(Diario El Sur) Desde el año 2014, cuando en Chile se produjo una especie de quiebre de stock, que comenzó un control en el crecimiento del mercado y la producción de pellet, con la conformación de una sociedad de biomasa que llevó a que las estufas que usan este material fueran ganando espacio como forma de calefacción.

Por lo mismo, hoy ese tipo de producto compite con fuerza con la leña y otro tipo de calefacción, como la a gas y la eléctrica.

Felipe Salazar, gerente comercial de Ecomas, firma ubicada en Los Ángeles, Provincia de Biobío, comentó que este elemento es el sustituto natural de la leña, que ha sido atacada por todos lados, pues es la razón de la contaminación del aire en muchas ciudades. «Por ende, vino una fuerza importante de los ministerios de Medio Ambiente y Energía, que declaran algunas ciudades como zona saturada. En ese contexto, la idea es sacar la estufas a leña y mediante subsidio instalar equipos a pellet», relató.

Esto ha impulsado el uso de este residuo entre un 20% a 25% de la demanda a nivel nacional y el otro 75% son los importadores de máquinas, que hizo, a juicio del ejecutivo, que el pellet se transformara en un combustible de moda y que tiene varias ventajas, como que es seco y homogéneo en su tamaño, lo que ayuda a su fácil manejo.

«La combustión usa un volumen de aire y otro de combustible, que junto a la combustión casi perfecta, genera muy poco humo. Además, no es necesario comprarlo todo el año, porque como se vende por bolsa, está disponible en varias partes», hizo ver.

Por ende, Salazar afirmó que el proyecto de biomasa, donde entra el pellet, que tiene entre un 6% a 7% de humedad, por lo que es fácil de controlar. El tema que complica es la distribución o cómo llegar a la casa de manera fácil. Actualmente, sumó, tienen distribuidores, una red nacional en casi todo Chile y puntos verdes.

Transparentar

Gustavo Pinto, CEO de Misa Group y experto en energía, sostuvo que la búsqueda de estándares obligatorios para la producción y comercialización de los biocombustibles sólidos permite no solo transparentar un mercado que hoy es bastante informal, sino que además contribuirá al fomento de un sector económico con grandes potencialidades.

«Experiencias internacionales como el Centro de Producción y Logístico de Biomasa de Lozoyuela (Madrid España), demuestran que a los residuos forestales y agrícolas se les puede agregar valor si se establecen condiciones para un mercado de competencia leal y se establece un estándar nacional homologado a la certificación internacional del pellet», manifestó.

Por eso, afirmó que la iniciativa de que el pellet se formalice como un biocombustible sólido se enmarca en las nuevas tendencias globales por avanzar hacia una economía circular y ello impulsará nuevos empleos y de mejor calidad en sectores agrícolas y forestales.

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También permitirá impulsar otras iniciativas relacionadas con calefacción distrital, fomento de la fijación de población y creación de empleo, especialmente entre jóvenes y mujeres, creación de la infraestructura técnica y humana que proporcione la autogestión de la biomasa local y natural en zonas rurales; producción, selección y comercialización de astillas enfocadas a las aplicaciones térmicas del sector doméstico y asistencial.

Dentro de las desventajas que se puede generar es un aumento en el precio de comercialización en las primeras etapas de su puesta en marcha, para luego llegar a una estabilización del mismo.

Derivados

En tanto, la jefa del Área Bioenergía de la Unidad de Desarrollo Tecnológico (UDT) de la Universidad de Concepción, doctora Cristina Segura, indicó que el pellet entra en el proyecto de ley que se está trabajando actualmente e incluye a la leña y sus derivados.

Remarcó que la iniciativa busca declarar como combustible a estos elementos, algo que a su juicio es muy importante, pues hacerlo implica que debe haber un proceso de normalización en su calidad y, en especial, sobre todo en la leña, de formalizar el mercado.

Si bien se han hecho esfuerzos en cuanto a certificación de la leña, no ha tenido el efecto, porque el espíritu de la ley nace por los problemas ambientales.

«Con esto obliga a la SEC a fiscalizar. Mientras que el pellet cuenta con un mercado súper formalizado y por la forma que tiene es muy fácil controlar su calidad», apuntó.

El pellet cumple mejor los niveles de humedad que la leña (25%) y es más estandarizado, con normas internacionales de calidad, como la Europea y las ISO, que también considera la astilla, leña y la briqueta. Pero el pellet es el más óptimo si se piensa desde el origen, que es la madera», explicó la experta.

Aparte, destacó que se quema en estufas con altos estándares de calidad y que generan bajas emisiones, por lo que es mucho mejor que la leña. Es más, hizo notar que el calor que propaga es casi igual al de la leña, pues tiene una humedad menor al 10%.

Por ende, la doctora afirmó que el mercado del pellet crece todos los año al doble, pero es más caro que la leña y a la vez menor que el gas o calefaccionarse eléctricamente, cerró.