(El Mercurio) Fue una visita flash . Luke Kissam, presidente y CEO de Albemarle Corporation a nivel global, estuvo en Chile por 72 horas esta semana. Llegó el lunes a las 8:00 a Santiago y de inmediato se fue a San Pedro de Atacama a reunirse con equipos, gerentes de planta y trabajadores; mientras que el martes siguió su periplo en Antofagasta a la otra instalación de la empresa norteamericana. El último día, ya en Santiago, se reunió con la country manager de Chile, Ellen Lenny-Pessagno, y más ejecutivos. La tarde del miércoles voló a Estados Unidos.

Y es que Chile y el litio son un factor clave para la multinacional, explica su máximo ejecutivo en conversación con “El Mercurio”, y donde se hace cargo de todos los temas complejos en los que ha estado involucrada la operación. “Chile es altamente estratégico no solo para Albemarle, sino que para toda la industria del litio”, recalca.

Sin embargo, Albemarle, competidora directa de SQM en el salar de Atacama, estuvo en la palestra en el último tiempo. Entre otros temas, por un conflicto en que se enfrentaron con la Corfo por el contrato de valor agregado al que se comprometió la firma estadounidense cuando cerró el pacto con la entidad estatal para explotar el salar de Atacama. En ese entonces, se estableció que un 25% de su producción se la vendieran a un precio preferente a las empresas Posco-Samsung, Molymet y Fulin, las que tendrán que desarrollar industria local. El conflicto partió porque no llegaban a un acuerdo para fijar los parámetros para calcular el precio preferente.

Sobre la disputa, que los tuvo a punto de irse a un arbitraje internacional y romper relaciones con el organismo estatal, Kissam, refiriéndose al tema por primera vez, dice que “decidieron retomar el diálogo y llegar a un acuerdo teniendo en cuenta el bien superior de Chile (…). El acuerdo que Albemarle firmó con el Estado de Chile en 2016 es histórico por las condiciones y los beneficios que trae para el país. ¿Se pudo evitar esta controversia? Mirado a la distancia, estoy seguro que sí, pero es parte de la puesta en marcha de un contrato de estas características. Lo importante es que existió un diálogo constructivo que permitió superar esta divergencia”.

En su momento, también se mencionó que la salida del ex country manager de Chile, Stephen Elgueta, tuvo que ver con su responsabilidad en el quiebre del diálogo. “No voy a comentar ni especular sobre este tema. La llegada de Ellen Lenny-Pessagno como country manager en Chile abrió, sin duda, una nueva oportunidad de diálogo y junto a un equipo de ejecutivos de Albemarle de alto nivel fueron capaces de lograr un buen acuerdo”, dice Kissam.

Lo que sí está claro es que Albemarle ya estaría lista para vender su producto a un menor precio. En todo caso, la fecha para iniciar la venta a las empresas no depende de ellos. “Esa decisión depende, en gran medida, de la o las empresas que se instalen en Chile para generar productos de valor agregado y va más allá de la oferta de nuestro 25% de la producción a precio preferente. El proceso sigue con las etapas establecidas; cumplimos con nuestra obligación de hacer las ofertas validadas por Corfo y estamos a la espera de las respuestas. Nuestro compromiso con el desarrollo de un ecosistema productivo en torno al litio se mantiene intacto y trabajamos activamente en ello”, responde.

Su sociedad con Tianqi en Australia: Las autoridades “tomaron las medidas correspondientes”

A propósito del mismo tema de la fijación del precio preferente, el ex vicepresidente ejecutivo de la Corfo, Eduardo Bitran, presentó antecedentes al Servicio de Impuestos Internos (SII), porque Albemarle habría estado vendiendo litio desde Chile a un precio menor a su matriz en Estados Unidos, con lo que pagaría menos impuestos en Chile. Kissam lo descarta de plano.

“Ha habido cierta insistencia en este tema y me gustaría ser muy claro en la respuesta. Albemarle cumple con todas las leyes en todos los países en los que está presente, y Chile no es la excepción. En lo que respecta a precios de transferencia, nuestras prácticas se ajustan tanto a las directrices chilenas como a las de la OCDE”, dice, y agrega que “lo importante para Chile es que la comisión que paga Albemarle al Estado es siempre sobre el precio al cliente final, tal y como lo establece el contrato firmado con Corfo, por lo que el interés del país está completamente protegido”.

