(El Mercurio) En medio de la polémica que estalló esta semana por la acción combinada de dos factores: la confirmación por parte del Gobierno de que las cuentas de luz tendrán un alza importante, sobre cuya magnitud aún no hay consenso, y las críticas por la implementación de los llamados medidores inteligentes y quién se hará cargo de su costo, comienzan a conocerse nuevas implicancias de las reformas al sector eléctrico implementadas en los últimos años.

Primero fueron las licitaciones de suministro para clientes regulados -los clientes residenciales que en el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) representan al 98% de la población del país- , que se implementaron hace más de una década con el fin de reactivar la inversión de las empresas generadoras de energía.

Luego, durante la gestión de Máximo Pacheco en el Ministerio de Energía, a través de estos concursos se buscó elevar la competencia y facilitar la incorporación de las energías renovables.

Claro que al hacer el recuento de lo que será el abastecimiento de los hogares a partir de 2021, cuando estarán en vigencia la mayor parte de los contratos firmados entre generadoras y distribuidoras en el marco de estas subastas, la evaluación es mixta.

Si bien se logró la meta de consolidar la generación en base a viento y sol, en lo referido a la competencia, el resultado muestra que la mayor parte de la energía que recibirán los clientes regulados provendrá de las cuatro firmas que tradicionalmente han dominado en generación, lideradas por la italiana Enel.

De acuerdo con el análisis de los volúmenes adjudicados entre 2006 y mediados de 2017, la ex-Endesa Chile será directa e indirectamente responsable de suministrar casi el 54% de la energía por la que -según las estimaciones de demanda de la autoridad-, pagarán los hogares y otros consumidores regulados del SEN, que va entre las regiones de Arica-Parinacota y Los Lagos.

Según estimaciones de la consultora Synex a las que tuvo acceso “El Mercurio”, de los contratos vigentes en 2021, el 77% pertenece a los principales generadores incumbentes, es decir, Colbún, AES Gener y Engie, además de Enel Generación, que en forma directa tiene contratado poco más del 41% de la energía que se ha adjudicado a través de licitaciones.

En la industria hay voces que discrepan de estos números, pues aseguran que la caída en la demanda eléctrica hará que las generadoras no suministren la totalidad de la energía que tienen comprometida y eso podría hacer variar las participaciones de cada compañía.

Las estimaciones apuntan a que producto de este menor consumo, en el que también incide la migración de clientes desde el mercado regulado al libre -donde contratan directamente con las generadoras- implicará que por ejemplo, el próximo año, se alcance a suministrar sólo el 65% de lo contratado inicialmente.

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“Mercados perfectos, con muchos oferentes, simplemente no existen, siempre hay actores dominantes”

Esta situación deja en evidencia un problema de fondo, a juicio del director ejecutivo de Electroconsultores, Francisco Aguirre. Aunque en Chile hay más de cien generadoras registradas, una fracción mayoritaria de la producción eléctrica sigue estando concentrada en las compañías más grandes, copando parte importante de un mercado que se desarrolló para la instalación de operadores de energías renovables, que incluso están vendiendo su producción a estos grandes actores del mercado.

“La proporción de mercado que ha captado Enel muestra que no se está cumpliendo uno de los objetivos de las licitaciones, que es el incremento de la competencia. Ese es un objetivo que han tenido todas las administraciones en las últimas décadas -desde la privatización de Endesa, cuando la empresa operativa y sus proyectos se vendieron por separado-, pero que ninguna ha logrado, porque no hay forma de evitar que el mercado vuelva a reintegrarse. La teoría económica ratifica que estos mercados perfectos, con muchos oferentes, simplemente no existen, siempre hay actores dominantes”, explica el consultor.

Quien modificó el mecanismo de licitaciones para impulsar la competencia fue el exministro de Energía, Máximo Pacheco, quien defiende el resultado obtenido. Explica que los procesos entre 2014 y 2017 permitieron un alza en la cantidad de nuevos generadores dispuestos a ofrecer suministro a precios más bajos, lo que -independiente de la participación que tuvieran en los contratos adjudicados- se tradujo en una caída de 75% en los precios finales.

