La tecnología de bombeo hidráulico es una de las alternativas que está a la espera de materializarse en la matriz energética nacional, con el proyecto Espejo de Tarapacá, de la empresa Valhalla Energía, que ya cuenta con un reglamento vigente desde 2016.

De acuerdo a los especialistas consultados por ELECTRICIDAD, el bombeo hidráulico se caracteriza por aumentar la flexibilidad en la operación del sistema eléctrico, debido a su rol multifuncional, complementario de la generación solar fotovoltaica y eólica.

Características

Según un informe reciente de la Asociación Internacional Hidroeléctrica (IHA), las centrales de hidraúlicas de bombeo representan el 94% de la capacidad instalada de almacenamiento de energía en el mundo.

Espejo de Tarapacá supondría el debut de esta tecnología de almacenamiento, la cual se encuentra en proceso de financiamiento para iniciar construcción.

La iniciativa consiste en una central hidraúlica reversible de bombeo y generación con una capacidad instalada de 300 MW, ubicada al sur de Iquique, donde el agua almacenada en un estanque se utilizaría para la generación eléctrica en las horas nocturnas, complementando la generación solar fotovoltaica considerada en el proyecto.

¿Cómo funciona?

Sebastián Espinoza, gerente de Estrategia de Valhalla, señala a este medio que el proyecto busca almacenar energía “en base a un diferencial de altura donde se tienen dos reservorios. El inferior es el agua del océano pacífico, donde se construirían túneles de baja longitud”.

“Esta agua del reservorio inferior se almacena a 600 metros en los acantilados superiores en una cuenca natural y se usa energía solar para el bombeo. En la noche, cuando no hay sol, esta agua pasa por el mismo túnel y turbinas que son reversibles generando energía en base al agua que estaba almacenada en el reservorio superior”, precisa el ejecutivo.

“Básicamente es una pila de agua, igual que la batería del celular. Uno la carga, generando energía y en la noche se descarga bajando esa agua e inyectando energía al sistema”, agrega.

A juicio de Espinoza, este proyecto integra “tecnologías muy competitivas, la mejor radiación solar del mundo que tenemos en el desierto de Atacama, junto con los acantilados que permiten la diferencia de altura, además de unas cuencas naturales que ahorran obras civiles”.

Multifuncionalidad

El reglamento de bombeo hidráulico, publicado en 2016 por la Comisión Nacional de Energía establece una diferencia entre sistemas de almacenamiento de energía como este frente a embalses, considerados sistemas de generación con capacidad de almacenamiento que dependen de factores climáticos.

Según Espinoza, el bombeo hidráulico tiene como ventaja que puede participar en varios segmentos del mercado de la energía cumpliendo un rol multifunción que le otorga una mayor flexibilidad.

Sin embargo, en mercados segmentados y basados en sistemas como el arbitraje de precios, como en el chileno, sus precios pueden no resultar competitivos.

“El mercado eléctrico chileno es bastante sano en términos de que no es el regulador el que impone una u otra tecnología, sino que los procesos son neutros tecnológicamente y lo que prima son los mejores precios frente al producto que se está ofertando”, explica a ELECTRICIDAD Andrés Romero, director de Valgesta Energía, uno de los actores que participó en la elaboración del reglamento de 2016.

A su juicio, el proyecto de Valhalla “tiene que competir en un mercado ultracompetitivo”, agregando que una tecnología de este tipo podría desarrollarse.

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“Puede participar en el mercado de la energía, en el de la potencia y en el de los servicios complementarios, que se va a abrir el 1 de enero de 2020. También se habla de un posible mercado de flexibilidad, donde se van a ofrecer productos que permitan acompañar de mejor manera la variabilidad, tanto de la oferta como de la demanda que se proyecta”, explica el ex secretario ejecutivo de la CNE.

Valhalla Energía se encuentra trabajando en el aspecto financiero para materializar el proyecto, “hace poco fuimos seleccionados por el Green Climate Fund, un organismo de la ONU para viabilizar e incentivar inversiones privadas”, destaca Espinoza.

“Estamos trabajando con ellos y también con inversionistas estratégicos para estructurar el financiamiento y participar de modelos de generación en licitaciones privadas y públicas”, señala.

 

El proyecto contempla la instalación de tres turbinas reversibles, alojadas en una caverna de máquinas, las que operando con energía solar, elevarán el agua de mar durante el día hasta una depresión natural ubicada en la meseta superior,  y durante la noche operando en modo de turbinas, utilizarán el agua para generar energía, devolviéndola posteriormente al mar. Tanto el sistema de captación de agua de mar como los conductos serán subterráneos y bidireccionales.

Desafíos

Según Iván Saavedra, consultor senior y director de la empresa IESD, es necesario avanzar hacia una visión de largo plazo en el tema de almacenamiento.

“Una regulación que no permita la incorporación de elementos que hacen que el sistema sea más eficiente, más económico y competitivo no es una regulación útil. Un ejemplo de esto es pretender que por arbitraje de precios se financien estos sistemas”, afirma.

“Este tipo de restricción no se preocupa de la solución óptima del sistema, sino más bien de mantener una situación de mercado no óptima en el largo plazo, que es la existencia de diferencias importantes de costos marginales”. Con la paradoja de que “los sistemas de almacenamiento de gran tamaño necesariamente tienden a disminuir las diferencias de costos marginales tanto espacial como temporalmente”, concluye.