(El Mercurio) Una historia similar a la de inicios de 2017 vive el mercado del petróleo. Con un recorte de producción de 1,2 millones de barriles por día (bpd) empezarán el año los miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y otros productores como Rusia que no forman parte del cartel. El objetivo de la rebaja -al igual que hace dos años cuando acordaron reducir la producción en 1,8 millones de barriles diarios- es impulsar los precios que tocaron mínimos de US$ 42,53 para el barril de Brent y de US$ 50,47 para el WTI de Estados Unidos.

Entre los factores que han provocado la caída del crudo está la incertidumbre de lo que pasará con la guerra comercial que protagonizan EE.UU. y China; la política monetaria de la Reserva Federal que subió cuatro veces la tasa el 2018, y las exenciones de sanciones por el petróleo iraní que otorgó Estados Unidos a algunos compradores. Además, hay dudas en el mercado si el recorte tendrá los efectos esperados, sobre todo porque no está claro si la OPEP y sus aliados lograrán contrarrestar la producción estadounidense. Incluso, algunos analistas han advertido que el recorte será insuficiente para equilibrar la oferta y demanda mundial.

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Al cierre de año, el petróleo Brent, que se utiliza de referencia para Europa y Chile, cayó 19,55% hasta los US$ 53,8 el barril, mientras que el WTI descendió 24,84% hasta los US$ 45,41 por barril. Esta es su mayor caída anual en dos años, específicamente desde 2015, cuando el precio del barril de crudo cedió 34,97% en caso del Brent, mientras que el barril de WTI retrocedió 30,47%.

La OPEP y Rusia producen en conjunto más del 40% del crudo del mundo. El Ministerio de Energía de Rusia, Alexander Novak, ha dicho que Moscú y la OPEP, liderada por Arabia Saudí, habían alcanzado un acuerdo general para que la llamada “OPEP+” se institucionalice y que se extienda hasta al menos el año 2019.

Sin embargo, el funcionario ruso dijo que tal idea había sido descartada y que su país prefiere evitar posibles sanciones de EE.UU. “Hay un consenso en que no habrá una organización como esa. Esto, porque requeriría una estructura burocrática en relación con el financiamiento, el cartel, con el lado estadounidense”, dijo Novak a un grupo de periodistas.