(El Mercurio) La transformación en una empresa de soluciones de energía que la firma controlada por la familia Pérez Cruz emprendió en 2017 llegó al punto en que requieren vincularse con la producción de gas, con foco en Norteamérica. Hacia allá apuntarán las conversaciones.

En 2017, con casi 160 años de experiencia a cuestas, Empresas Gasco inició la transformación de su modelo de negocios con el objetivo de dejar de ser una distribuidora de gas licuado y natural en distintos formatos y convertirse en una comercializadora de soluciones energéticas que, sin importar el formato, pueda adaptarse a los requerimientos de cada cliente.

De esta forma, la firma controlada por la familia Pérez Cruz se sumó a una evolución que en forma natural se está dando en la industria energética, donde eléctricas, petroleras y empresas de gas, entre otras, están buscando agregar valor a su oferta para desligar sus ingresos de los combustibles que venden y por esa vía mejorar los márgenes de sus negocios. En Empresas Gasco, esta tendencia la buscan reforzar sin descuidar el terreno que ya tienen en la distribución de gas licuado en cilindro y granel para usuarios minoristas, donde la apuesta va por el lado de la digitalización de su modelo logístico y de distribución.

Para la compañía, este proceso implicó lanzar nuevas líneas de negocio: generación de electricidad a gran escala para respaldar a las energías renovables no convencionales en el sistema eléctrico; desarrollar alternativas de abastecimiento para clientes industriales, que incluyen paneles fotovoltaicos y respaldo en base a gas licuado para generar electricidad o calor, y el desarrollo del segmento industrial de gas en la Región de Magallanes, donde actualmente abastecen en forma mayoritaria a clientes regulados. Para lograrlo, ya cuentan con contratos a firme con productores en Argentina.

Julio Bertrand, gerente general de la firma, dice que el avance en todas estas áreas ha sido satisfactorio y el año pasado les implicó inversiones extraordinarias por US$ 12 millones, lo que dejó el desembolso de 2018 en US$ 82 millones, monto que supera los US$ 70 millones que habitualmente ejecutan.

«En 2018 fuimos capaces de empezar a desarrollar estos proyectos y estamos ad portas durante este año de tener disponible la primera planta de 45 MW de generación eléctrica de respaldo con motores a gas licuado de toda Sudamérica; creamos Gasco Luz, que ofrece complementos energéticos para clientes industriales, y seguimos tramitando el terminal en Caldera. Esto da cuenta de que Gasco ya entró en este proceso de transformación y que el convertirnos en una empresa de soluciones energéticas ya no es un deseo, sino que algo que va en curso», dice el ejecutivo, quien reconoce que la ejecución de estos planes explica en parte la caída de 24% que sus utilidades registraron el año pasado, llegando a casi US$ 40 millones.

Un socio internacional que aporte el acceso a gas en Estados Unidos

Ahora que todos estos proyectos están en vías de concretarse, la empresa se está acercando al punto en que necesitará integrarse en la cadena de producción de los hidrocarburos que sustentan su oferta comercial y para esto requerirán un socio. «Estamos abiertos a tener un socio en un proceso que vemos cercano, si somos exitosos. Si seguimos haciendo lo que estamos haciendo y el mercado concibe que esta estrategia de ser una empresa de soluciones energética líder se logra, debería ser que nos toquen la puerta, porque nos ha ido muy bien demostrando que esto es algo concreto».

Con este requerimiento por delante, el perfil que les acomoda es claro: «Tiene que ser un socio de carácter estratégico, con presencia internacional, porque Chile carece de hidrocarburos y por eso necesitamos a alguien que nos complemente, que nos aporte conocimientos o acceso a recursos como el gas licuado, que hoy se importa básicamente desde Estados Unidos y Argentina», comenta.

Agrega que no les interesa un socio que solo aporte recursos financieros, porque Gasco todavía está en condiciones de cubrir ese requerimiento. De los US$ 350 millones de inversión fijados en el plan estratégico 2017-2020, aún les restan US$ 200 millones por ejecutar. El socio, plantea, tiene que aportar en la cadena de valor: «Es muy distinto tener vinculación con alguien que produce y por eso pensamos que a futuro ese sería el socio ideal», precisa.

Aunque aún no hay un proceso formal en marcha -no han contratado banco de inversión-, Bertrand dice que han tenido varios acercamientos. «En el mercado de la energía, entre salir a buscar y esperar a que te toquen la puerta no hay mucha diferencia porque todos nos conocemos. Cuando partimos con esta estrategia me tocó mucho hablar con proveedores y empresas de gas natural en Estados Unidos y Canadá que se interesaron por nuestros planes en el país y se ha ido dando esta especie de pololeo que hasta ahora no es serio, porque tiene la condicionante de que haya proyectos materializados. Cuando eso suceda, la sociedad se formalizará», precisa.

Nuevos terminales y llevar el modelo de negocios a Colombia

Mientras la tramitación de su proyecto para instalar un terminal de gas licuado en Caldera sigue avanzando, con la tramitación de los permisos ambientales y la concesión marítima -con el objetivo de poder iniciar la construcción el próximo año y empezar a operar en 2022-, en Gasco ya delinean lo que serán sus próximos pasos en este nivel de la cadena, que es el midstream , es decir, todo lo relacionado con logística y almacenamiento. Para esto ya están estudiando nuevas posiciones para puertos en la zona norte y más al sur, en forma individual y también a través de su filial Gasmar.

Aquí toma relevancia la operación de Gasco en Colombia, mercado en el que están presentes hace casi una década. El año pasado compraron el 30% de la sociedad que estaba en manos de un socio, con el objetivo de replicar allá esta transformación, lo que implicaría la posibilidad de invertir en infraestructura portuaria, para integrar a ese mercado en la cadena de abastecimiento que podrían conformar de la mano del potencial socio estratégico.

«No entramos a Colombia solo para vender gas licuado en cilindros porque en ese país, al igual que en Chile, el mercado tiene mucho potencial de crecimiento cuando en su desarrollo económico logra superar la forma básica de entregar energía, que es el cilindro», puntualiza.