La tecnología de almacenamiento de energía a gran escala con aire comprimido está buscando insertarse en el sistema eléctrico nacional, de la mano de la empresa canadiense Hydrostor, que ha efectuados varios encuentros con desarrolladores locales para analizar el potencial de instalar proyectos de este tipo en el país.

Jordan Cole, gerente comercial de la compañía, explica a ELECTRICIDAD que en Canadá existen diversas experiencias en la implementación de tecnologías para el almacenamiento energético, entre las cuales menciona las baterías de ion litio, gas y aire comprimido, pues «en el futuro jugará un papel clave para disminuir las emisiones de carbono, con la integración de esos sistemas a las energías renovables».

Es así como Hydrostor opera dos proyectos pilotos de almacenamiento con aire comprimido en el país del norte y uno en Australia los cuales suman un total de 25 MWh de capacidad de almacenamiento, por lo que actualmente están mirando otros mercados con un desarrollo de energías renovables, entre los cuales está Chile.

«El almacenamiento de energía jugará un papel crítico en la transición a una matriz más limpia, flexible y de menor costo en Chile, por lo que es una oportunidad para la integración de energías renovables y para el reemplazo de unidades generadoras a carbón, además de que permite aliviar la congestión en la transmisión», sostiene Jordan Cole.

Cómo funciona

El ejecutivo explica que este tipo de almacenamiento utiliza agua y aire presurizado, proporcionando energía similarmente a cómo lo hace el bombeo hidráulico, por lo que puede operar con proyectos entre 100 y 500 MW de capacidad de almacenamiento, con una duración entre 4 y más de 24 horas, dependiendo de la necesidad de aplicación. Si utilizamos faenas mineras cerradas podemos hacer proyectos más pequeños, a 25 MW o 50 MW. Además, estas instalaciones se pueden ubicar de manera flexible en el sistema eléctrico».

El funcionamiento de esta tecnología se desarrolla enviando aire comprimido a cavernas subterráneas, en las cuales posteriormente se introducen grandes cantidades de agua, provenientes de un reservorio en la superficie, para que la presión hidrostática fuerce el aire a la superficie y así accionar una turbina que genera electricidad.

«El primer paso es comprimir el aire utilizando electricidad para accionar un compresor que produce aire caliente, al cual se guarda en un almacén térmico patentado por Hydrostor. El aire almacenado se introduce en una caverna subterránea se mantiene a una presión constante, usando una columna de agua, la cual fuerza el aire a la superficie, donde se recombina con el calor y se expande a través de una turbina», precisa Jordan Cole.

La construcción del sistema de almacenamiento supone el uso de una conversión eléctrica, basada ne equipos de generación sincrónica estándar que incluye compresores, expandores e intercambiadores de calor. «El almacenamiento de calor con el proceso de compresión elimina la necesidad de quemar gas natural en la descarga y permite que esta clase de proyecto se haga sin usar combustibles fósiles», explica el ejecutivo canadiense.

Un proyecto de este tipo también considera la construcción de cavernas subterráneas para el almacenamiento del aire comprimido, utilizando técnicas de la industria minera.

El costo de estos proyecto está estimado entre US$1.000 y US$2.500 por kW, «siendo menor a la baterías de ion litio».

Jordan Cole señala que han sostenido reuniones con desarrolladores de proyectos de energía renovable y otras empresas generadoras del mercado nacional.