La Universidad Técnica Federico Santa María alista el contenido de una plataforma digital sobre electromovilidad, donde se exhibirán datos sobre el sector, como costo de los autos eléctricos, marcos regulatorios, nuevas normas, cursos que se ofrecen en la materia y las características de los vehículos eléctricos en Chile y a nivel internacional.

Así lo señala a ELECTRICIDAD, Mauricio Osses, académico de la Casa de Estudios que ejecuta este proyecto, el cual forma parte del compromiso público-privado para impulsar la electromovilidad en el país.

El académico también analiza el avance de la electromovilidad, señalando que el sector privado está encabezando la penetración de estas tecnologías en el mercado nacional, planteando una serie de desafíos.

Plataforma

¿Qué proyecto desarrolla actualmente la USM en electromovilidad?

Estamos enfocados en la plataforma digital de electromovilidad que nos encargó el Ministerio de Energía. Contendrá toda la información del tema en Chile, con datos sobre el costo y características de los autos eléctricos, además de los proyectos que existen, cuáles son las leyes y qué normas se están modificando, qué cursos ofrecen las universidades, cuáles son las últimas novedades a nivel mundial y cuántos autos hay en Chile y el mundo.

¿Cuándo pretenden lanzar esta iniciativa?
La tenemos que lanzar en mayo. Para esto hemos estado trabajando seis meses, identificando a todos los actores que hay en Chile y que trabajan en esto, como empresas, instituciones de educación superior y gobierno. Tendrá multimedia, documentos para descargar y una agenda actualizada de eventos sobre electromovilidad.

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Avances

 ¿Cuál es su evaluación del avance de la electromovilidad en los últimos años?

La electromovilidad está entrando muy fuerte en Chile, más que en cualquier otro país latinoamericano, donde ha sido el sector privado el que ha impulsado este tipo de desarrollo, lo que ha encontrado un poco más lento al sector público y al académico, por lo que estamos actuando más por reacción frente a lo que está pasando.

Por ejemplo, llegan 200 buses eléctricos al Transantiago y nosotros recién estamos procesando nuestra forma de generar técnicos o profesionales para el montaje y mantención de esas estaciones de carga tan complejas. Por otro lado, el sector público tiene que ir a la par, modificando las bases de licitación de buses, ver qué ocurre con las regulaciones que la SEC tiene que poner a estas estaciones de carga, además de ver las tarifas que deben pagar estas empresas de transporte que ahora tienen un consumo eléctrico bastante grande. También están los estándares de carga con los vehículos eléctricos que tienen que irse resolviendo con los que están circulando y operando en la calle.

Se ha avanzado en el transporte público, ¿cree que haya espacio para otros sectores del transporte?

Creo que lo que viene ahora es el transporte privado industrial, con empresas que tienen flotas cautivas, en que todas cargan en un mismo punto y pertenecen a una misma unidad de mantenimiento y hacen un trabajo parecido, que son compradas o arrendas por una empresa. Después se va a empezar a incorporar masivamente el vehículo particular. Una cuarta etapa sería la de maquinaria pesada, especialmente en minería.

Mencionó el tema de la complejidad de los grandes terminales de carga, ¿cuáles serían?

Se da en tres niveles. El primero es cultural, en que el operador y mantenedor de los buses está acostumbrado a tener separado en su cabeza el tema de la carga de combustible con el mantenimiento y operación del bus. Ahora el taller de mantenimiento tiene que considerar dentro de su agenda de actividades el tema de los cargadores, considerando tiempos muertos de carga del bus, es un tema logístico nuevo y no menor.

En segundo lugar, a nivel técnico hay que saber que se maneja una capacidad eléctrica enorme, lo que es un desafío para el sistema, por lo que hay que evitar sobrecalentamiento, además de considerar algoritmos de carga, en que un programa comienza a definir a qué buses se carga primero y cuáles tienen que salir primero.

Finalmente está la estandarización entre la marca del bus y el cargador, donde la idea es que estos últimos tengan todas las opciones disponibles para que no se tengan cargadores tipo A, B o C.