(El Mercurio) Tres meses después del inicio de las intoxicaciones masivas en Quintero y Puchuncaví, el aire de estas comunas exhibía concentraciones de Compuestos Orgánicos Volátiles (COV) -un tipo de gas contaminante- similares a los de cualquier ciudad del mundo, incluyendo Europa.

Es la conclusión que hasta ahora exhiben las pesquisas lideradas por el Instituto Noruego de Investigación del Aire (NILU, en noruego) y que buscan establecer la “huella digital” atmosférica en las dos comunas de la bahía de Quintero, en donde hace medio siglo está radicado un parque industrial que incluye una fundición de cobre y termoeléctricas. La indagación también considera a la vecina comuna de Concón, donde está la refinería de petróleo de Enap.

Combinando varias estrategias, los expertos liderados por el investigador senior del NILU, Norbert Schmidbauer, analizaron 200 “muestras de aire” tomadas en 17 puntos de la zona de Quintero, Puchuncaví y Ventanas, y 11 en la de Concón, en busca de COV con equipamiento inexistente en Chile.

Examinaron las concentraciones de aquellos compuestos que, en particular, inicialmente habían sido detectados por el equipo Miran del Ministerio del Medio Ambiente y que habían despertado preocupación por su peligrosidad: metilcloroformo, isobutano, tolueno y sulfuro de hidrógeno. Y aunque se detectó su presencia, esta se presentaba en niveles ínfimos, correspondientes a los presentes en la atmósfera de cualquier lugar.

En el caso del metilcloroformo, no permitido en Chile desde 2015, detectaron muy poco, lo que correspondería a concentraciones residuales tras su prohibición.

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“Algunos compuestos como bencenos y toluenos existen, como ocurre en muchos centros urbanos a lo largo del mundo. Pero están bajo la norma europea y de Estados Unidos”, explicó el ministro del Medio Ambiente (s), Felipe Riesco. “Algunas veces alcanzan concentraciones que son percibidas como olor por las personas. Si bien esos olores causan cefaleas y náuseas, no están dañando la salud”, dijo.

La situación contrasta con los resultados de 35 días de mediciones durante los episodios de contaminación de agosto y septiembre, que a través de Transparencia obtuvo la PhD en Ecología de la ONG Fiscalía del Medio Ambiente, Fernanda Salinas. La profesional recordó ayer que en el caso del metilcloroformo, aparecía registrado en 33 días y en concentraciones miles de veces más altas cuando fue tomado por el equipo Miran en pleno desarrollo de la crisis.

El investigador Norbert Schmidbauer, en consonancia con las explicaciones de la autoridad chilena, atribuyó esta situación a una mala calibración de los equipos que realizaron las mediciones iniciales.

El alcalde de Quintero, Mauricio Carrasco, reconoció la seriedad del trabajo noruego y del Gobierno, pero mostró su sorpresa. “Los episodios ocurrieron. Las muestras que ahora se presentaron fueron tomadas meses después”, enfatizó, destacando que es necesario extender las mediciones a los meses de invierno, cuando las condiciones de ventilación empeoran en la zona.

Así lo aseguró ayer el intendente Jorge Martínez, quien precisó que este semestre comenzará la construcción de un laboratorio en Quintero, que permitirá realizar estos análisis en forma local, con apoyo noruego.