(Pulso) El día lunes se anunció una de las compras más grandes que se han hecho en el país en el último tiempo: la china State Grid International Development Limited (SGID) anunció que adquirirá la distribuidora Chilquinta -la tercera en número de clientes del país- por un monto total de US$2.230 millones.

La transacción aún no se materializa, pero diversos expertos creen que esta compra debería ser revisada por la Fiscalía Nacional Económica (FNE) y, eventualmente, la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC). Esto, ya que no es el único negocio de la empresa china en el rubro eléctrico en Chile, en segmentos que tienen por ley algunas restricciones de inversión, como es el caso de la transmisión eléctrica.

De hecho, indirectamente, SGID ya tiene un historial en el país.

En 2012, la asiática ingresó a la propiedad de la eléctrica portuguesa REN, adquiriendo el 25% de la participación en el proceso de privatización de la firma lusa. Ese porcentaje la transforma en el mayor accionista individual de dicha compañía.

Desde esa fecha, REN inició un proceso de internacionalización, que la llevó a Chile en 2017, cuando adquirió el 42,5% de Electrogas -que opera gasoductos en el país- a Enel.

Este año, REN volvió a arremeter en el país con la compra de Transemel -empresa que era controlada por CGE- por un monto de US$167 millones. Transemel es una empresa pequeña en el negocio de transporte de electricidad en Chile, con el 0,36% de participación del sistema nacional de transmisión, aunque con planes de crecer.

Pero, ¿cuál podría ser el conflicto? Según el artículo 7 de la Ley general de Servicios Eléctricos, las empresas operadoras o propietarias de los sistemas de transmisión troncal “no podrán dedicarse, por sí, ni a través de personas naturales o jurídicas relacionadas, a actividades que comprendan en cualquier forma, el giro de generación o distribución de electricidad”.

Diversos abogados consultados por el asunto, señalaron que dados estos antecedentes, el caso podría verse en la FNE y en la SEC, pero ven poco probable que eso signifique que el traspaso de la distribuidora de la Región de Valparaíso pueda sufrir algún traspié.

“Atendido el tamaño de las compañías involucradas, resulta evidente que ambas superan los umbrales de ventas que se exigen para que la operación sea revisada por la FNE”, señaló Francisco Blavi, socio de Pellegrini & Cia.

Al respecto, otro abogado explicó que para que se pueda ir a la FNE se tiene que dar estas variables: por participación de mercado -si es una operación de concentración-, por incumplimiento a la Resolución 667 o por infracción a la ley eléctrica.

Consultadas la SEC y la FNE, ambas declinaron referirse al tema.

La restricción

Esta restricción a las transmisoras de entrar a otros segmentos del negocio eléctrico ya ha sido tema anteriormente. El fondo Brookfield -que compitió con State Grid en la venta de Chilquinta- enajenó el control de Transelec -la mayor transmisora del país- entre otras razones por esta restricción.

El año pasado, Celeo Redes (que opera el 7,92% del sistema troncal chileno) recurrió al Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC) para que se revisar el artículo 7.