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La consultoría para proyectos de electromovilidad, orientada especialmente a los modelos de negocios en este sector es la actividad que actualmente ocupa el tiempo de Andrés Rebolledo, ex ministro de Energía del gobierno de Michelle Bachelet (2014-2018).

El ex Ministro afirma a ElectroMov -nuevo portal de Grupo Editec especializado en información sobre electromovilidad- que son varios los desafíos que Chile tiene en este tema, particularmente en infraestructura, aunque asegura que el país se encuentra en un proceso de transición energética que impulsará el desarrollo de esta materia, junto con el de las energías renovables.

¿Cuáles son las oportunidades que aprecia en torno a la electromovilidad en Chile?

Chile tiene una gran oportunidad en materia de desarrollar la electromovilidad, pues tenemos una situación privilegiada desde el punto de vista de la producción de recursos que son fundamentales para expandir la electromovilidad. Por una parte, somos productores de cobre y el dato es que los vehículos eléctricos consumen cuatro veces más cobre que los tradicionales.

Por otra parte, tenemos reservas y proyectos importantes de litio, que es el material fundamental en la acumulación de energía en los vehículos eléctricos. También hemos hecho un cambio fundamental en materia de nuestra matriz de generación eléctrica, donde hoy ya podemos establecer que hacia 2030 el 90% de la energía se va a producir con fuentes limpias. Por lo tanto la combinación de la movilidad de los vehículos sin emisiones con energía, es el modelo con mayor sustentabilidad.

¿Cómo cree que este escenario influye para el avance de la electromovilidad?

Con la matriz energética que hoy existe, donde todavía hay una proporción importante de generación en base a fuentes fósiles, si uno retira un vehículo tradicional y lo reemplaza por uno eléctrico emite un tercio que el anterior. Pero cuando avanzamos a una matriz 90% o 100% limpia vamos a tener el modelo sustentable adecuado en el sentido de sustituir y mantener vehículos eléctricos con fuentes y recursos que se producen en Chile, y además con energía limpia que hoy se plantea como objetivo.

Carga eléctrica en los hogares

¿Cuáles son los desafíos que advierte?

Los desafíos que se plantean tienen que ver fundamentalmente con infraestructura y con estaciones de carga, lo que ha ido avanzando en los últimos años. Pero creo que en las ciudades hay en términos de escala una infraestructura adecuada. Sin duda que cuando crezca el número de autos eléctricos tendrá que crecer también, no obstante, hay que siempre tener en consideración los datos mundiales de países que tienen más electromovilidad, que indican que el 80% de estos vehículos se carga en las casas, de noche.

A su juicio, ¿cuál es la relevancia de la infraestructura de este tipo?

Es importante tener una infraestructura para darle la autonomía a quienes compran vehículos eléctricos, sobre todo en tramos interurbanos, que permitan no solo circular y tener autonomía dentro de las ciudades, sino que también salir de ellas. Sobre eso se está avanzando y hay planes para que probablemente en 2019 se genere un cambio importante en términos de electrolineras para esa mayor autonomía necesaria.

¿Qué falta en Chile respecto de la infraestructura interurbana?

Lo central es que haya disponibilidad de electrolineras en los tramos interurbanos, de forma que exista la posibilidad de tener la autonomía para recorrer dos puntos entre dos ciudades, cosa que empresas del sector eléctrico y combustibles tienen planes y es probable que hacia el 2019 tengamos más de esta infraestructura ya disponible.

Además hay un dato no muy conocido pero relevante, y tiene que ver con el hecho de que la legislación permite que empresas que no son del sector eléctrico instalen electrolineras en sus dependencias, cumpliendo con las condiciones de seguridad. Así, actualmente shopping, restaurantes y cines pueden instalar electrolineras y es un paso importante para su disponibilidad.

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Los precios a la baja

¿Cuál es su visión respecto a los precios de los vehículos eléctricos en el futuro?

Todos los estudios indican que van a la baja, como consecuencia de la baja en el precio de las baterías, y en general también indican que hacia 2030 habrá paridad de precio entre un vehículo eléctrico y uno convencional, especialmente en términos de la inversión inicial, minuto en el cual el proyecto de comprar un vehículo se vuelve más atractivo, porque los costos de mantención y operacionales del auto eléctrico son hasta cuatro veces más baratos.

Si hoy se hace la comparación entre esos dos proyectos, y un taxista, o alguien que recorre muchos kilómetros, por los costos operativos, ya es un buen negocio, a pesar de que es más caro comprar el eléctrico, por la vida útil del vehículo.

¿Cómo se compara Chile con la experiencia internacional?

