Chile fue señalado como el país con mejores alternativas para realizar proyectos que utilicen Energías Renovables No Convencionales (ERNC), según el informe Climatescope 2018 de Bloomberg New Energy Finance. El estudio fue aplicado en 103 naciones en vías de desarrollo y el país sudamericano encabezó la lista con una puntuación de 2,63 de un máximo de 5 puntos.

A continuación le siguieron India, Jordania, Brasil y Ruanda que cerraron el Top 5 de naciones emergentes con más proyección para ERNC.

Darío Morales, director de Estudios de la Asociación Chilena de Energías Renovables y Almacenamiento (ACERA-A.G) aseguró a ELECTRICIDAD que las razones que permitieron esta posición es que “Chile cuenta con un muy buen ambiente para hacer negocios, además de políticas públicas que han permitido mejorar el ingreso de nuevos actores ERNC al mercado, haciéndolo más competitivo, sumado al aumento de las expectativas frente a las medidas que buscan descarbonizar la matriz eléctrica”.

Como desafío, el especialista agrega que el informe identifica las limitaciones en el sistema de transmisión como una de las principales barreras que aún persisten para hacer más atractivo al país en materia de inversión en energías renovables.

Darío Morales director de Estudios ACERA

Sobre el estudio

Los elementos considerados para confeccionar el ranking fueron: fundamentos económicos, oportunidades y experiencia. Por su parte, cada uno de los criterios recibió una ponderación específica.

El primero de los aspectos referente a los asuntos económicos se le asignó una ponderación de 50%. Abarca las políticas públicas de energías limpias, junto con las regulaciones y barreras locales que pudiesen obstruir el desarrollo de ERNC. Aquí Chile obtuvo una puntuación de 3,32 puntos.

Por su lado, las oportunidades aportaron un 25% de la clasificación. En este caso se contabilizó el nivel de demanda eléctrica, consumo energético y de emisiones de COpara la aplicación de este ítem. En este caso el puntaje chileno descendió a 1,68, su calificación más baja.

El otro 25%  de la ponderación se vio reflejado por el criterio de experiencia. En este caso se contabilizó el volumen instalado de energías limpias, sus niveles históricos de inversión y finalmente sus respectivas cadenas de valor. En este caso la nación sudamericana tuvo una evaluación de 2,22 puntos.