(El Mercurio) Esta semana en París, en el marco de la reunión anual de ministros de la Agencia Internacional de Energía, a la que asiste el titular de la cartera en Chile, Juan Carlos Jobet, la francesa Engie tenía previsto, como telón de fondo, anunciar que anticiparía el retiro de todas las centrales a carbón que aún tiene en operación en los distintos países en donde tiene presencia.

Al ser de carácter global, la decisión también incluye los activos que la multinacional tiene en Chile, donde en junio ya concretó el retiro de dos de las cuatro unidades de este tipo que posee en el complejo Tocopilla.

Además, siguiendo el compromiso de descarbonización alcanzado con el gobierno a mediados de año, la firma tenía previsto cerrar las otras dos unidades de ese complejo en 2022.

A inicios de noviembre, durante la entrega de sus resultados a septiembre, Engie informó que tras una serie de ventas de activos, que, por ejemplo, le implicaron dejar de operar con carbón en la zona del Asia-Pacífico y reducir la presencia de este combustible en sus operaciones de Alemania y Holanda, solos un 4% de su capacidad de generación a nivel global produce energía con esta fuente.

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