“Enel tiene cerca del 30% de la capacidad de generación nacional, por lo que es esperable que tenga un alto porcentaje de contratos adjudicados. Además, esta es una empresa que tradicionalmente mantiene contratos con distribuidoras, mientras que otras generadoras mantienen mayormente contratos con clientes libres. Lo que permitieron las reformas realizadas fue que la intensidad en la competencia por clientes regulados fuera tal que las generadoras tradicionales tuvieron que ofrecer precios competitivos mucho más bajos. Sin los cambios realizados, tendríamos los mismos generadores, pero con precios más caros”, asegura el actual director de TVN.

En la eléctrica dijeron que históricamente han suministrado un importante porcentaje de la demanda regulada del país, lo que va en directa relación con su mix de generación y el tamaño de la compañía, es decir, cerca de 35% de la generación esperada para el sistema. “En el mediano plazo, este porcentaje podría modificarse con un tren descendente por diferentes factores que están afectando el mercado. En cuanto a los posibles riesgos para el mercado y el sistema, es claro que son particularmente bajos, dado el respaldo que entregan nuestro parque generador eficiente, diversificado y flexible, además de la solidez financiera y experiencia de nuestro grupo”, dijo Enel Chile.

Pese a ser consultada, la ministra de Energía, Susana Jiménez, no estuvo disponible para comentar respecto de esta situación.

El “mercado secundario” que eleva el peso de la italiana

Las condiciones estipuladas en algunas de las licitaciones de suministro para clientes regulados, de alguna manera han abierto espacio para la instalación de un mercado secundario, donde empresas que se adjudicaron bloques para abastecer a clientes regulados, se han visto en la necesidad de firmar contratos de respaldo con otras generadoras para cubrir estas obligaciones.

Ese es el caso de Engie y de El Campesino, ligada esta última a la francesa EDF, al fondo EIG y a los locales AME, que se hicieron de importantes bloques de energía en la licitación que se adjudicó a fines de 2014, la última subasta donde los precios superaron los US$ 100 por MWh.

Estos contratos entraron en vigencia en enero de este año y ambas empresas no han podido cubrirlos con generación propia. La primera -que tiene sus centrales en el norte-, se ha visto impedida por el retraso en la entrada de la línea de transmisión Cardones-Polpaico, por lo que suscribió un contrato de largo plazo con Enel para cumplir con la entrega de energía. La segunda, en tanto, lo hizo porque ha enfrentado complicaciones legales que retrasaron la construcción de la central con la que se presentaron a la subasta.

Si se considera la energía comprometida por estas dos empresas y por la que los usuarios residenciales comenzaron a pagar este año, Enel tendrá en 2021 el abastecimiento del 54% de los consumos de los hogares de casi todo el país.

En la industria dicen que esta modalidad de contratación entre generadoras es habitual y, por lo general, se produce para cubrirse del potencial impacto del precio mayorista de la energía en situaciones en las que su producción es deficitaria para cubrir sus obligaciones comerciales.

Otras fuentes mencionan que las licitaciones instalaron una plataforma comercial para empresas que buscaban vender sus desarrollos e inversiones, lo que con un contrato de por medio hacía más atractivos sus proyectos.

Hay registros de varias operaciones de este tipo, tanto de contratos aislados o en conjunto con los proyectos, e incluso las empresas completas (cuando las bases de las licitaciones se hicieron más exigentes) que en los últimos años han cambiado de manos.

Una de las generadoras que ha sido más activa en la búsqueda de este tipo de oportunidades es Colbún. De hecho, en los registros proporcionados vía Ley de Transparencia por la Comisión Nacional de Energía, la compañía del grupo Matte figura entre las empresas que sin haberse adjudicado bloques en un proceso original de licitación hoy figuran como propietarios de contratos. Y no es la única compañía en esa situación.