Creo que Chile ha ejercido un liderazgo en electromovilidad en América Latina. Nosotros hacia finales del gobierno anterior elaboramos y lanzamos con todos los interesados del sector, público, privado, academia, la estrategia nacional de electromovilidad, que tiene los componentes que permiten impulsar la electromovilidad en el futuro, con una mirada colectiva y un plan de acción que se compartió por todos estos actores.

Fue un proceso y un instrumento que marca esta ruta y refleja la mirada y visión común de que la electromovilidad es importante para Chile. No creo que muchos otros países lo tengan y marca un punto importante en nuestro país, además con lo que está pasando con los buses eléctricos, hay una acción de liderazgo, otros países en América Latina que lo están desarrollando es particularmente Colombia, pero si comparas con la situación de países desarrollados, probablemente hay una brecha todavía por recorrer.

¿Se puede ir acortando esta brecha?

Creo que uno debe tener referencias razonables en el contexto de América Latina, y los países Ocde, suelen ser en este caso donde vemos las mejores prácticas para tener las referencias.

En el caso de la electromovilidad uno debe tener como referencia a países líderes europeos, pero también China, además de que hay que considerar que somos un país en desarrollo, por lo que tenemos otras prioridades y otras asignaciones en temas de recursos públicos. Digo esto, porque en el caso de Noruega, que han avanzado muy rápidamente, han aplicado mucho subsidio, o rebajas arancelarias, o rebajas en los peajes, lo que tiene sentido por su geografía, hay un aporte de recursos que por su realidad pueden hacer.

¿Se pueden considerar incentivos?

Creo que podemos buscar medidas que incentiven, que generen mayor demanda, pero no necesariamente por la vía de los impuestos, sino que por otros caminos, y que puedan tener algún impacto. Como por ejemplo estacionamientos gratis o más económicos para vehículos eléctricos, o la posibilidad de circular por un tiempo por determinadas vías que sean más accesible para los autos eléctricos. Esto puede generar incentivo y posibles en países como el nuestro.

¿Qué falta en temas regulatorios para los vehículos eléctricos?

Hay un debate sobre el tipo de regulación más apropiado para incentivar la compra de autos eléctricos, así que creo que es posible establecer ciertos parámetros en la regulación, por ejemplo, en el marco de la discusión de la ley de Eficiencia Energética, que den señales económicas para que se generen los incentivos para que estos vehículos puedan ser un poco más baratos y que los consumidores lo tengan como opción.

Creo que es posible en el contexto del cambio regulatorio y no necesariamente exenciones tributarias o impositivas, porque todavía estos vehículos por su precio, establecer un impuesto ahí es regresivo, que pueden ocupar esos recursos públicos forma en otras cosas más eficiente desde un punto de vista social. No obstante, si bien es cierto que los impuestos y sus rebajas pudieran no ser una herramienta, sí creo e insisto que en materia normativa hay un espacio en el contexto de medidas de eficiencia energética donde se pueden crear incentivos.

Una red universal de carga

¿Hay otros puntos importantes pendientes?

Hay un tema también de homologación, puesto que se requiere hacer una red de infraestructura de carga que sea lo más amigable para que haya una norma lo más universal posible que permita, entre otras cosas, tener estaciones compatibles entre distintos modelos, haciendo el símil de que hay distintos cargadores para distintos celulares, también pudiera surgir de la Ley de Eficiencia Energética.

Por último, también hay desafíos en materia de seguridad, con la circulación del vehículo, como los temas viales, los autos eléctricos por ejemplo no tienen ruido, eso es un desafío en sí mismo, tienen una mecánica completamente distinta a los tradicionales, frente a emergencia en las calles tiene que haber una preparación distinta, no solo desde los usuarios, de hecho ha habido algunas capacitaciones con bomberos, hay todo un tema que tiene que ver con seguridad que requiere un desarrollo más robusto en materia normativa.

¿Qué análisis hace sobre la calificación del capital humano en electromovilidad?

Tenemos una oportunidad importante, que requiere avanzar en el tema de información y educación, cobre y litio son parte de nuestra estructura productiva y el país lo conoce, y tiene que entender que ahí hay una oportunidad de avanzar en la cadena de valor, y producir en el futuro celdas para las baterías, o las baterías para los vehículos eléctricos.

También es importante que la gente conozca las beneficios y méritos de estos vehículos, no solo ambientales, sino que también los temas económicos que significa en términos de la inversión, si bien es más caro, los costos operativos son más bajos, lo que lo hace atractivo económicamente.

Creo que hay que hacer actividades públicas, el año pasado nosotros hicimos el esfuerzo para traer la Fórmula E a Chile, que permitía promover y sensibilizar sobre los vehículos eléctricos, creo que es una buena noticia que se vuelva a realizar el próximo año, eso va a generar una mayor sensibilización en un país que tiene todas las posibilidades, en un mundo cada vez más sustentable en su generación energética.