(El Mercurio de Calama) El último Informe de Actualización del Consumo Energético de la Minería del Cobre al año 2018 elaborado por la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) dado a conocer ayer, establece que la región de Antofagasta es, con ventaja, la de mayor consumo energético tanto de combustibles como de electricidad. Tendencia que en los últimos seis años significó un aumento superior al 22%.

El estudio consideró los resultados de 56 operaciones de la gran y mediana minería, fundiciones y refinerías, las que en conjunto alcanzaron el 99,3% de la producción de cobre nacional de 2018. Periodo en que la industria tuvo un consumo total de energía de 176.745 terajoules (TJ), lo que representa el 14,1% del consumo energético del país.

22% en seis años

En lo relativo a la región, el informe concluyó que Antofagasta es por lejos la región con mayor consumo energético tanto en combustibles (49 mil terajoules (TJ), equivalente al 59,4% del total durante 2018) como en electricidad (51 mil TJ, equivalente al 54,1% del total). Consumo energético que ha estado en alza durante los últimos años, pasando de 81,9 mil TJ en 2013 a 100,0 mil TJ en 2018, lo que se traduce en un aumento de 22,1% en seis años.

El mayor consumo energético de Antofagasta viene dado por su alta producción de cobre (54,0% del total), pero también por las restricciones geográficas que enfrenta, en particular las restricciones de agua continental de la zona norte que ha incentivado a muchas operaciones a ocupar agua de mar, cuyo proceso de impulsión y desalación es altamente intensivo en energía eléctrica por la aducción y el bombeo del recurso desde la costa hasta las operaciones.

En Calama deberían sumarse dos nuevas plantas desalinizadoras de agua de mar, lo que aumentaría aún más el consumo energético de la región: la del Distrito Norte de Codelco, que comenzaría su construcción en 2020, y la desaladora de Minera El Abra que se espera construir desde 2022, planta que es parte de su proyecto de concentradora. Ambas bombearán agua desde la costa de Tocopilla.

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Consumos y gastos

En relación al consumo por tamaño, Cochilco informó que la gran minería privada del cobre fue responsable de alrededor dos tercios del consumo, tanto de electricidad como de combustibles, durante el año 2018, mientras que la gran minería estatal, representada por Codelco, representa el 28% y el 27% de combustibles y electricidad, respectivamente. La mediana minería privada, por su parte, es responsable del 2% de combustibles y 3% de electricidad.

Respecto a los gastos por energía, el informe establece que el consumo eléctrico constituye la principal fuente de gasto con US$2.459 de millones frente a los US$1.174 millones del costo asociado al consumo de combustible durante 2018. Es decir, prácticamente dos veces más. En suma, se estima que el consumo energético representa un 14% (9% energía eléctrica y 5% combustibles) de los costos de la minería del cobre en Chile.

Áreas más demandantes

Desglosando por tipo de energía utilizada en cada proceso, el consumo de combustibles en la mina rajo se lleva el 79% del total de combustibles usados en minería, en cambio en el proceso de concentración y lixiviación la fuerza dominante es el consumo eléctrico el cual representa un 55% y 21% respectivamente del consumo.

Analizando su evolución en el tiempo, se advierte que mina rajo en combustibles y concentradora en electricidad se han vuelto progresivamente más intensivos en su uso, aún en relación a los otros procesos. Así, la participación del consumo de combustibles de mina rajo se incrementó desde 55,6% del consumo agregado de combustibles en 2001 al 79,3% en 2018. Por el lado de la electricidad, la concentradora ha sido la principal fuerza demandante, pasando del 42,6% en 2001 al 58% en 2018.

Uso de agua de mar aumentará 230%

Según la Proyección de Consumo de Agua en la Minería del Cobre 2018-2029, de Cochilco, el consumo total de agua de origen continental -agua fresca- esperado para 2029 es de 14,53 metros cúbicos por segundo, lo que representa un aumento de 12% respecto a 2018.

En el caso del agua de mar, en la medida que el consumo de agua continental mantiene una tasa de crecimiento anual cercana a 1%, el agua de mar observa un aumento promedio anual de 12,2%. Se prevé que el consumo de agua de mar habrá aumentado 230% en 2029, respecto a 2018.