(El Mercurio) La jornada del 11 de diciembre pasado marcó el peak en los envíos de gas natural hacia Chile con casi 8 millones de metros cúbicos (MM m {+3} ), según estadísticas del sistema trasandino a enero. El hito se produjo a poco más de un mes del anuncio con bombos y platillos del retorno del gas natural argentino a la zona central de Chile, acto que incluyó al Presidente Sebastián Piñera en persona activando la llave del gasoducto.

La promesa de abaratar casi a la mitad el precio de este combustible respecto del gas natural licuado (GNL) que se trae en barcos y la esperanza de incrementar estos volúmenes y llevarlos a un esquema comercial permanente, en la medida en que al otro lado de la cordillera la producción se consolide y aumente, motivaron a empresas locales, como Colbún, Enel, Methanex y Gasco, a suscribir hasta ahora 25 convenios de corto plazo para comprar el hidrocarburo y sentaron las bases para pensar incluso en ir más allá.

Todo apuntaba a que la relación comercial se recompondría, dejando atrás el recuerdo del abrupto corte de hace 11 años y los más de US$ 10 mil millones en inversión que debieron ejecutarse para reemplazar con carbón la generación eléctrica e instalar la infraestructura para importar GNL.

El panorama era auspicioso. Eso, hasta fines de diciembre, cuando las versiones de que la Secretaría de Hacienda argentina echaría mano a algunos subsidios para cumplir con los compromisos de reducción del déficit fiscal adoptados ante el Fondo Monetario Internacional, tomaron cuerpo. El titular de esta cartera, Nicolás Dujovne, apuntó al programa de estímulo a la producción de gas natural no convencional, que el primer ministro de Energía del Presidente Mauricio Macri, Juan José Aranguren, lanzó en 2017 para reactivar esta industria, cubrir el déficit interno y las costosas importaciones que paga el fisco argentino.

La decisión tiene enfrentados al Estado y a las petroleras argentinas, que amenazan con acciones administrativas y pleitos internacionales.

La propuesta de compensar la diferencia entre el precio promedio de venta efectivo en el mercado interno y un valor fijado para 2019 en US$ 7 por millón de BTU (unidad equivalente a unos 23 metros cúbicos de gas natural) se plasmó en la firma de ocho contratos entre productores y el Estado trasandino, donde se comprometieron proyectos por más de US$ 7 mil millones y otros US$ 3 mil millones que estaban en proceso de aprobación, pero que ya no serán incluidas por el gobierno central en este esquema de incentivos.

Osvaldo Ledezma, consultor asociado a Breves de Energía y exejecutivo de AES Gener, comenta que en medio de un boom de producción, las estimaciones apuntaban a que este año el subsidio requeriría un desembolso de US$ 1.200 millones, sin embargo, las cuentas de Dujovne dejaron solo US$ 700 millones disponibles para este fin.

El cambio de planes remeció incluso al gabinete de Macri

Aunque trascendió que en algún momento la idea fue eliminar el subsidio, finalmente, la semana pasada, el misterio terminó y la autoridad optó por recortar el beneficio, fijando un tope al volumen de producción a compensar y no al total extraído. Algunas empresas acusaron que el cambio los obligaría a ajustar sus planes de inversión. De hecho, algo se evidenció durante los meses previos al anuncio, ya que según datos de la consultora NCS Multistage citados por el diario trasandino El Cronista, la actividad de extracción de gas no convencional en Vaca Muerta bajó del récord de 612 etapas de fractura registrado en octubre, a un nivel de 333 en diciembre.

La clasificadora Moody’s advirtió que la decisión es «negativa», porque «representa una disminución de los flujos de fondos proyectados por las petroleras para el período 2018-2021», lo que alteraría los programas trazados. Los anuncios no tardaron. Esta semana, Tecpetrol, controlada por Techint, la más afectada por el recorte -con una merma de US$ 150 millones-, anunció que dará de baja tres de los cuatro equipos que tiene en el yacimiento Fortín de Piedra de Vaca Muerta y prescindirá de 300 operarios.

El cambio de planes produjo fisuras al interior del propio gobierno. El segundo ministro de Energía de la era Macri, Javier Iguacel, quien asumió apenas en junio pasado, renunció al cargo el 28 de diciembre, presuntamente, porque se negó a renegociar los contratos para evitar el conflicto. Los privados tendrían la última palabra, pues, según comenta el consultor trasandino Roberto Carnicer, estas compañías tienen la posibilidad de evitar el recorte por la vía judicial, algo que no solo estaría analizando Tecpetrol.

Precisamente, contener esa conflictividad es la prioridad del nuevo titular de Energía, Gustavo Lopetegui. El ex-CEO de LAN Argentina asumió a inicios de enero, conversó con las empresas y algo de camino tendría avanzado con aquellas que están menos afectadas, pero con Tecpetrol el proceso no será fácil.

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Excedentes, la condición para poder exportar

Durante los cinco meses que ejerció como secretario de Energía, Javier Iguacel visitó Chile cuatro veces para avanzar junto a sus pares locales para fijar condiciones que resultaran convincentes para reactivar los intercambios, y sostuvo varios encuentros con empresas locales para mostrarles directamente las ventajas económicas del hidrocarburo y garantizarles que las enormes reservas de Vaca Muerta -que están consideradas como las segundas más grandes del mundo tras las de Estados Unidos- y las millonarias inversiones que ya estaban comprometidas, permitían asegurar que esta vez la relación comercial sería de largo plazo: Argentina estaba en la senda para consolidarse como un exportador neto de gas natural, les aseguró en las citas sostenidas en los meses de julio, agosto, octubre y diciembre del año pasado.