Al mismo tiempo, descarta que estén en una controversia sobre este punto con el SII. “No tenemos ninguna controversia con el Servicio (de Impuestos Internos). Albemarle siempre ha cumplido con sus obligaciones fiscales y hemos compartido toda la información con el Servicio de Impuestos Internos”, afirma.

Pero los temas en que se ha mencionado a la firma no terminan ahí. Tianqi, la nueva dueña del 24% de SQM, es socia de Albemarle en un proyecto de litio en Australia, lo que levantó polémica por el interlocking que se podría generar. “En el caso específico de la relación que usted nombra entre SQM y Tianqi, las autoridades e instituciones cuya misión es velar por la libre competencia en Chile, tomaron las medidas correspondientes y establecieron que con ellas se resguardan debidamente las prevenciones respecto del traspaso de información entre competidores. Más allá de eso, no opinamos sobre las operaciones comerciales de otros competidores en el mercado”, responde Kissam.

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No insistirán en aumento de cuota con la CChEN

Otro de los temas que surgió tiene que ver con que las empresas que participaron del llamado internacional para instalar valor agregado en el país lo hicieron porque se les ofreció la venta de hidróxido de litio a un precio menor. Albemarle, por primera vez, aclara que no tienen en sus planes inmediatos producir hidróxido en Chile. “El acuerdo con Corfo abría la opción para que la empresa pudiese construir una planta para la producción de hidróxido de litio grado batería. Por el momento, no está en los planes de la compañía ejercer esta opción”, responde.

Asimismo, un nuevo punto de controversia se abrió en octubre, cuando la Comisión Chilena de Energía Nuclear (CChEN) rechazó el aumento de cuota de Albemarle, porque la firma no detalló cómo iban a aumentar la producción sin extraer más salmuera del salar. Ahora, Kissam explica que harán igual el aumento de producción, sin pasar por la CChEN.

“Dado que las autorizaciones con las que Albemarle cuenta nos permiten continuar con nuestras operaciones y ejecutar la estrategia de negocios sin la necesidad de modificar los planes en marcha, a corto, mediano y largo plazo, hemos decidido no insistir, por ahora, en esta solicitud”, responde.

Y para hacer esto, detalla, el directorio de Albemarle aprobó hace unas semanas una inversión adicional de más de US$ 100 millones para 2020, destinada a aplicar en la planta ubicada en el salar de Atacama una tecnología de vanguardia que les permita producir más litio sin utilizar ni una gota más de salmuera que la que actualmente extraen, “lo que asegura la sustentabilidad del salar de Atacama. Además, tenemos un equipo especializado que busca nuevas tecnologías que nos permitan producir de manera más eficiente y sustentable. Nos importa producir, por cierto, pero debe ser de manera ética y con total respeto al medio ambiente y a las comunidades”, agrega el ejecutivo.

Proyecciones de la industria: un millón de toneladas de litio a 2025

En cuanto a las proyecciones para la industria, que por estos días pasa más bien por un ambiente pesimista, Kissam aclara que están en el vaso medio lleno y cree que habrá un aumento de la demanda anual en torno al 21%, esperando una demanda de 475 mil toneladas en 2021, mientras que para 2025 proyecta que llegarán a cerca de un millón de toneladas en el mundo.

“El desafío es ser capaces de responder a esta demanda creciente, con seguridad en el suministro, sustentabilidad y una estrategia de negocios a largo plazo con nuestros principales clientes. Vemos también que hay interesantes perspectivas en el mercado del hidróxido de litio, y como empresa global, hemos tomado decisiones para hacer frente a este aumento de demanda”, explica.

Particularmente, sobre el precio, dice que ven perspectivas favorables impulsadas por el crecimiento del volumen. “Nuestra estrategia de contratos de largo plazo con nuestros clientes nos hace estar confiados en tener precios de venta estables. Para 2019 esperamos otro año en alza, gracias a nuestro desempeño y proyectos de crecimiento en litio que están actualmente en marcha. No vemos ningún obstáculo macroeconómico significativo ni descenso en las previsiones de demanda de nuestros clientes”, aclara el ejecutivo. Eso sí, como informaron en su momento, las lluvias que afectaron al norte de Chile durante este verano tendrán un impacto en la producción de 3.000 toneladas de carbonato de litio equivalente.