(Minería Chilena) Según proyecciones de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), se espera que a 2029 el consumo de agua de mar en la minería del cobre aumente sobre un 300% respecto a 2018, llegando a representar ese insumo un 43% del recurso hídrico requerido por esta industria a nivel nacional.

La puesta en marcha o ampliación de varias plantas desaladoras, con miras a satisfacer los requerimientos de las compañías, ha propiciado el debate respecto a la forma cómo debe irse desarrollando esta nueva infraestructura, con miras a mitigar su impacto sobre el borde costero.

En ese contexto, Jorge Cantallopts, director de Estudios y Políticas Públicas de Cochilco, comenta que desde hace diez años que se viene planteando desde la institución “la necesidad de tener una planificación en el tema del uso del agua de mar por parte de la industria minera”.

El profesional menciona que en “la industria había una cierta aprensión por discutir este tema, porque lo prioritario para las compañías era el abastecimiento. Creo que la industria está hoy con una mirada distinta, no está tan cerrada a discutir el tema”, plantea.

[VEA TAMBIÉN: Desaladora más grande de Latinoamérica iniciaría su construcción en 2019 en Copiapó]

Beneficios y desafíos

En este nuevo escenario, el desarrollo conjunto de estos proyectos podría generar una serie de beneficios para las propias empresas, señalan expertos.

Carlos Silva, académico de la Facultad de Ingeniería y Ciencias, y director de Ingeniería Civil en Energía y Medioambiente de la Universidad Adolfo Ibáñez, explica que “dado los mismos fenómenos de economía de escala que vemos en el sector eléctrico, no hace sentido tener soluciones individuales, sino que pensar en una infraestructura pública pagada por los mismos privados. Eso les va a dar una solución de menor costo y mayor confiabilidad”.

Considerando estas economías de escala, asegura que “existen los incentivos para tener un sistema planificado públicamente, y no individual, donde cada uno mata su toro”, haciendo hincapié en que “el Estado tiene un tremendo rol al respecto, porque no es la función de las empresas individuales tratar de articular con otras compañías cómo tomar una solución común, porque ahí, dado los timing de los proyectos, eso nunca va a ocurrir”.

Respecto a este punto, el subsecretario de Minería Pablo Terrazas, señala que “entendemos que a veces los tiempos de los proyectos mineros son distintos, también comprendemos que le da mucha mayor seguridad a cada actor tener su propia desaladora y puerto, pero ahí tenemos que enfrentar un problema, porque tampoco podemos estar llenando nuestras costas de puertos y desaladoras”.

Ante esa situación, la autoridad considera que el gobierno juega un rol importante, “de ordenar la cancha, pero eso no lo podemos hacer sin la colaboración de la industria”, destacando el hecho de que están participando de la mesa que lideran las Fuerzas Armadas, sobre el ordenamiento del borde costero, “que es clave para las desaladoras y los puertos”.