Un ejecutivo que participó en una de esas reuniones dijo que entre los planes que Iguacel expuso estaba transformar todo o parte del terminal de Quintero -que hoy recibe y procesa GNL importado-, en una planta para licuar el gas natural, con lo cual Argentina lograría una salida directa al Pacífico con el GNL que tiene previsto producir una vez que logre cubrir toda su demanda interna, el requisito para lanzarse a los mercados internacionales, entre ellos, el chileno.

Las gestiones de Iguacel tuvieron resultados, porque aunque fue a modo de prueba, eléctricas -Colbún, Enel y Engie-, comercializadoras y distribuidoras de gas -Agesa, Gasco e Innergy- y la canadiense Methanex, han firmado contratos. Se trata de convenios por volúmenes estacionales -excedentes de verano por la menor demanda interna- y sin obligación de compra o venta, es decir, es «un gas de oportunidad», como afirman en una de las empresas que mantiene contratos. En Enel Generación Chile explican que cuentan con contratos de suministro de GNL de largo plazo, que garantizan el cumplimiento de sus compromisos comerciales y que tienen ciertas flexibilidades «que permiten aprovechar las importaciones de gas desde Argentina, cuando esté disponible». Añaden que la situación de ajustes en Argentina no es nueva y es parte del diálogo en instancias políticas.

La expectativa del ahora exministro era ambiciosa. A mediados de diciembre, días antes de su renuncia y en lo que fue su última visita al país como ministro, aseguró que la prioridad del gobierno era mandar gas a Chile en invierno, lo que estimaba podrían lograr durante este año, para ascender en 2020 a un volumen diario de 20 MM m {+3} , similar al consumo total de Chile hoy. «No vamos a prometer nada que no podamos cumplir», dijo a «El Mercurio» entonces. Ahora Iguacel declinó comentar sobre la polémica decisión impulsada por Nicolás Dujovne.

Efectivamente, previo al anuncio de la semana pasada había empresas en Chile que analizaban elevar sus contratos, incluso estarían en proceso de aprobación de sus permisos de exportación un par de contratos que consideran esquemas de entrega y compra a firme por períodos más extensos que involucran la temporada invernal -aunque a precios más altos-, pero ahora ese escenario estaría cambiando. La reinterpretación de los subsidios en Vaca Muerta podría incidir en un recorte mayor de las inversiones y una merma en la producción que alejaría la meta del pleno abastecimiento interno y, a su vez, los planes de un mayor desarrollo exportador.

«La evolución de las campañas de exploración y explotación de gas podría no ser lo que se esperaba. A las petroleras les ha ido bien, pero no lo suficiente en términos de mayor producción real, como para asegurar que nunca más nos cortarán el gas. En verano puede que no tengan problemas para abastecernos, pero en invierno todavía no son capaces de autoabastecerse», apunta el ejecutivo de una distribuidora local de gas, y agrega que esto implicará «ir hacia una estructura de contratos muy exigente del lado chileno y poner mucha atención en que Chile nunca más puede permitirse depender solo del abastecimiento argentino».

El consultor trasandino Roberto Carnicer asegura que sin duda la controversia con los productores de gas «es uno de los problemas más importantes que tiene que resolver el secretario de Energía», aunque dice no creer que este problema puntual pueda atentar contra el plan del gobierno de transformar a Argentina en un fuerte exportador de gas sino que «lo retrasará, la pendiente de crecimiento bajará un poco y el ímpetu puede que sea menor», puntualiza.

El Ministerio de Energía tomó contacto con las nuevas autoridades argentinas

En la industria recuerdan las palabras del Presidente Sebastián Piñera en la ceremonia del 30 de octubre, en la que se oficializó el reinicio de los envíos de gas desde Argentina. En esa ocasión, el mandatario dio cuenta de gestiones personales para que las empresas chilenas compraran gas luego que del otro lado de la cordillera definieron la viabilidad de los envíos: «Me tocó a mí incrementar la presión para que hubiera movimiento de ese gas». Luego añadió: «Hacer que las cosas ocurran en realidad requiere voluntad política, pero requiere también el compromiso y la participación de las empresas del sector privado y de la sociedad civil. Y por eso agradezco y felicito a todas las empresas chilenas, que son parte de esta mayor integración y que lo van a ser en el futuro».

Frente a ese entusiasmo y consultados en el Ministerio de Energía por la posibilidad de que el cambio en el esquema de subsidio pudiera afectar la disponibilidad de excedentes en el país vecino, el subsecretario Ricardo Irarrázabal, en su condición de ministro subrogante, comentó que «se ha tomado contacto con las nuevas autoridades del país trasandino», y ratificó que «la voluntad de ambos países es continuar avanzando en la ruta de la integración energética», aunque reconoció que «respecto de los contratos ya suscritos, estos contemplan, entre otras disposiciones y condiciones, la existencia de excedentes para exportación, por lo que la disponibilidad de gas para Chile dependerá de la existencia de los mismos considerando diferentes variables».

Tener cubierta toda la demanda interna , incluso en invierno, es la condición del gobierno argentino para autorizar mayores exportaciones de gas, por eso incrementar la producción es clave.

Entre las empresas locales que tienen contratos de gas argentino hay generadoras eléctricas, como Colbún, Enel y Engie; distribuidoras como GasValpo e Innergy, y la canadiense Methanex, que lo usa para fabricar metanol.