(El Mercurio) Un período de seis años con tendencia a la baja se rompió este ejercicio en la medición de los costos marginales de producción de electricidad del Sistema Eléctrico Nacional.

Así lo reflejan las cifras del Coordinador Eléctrico Nacional, que explica que durante 2018 el indicador se situó en un promedio anual de US$ 63,51 por Megawatt hora (MWh) medido en la barra de Quillota, suma que representa un incremento de 11% apróx. en comparación con el año anterior, que cerró en US$ 57,42 por MWh (el segundo más bajo después de 2006).

Según explicaron desde el Coordinador, esta variación se debe a múltiples factores, entre ellos la situación hidrológica del país, que no permitió un mayor despacho de fuentes de pasada, a lo que se suma la demanda y, en mayor medida, el alza en los precios de los combustibles.

De hecho, en el promedio anual el carbón y el gas natural, que tiene gran preponderancia en la matriz energética, vieron aumentar su valor en 18% y 31%, respectivamente. A estos se sumó el diésel, con menor participación, que subió 47% (ver infografía).

Sin embargo, atenuó esta alza la contribución realizada por la integración de mayores fuentes renovables, las que a la fecha están cerca de la plena colocación. De esta forma, la producción de este tipo de fuentes creció desde un 15% en 2017 a un 17,4% en 2018, con cerca de 13.300 GWh anuales.

“En la medida que existen condiciones hidrológicas no tan favorables, los costos marginales se ven afectados transitoriamente en el tiempo, y a pesar de que exista una proyección de largo plazo a la baja, ante la falta de agua, los costos suben, como ha pasado este año. Esta ha sido una tendencia que hemos tenido los últimos seis años”, explica Hugh Rudnick, director de Systep y académico de la Universidad Católica.

Con todo, los efectos de esta alza solo podrían verse en el mercado de los clientes libres, ya que los clientes regulados se encuentran suscritos a los precios establecidos en las licitaciones.

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Perspectivas positivas

Pese al alza de los costos marginales que se vio en este ejercicio, las proyecciones apuntan a que esta sea solo una excepción, pues en 2019 debiera retomarse una baja.

“No veo esto como una señal de alerta. Creo que es un fenómeno pasajero, una respuesta al aumento en los costos de los combustibles, que en realidad aumentaron mucho más que 10%. Además, la perspectiva para el próximo año es que el petróleo esté alrededor de los US$ 75, lo que está bastante bien”, asegura Sebastián Novoa, director ejecutivo de Ecom Energía Chile.

De hecho, el experto proyecta que el indicador en 2019 se sitúe entremedio de los valores vistos en los últimos dos años, lo que se sustenta en que las lluvias han presentado un mejor nivel y los embalses están más llenos.

“Vamos a partir el año en condiciones bastante buenas. Similares, o un incluso superiores a las del año pasado en estas fechas, y los costos de los combustibles deberían bajar. Además, se suma la interconexión, que debería tender a ecualizar la situación, entonces no debería verse nada muy diferente de lo que se ha dado en los últimos dos años”, remata Novoa.

En el largo plazo, se espera que existan empresas generadoras con costos de producción más bajos, por lo que habrá una mayor competencia por parte de los consumidores para acceder a esos precios. “En la medida que los costos marginales vayan a la baja, evidentemente los contratos también deberían bajar. Eso ya pasa y el mercado se está volviendo muy competitivo, las generadoras buscan levantar y pasar clientes regulados a libres para poder ofrecer mejores precios y llevarse parte de la torta”, concluye Rudnick.