta calidad, podría atraer más de US$35 mil millones en inversión para nueva capacidad energética, según el informe. Alrededor del 93% de la inversión se destinará a la nueva capacidad eólica y solar, mientras que el almacenamiento de baterías podría recibir una inversión de US$8 mil millones», sostiene el documento.

De acuerdo con las estimaciones incluidas en el informe, las energías eólica y solar «irán sustituyendo a la generación fósil convencional, disminuyendo así la dependencia de la generación de carbón, gas y petróleo en el país. En una de las hipótesis examinadas en el informe, el carbón podría eliminarse completamente para el año 2040».

Se espera que una mayor generación con estas tecnologías, en combinación con las baterías de almacenamiento, disminuya gradualmente las emisiones de 41 millones toneladas de CO², estabilizándose a poco menos de 10 millones de toneladas a principios de la década de 2040, lo que representa una reducción de más del 80%, incluso cuando se prevé un aumento de la demanda del 33% en el mismo período.

[VEA TAMBIÉN: Plan de descarbonización se adelanta a 2024 con salida de cerca de 700 MW]

Al ir agregando más capacidad renovable a su mix energético, Chile tendrá que establecer una mayor flexibilidad, que sea suficiente para satisfacer las necesidades futuras del sistema de bajo carbono. El informe de Acciona-BNEF analizó diferentes tecnologías que podrían proporcionar esta flexibilidad, como son las baterías de almacenamiento o los cargadores inteligentes para vehículos eléctricos que funcionan cuando la demanda de otros consumidores es baja.

Las nuevas tecnologías de flexibilidad, como el almacenamiento energético, tienen la doble ventaja de integrar mayores volúmenes de generación renovable y de desplazar la capacidad de respaldo fósil. La adopción de baterías a gran escala a partir de 2035 proporcionaría una flexibilidad crítica a la red eléctrica de Chile, al transferir el suministro de electricidad solar hasta la demanda punta por la tarde.

De acuerdo con el estudio, «las baterías a gran escala serán la principal fuerza motriz del crecimiento del almacenamiento energético en el país. Reemplazarían la generación de respaldo de las centrales eléctricas de petróleo y complementarán la ampliación de la energía solar en Chile».

El estudio Acciona-BloombergNEF pronostica que se instalarán 13 GW de almacenamiento de batería para 2050 y que se retirarán más de 10 GW de generación basada en combustibles fósiles. En un escenario en el que el carbón se retirase por completo, las emisiones serían un 75% más bajas en comparación con el caso base, y la inversión total en capacidad extra de energía renovable sería un 25% mayor, lo que requeriría un desembolso adicional de US$10 mil millones.
Implicaciones políticas

El estudio recomienda que Chile establezca un precio más robusto del carbono, para promover la inversión en las tecnologías bajas en carbono. Chile ya implementó un impuesto al carbono para hacer que la generación de fósiles sea menos competitiva. Sin embargo, la efectividad del mismo es limitada.

En el documento se indicó que el precio más alto del carbono «mejoraría la eficiencia general del sistema y complementaría otras medidas que Chile toma actualmente para cerrar sus centrales eléctricas de carbón».

«Dado que el desarrollo de la capacidad flexible en Chile aún se encuentra en una etapa temprana, el informe recomienda que el gobierno considere incentivos de inversión para tecnologías flexibles que puedan reducir la dependencia de respaldo de los combustibles fósiles para un sistema eléctrico liderado por energías renovables», informó Acciona.