(Emol) En el desierto más árido del planeta, en Atacama, desde tiempos coloniales se ha producido un fenómeno llamado “desierto florido”, una anomalía relacionadas con la corriente de El Niño. Un forma natural del planeta de mostrar la generación de ecosistemas.

Sin embargo, con el estado actual que se vive en la Tierra con el cambio climático, algunos científicos han levantado una alerta sobre la generación de un cambio climático local, producto de algo que -hasta ahora- se creía como una solución inocua.

En un estudio publicado en la revista científica Science en septiembre de este año, el equipo liderado por Yan Li, investigador del Departamento de Ciencia Atmosférica y Oceánica de la Universidad de Maryland, han detallado las posibles consecuencias generadas por las granjas solares en el desierto del Sahara con una potencialidad de mayores lluvias y producción de vegetación.

Una situación que fácilmente se puede traer a la realidad nacional. El desierto de Atacama actualmente es hogar de hectáreas de paneles solares con la intención de recurrir a formas menos dañinas para el planeta de crear energía.

“Lo primero es no olvidar que cualquier intervención en el ambiente tiene un efecto, a estas alturas del partido no podemos decir que la implementación de una cierta tecnología o el hacer algo en un ambiente no tiene ningún efecto porque sí lo tiene”, así aclara esta situación a Emol la investigadora titular del Centro de Biotecnología y Bioingeniería CeBiB, Cristina Dorador.

Las energías renovables se plantean en un contexto para disminuir el uso de combustibles fósiles, principales responsables de las grandes emisiones de dióxido de carbono (CO2) que se acumula en la atmósfera produciendo el cambio climático.

[VEA TAMBIÉN: Española Grenergy invertirá US$142 millones en la construcción de 12 plantas de energía solar en Chile]

“Suena muy positivo y es así también como se vende comercialmente. Estas energías alternativas hay que implementarlas sin duda, porque es mucho mejor en términos de emisión de carbono, pero también hay que tener cuidado cuando estas energías alternativas empiezan a instalarse sin ningún estudio previo [pueden producir otros problemas]”, agrega la científica que pertenece a la Red de Investigadoras.

El estudio del Sahara muestra es que la instalación de estos paneles solares y los vientos que hay en ese desierto, estarían creando un cambio climático local, lo cual, a la larga, generaría un aumento de la vegetación, explica Dorador, aclarando que no siempre “lo verde” es positivo.

“La gente dice ‘va a dejar de ser un desierto y vamos a tener plantas y es lo que a las personas les gusta. Y donde se pueden cultivar vegetales para la alimentación’, pero por otro lado, estamos modificando el ambiente”.

La realidad nacional

“Nuestro gran desierto de Atacama en el norte en los últimos años ha vivido un aumento de la instalación de paneles solares. Hay lugares que eran desierto absoluto y que ahora son hectáreas de instalación de paneles solares y otras plantas de concentración solar, las que se instalan sin mayores permisos que el territorio, porque cuál es el objeto de la protección ambiental ahí donde no hay nada, aparentemente. Pero sí hay cosas, hay bacterias”, puntualiza Cristina Dorador, académica de la Universidad de Antofagasta.

La realidad es que en Chile también existen efectos naturales que podrían afectar en la forma en que se modifica el ecosistema con la instalación de estas tecnologías.

Dorador comenta que “en el desierto de Atacama está el tema de los paneles solares, yo me pregunto, qué pasa con la camanchaca en la mañana, se está condensando agua ahí, el agua baja por los paneles -me imagino-, se deposita, y ahí hay sombra, ya no hay comunidad fotosintética como hay en las rocas de sal del desierto”.

Con esto, se podría generar “un cambio interesante” que vale la pena estudiar, sobre todo considerando que existen ecosistemas de bacterias en la zona y que podrían verse afectadas con la llegada de estas formas de energía limpia.

Si bien en el estudio de Science no se detalla la actual existencia de vegetación a causa de los paneles solares, es importante la potencialidad de estos cambios climáticos locales que podrían producir nuevos problemas en el futuro, algo que las emisiones de gases de efecto invernadero le han enseñado -de una forma drástica- las consecuencias que estas decisiones pueden tener para el planeta.