(Diario El Sur) De acuerdo con un reporte elaborado por Greenpeace, nueve ciudades de Chile encabezan la lista de las más contaminadas en Sudamérica, todas con una alta polución en la temporada de invierno por el uso frecuente de leña para calefacción, entre ellas: Coyhaique, Padre Las Casas, Temuco, Rancagua y Osorno. La única ciudad no chilena en el «top ten» es Lima, capital de Perú.

En marzo de este año, el seremi de Medio Ambiente de la Región de Los Lagos, Klaus Kosiel, sostuvo en Radio Cooperativa que el principal problema de la contaminación se basa en la «matriz energética para la calefacción residencial, donde los estudios indican que el 95% y el 98% de la calefacción es con leña de mala calidad o leña húmeda».

Estefanía González, coordinadora del área de campañas de Greenpeace indica que en el mapa nacional de la contaminación el uso de la leña se ha convertido en la gran fuente de contaminación en la zona sur del país. «Es urgente que ciudades del sur de Chile accedan a energías más limpias y que sean económicamente accesibles» agrega.

Pese a tener precios más bajos, el uso de leña no es la mejor opción, ya que se encuentra entre los tipos de energía más contaminantes. A pesar de esto sigue siendo el principal combustible para la temporada de invierno en el sector residencial, equivalente a un 40% del consumo total.

La OMS recomienda reemplazarla por combustibles limpios como lo es, por ejemplo, el gas licuado Que reduce la contaminación del aire en interiores en un 90% en comparación con el uso de leña. Asegura que sus efectos mínimos en las personas y medio ambiente, lo convierte en una de las mejores alternativas para el uso doméstico.

Según el último estudio del Ministerio de Energía, desde la región de O’Higgins a la región de Aysén, se concentra el 36% de la población nacional y de este total, el 74% de los hogares consume leña.

Según señala Felipe Rodríguez, subgerente comercial de la zona sur de Gasco, «el gas licuado es un combustible con gran disponibilidad hoy en Chile, amigable con el medio ambiente, que no contiene agentes contaminantes como azufre o plomo, dañinos para la salud, y es más económico. En Gasco apuntamos al uso de energías más limpias en las distintas áreas de negocio de la compañía en nuestros esfuerzos para lograr una mejor calidad de vida para las personas y alinearnos con nuestra política de sustentabilidad».

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Consecuencias

La leña constituye la mayor fuente de bioenergía en nuestro país, principalmente en la zona sur y austral. A la vez, es el único combustible que se considera emisor de material particulado por concepto de calefacción. Las partículas de la leña pueden resultar mortales para nuestro organismo debido a su fácil acceso a las vías respiratorias, principalmente por su reducido tamaño, logrando entrar a la profundidad de los pulmones y el torrente sanguíneo.

Juan Cristóbal Guerrero, experto de la Universidad San Sebastián, advierte que «el material particulado es más pequeño que un pelo, no se ve; lo respiras, te pican los ojos y puede incluso traspasar la barrera que se produce entre el pulmón y la sangre y puede quedar material particulado circulando en ella. A largo plazo, esto puede producir enfermedades incluso como el cáncer, y a corto plazo produce exacerbación de enfermedades respiratorias crónicas. Un niño o un adulto con asma puede experimentar un efecto inflamatorio de las vías aéreas».

Problemas a largo plazo

La exposición regular de humo aumenta la posibilidad de enfermedades prematuras como cataratas, lesiones musculoesqueléticas o trastornos perinatales, además de problemas respiratorios, los que se pueden presentar incluso después de 15 a 20 años de exposición al humo. En dos o tres días de episodios de emergencia o preemergencia ambiental aumentan las atenciones por exacerbación de enfermedades respiratorias en los consultorios.

Bajo esta realidad, los ministerios de Energía y del Medio Ambiente ya trabajan en el desarrollo de instancias que agrupan a organismos, tanto públicos como privados, cuyo objetivo es generar una política pública sobre calefacción y el uso de la leña, establecer estándares de calidad y desarrollar una estrategia nacional que sea aplicable a la realidad local de cada región.