(El Mercurio de Valparaíso) La tendencia mundial hacia la electromovilidad apunta a disminuir el impacto ambiental que generan hoy los vehículos, al emanar Gases de Efecto Invernadero (GEI) que contribuyen al aceleramiento del Cambio Climático. Sólo en Chile el 22% de la generación de GEI es derivado del transporte, por lo que es importante adoptar medidas que contribuyan a disminuir la tasa de emanación local de CO2, que en el 2018 ascendió a 37,1 gigatoneladas.

Un vehículo eléctrico emite cerca de un tercio de las emisiones de CO2 de un vehículo convencional, y además posee un menor costo operacional, disminuye el ruido y tiene mayor eficiencia energética.

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“La electromovilidad ha tomado gran protagonismo e interés entre la sociedad moderna y ha llegado para quedarse. Existen vehículos como automóviles, buses, bicicletas o camiones que pueden albergarse dentro de las posibilidades de la electromovilidad”, sostiene Samir Kouro académico de la Universidad Técnica Federico Santa María (USM) y experto en esta materia. Para el profesional, sin embargo, “los vehículos eléctricos no son una tecnología novedosa”, ya que el concepto data de hace más de 100 años.

Kouro, que además de profesor del Departamento de Electrónica es investigador del Centro Avanzado de Ingeniería Eléctrica y Electrónica (AC3E) de la USM, señala que el precedente lo fijó TESLA  -compañía norteamericana ubicada en Silicon Valley, en California- con la introducción del modelo S en 2012. Este demostró, que se puede hacer un sedán de altas prestaciones que compita en calidad y costo con sus equivalentes a combustión, y además es amigable con el medioambiente.

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