*Análisis realizado por Gabriel Ortiz, Asset Manager de First Solar

Entre el 4 y 7 de septiembre pasado se realizó la Semana de la Innovación (Innovation Week) de la Agencia Internacional de Energías Renovables (Irena) en la ciudad de Bonn, Alemania. Por primera vez Chile tuvo presencia en este importante evento internacional con tres proyectos: uno de Servicios Complementarios a partir de una central fotovoltaica y dos de Blockchain. La postulación la hizo el Comité Solar de Corfo luego del interés manifestado por Irena en contar con proyectos de Chile dada la reciente revolución energética.

En el evento se realizaron presentaciones enfocadas en acelerar la transición energética hacia matrices de generación eléctrica 100% renovables, por lo que se abarcaron las áreas técnicas, económicas, regulatorias, ambientales, sociales y políticas, compartiendo experiencias de líderes en sus respectivas áreas, provenientes de los cinco continentes. Adicional a las presentaciones fuimos invitados a visitar dos centros de investigación en Jülich, Alemania. Uno fue el de baterías de estado sólido (Institute of energy and climate research – Fundamental Electrochemistry, IEK 9) y otro de producción de hidrógeno a partir del sol (Institute of Solar Research – DLR). Durante estas visitas equipos técnicos nos mostraron sus avances en materia de hidrógeno y almacenamiento de energía.

Figura 1. Synlight: Sol artificial más poderoso del planeta, ubicado en Jülich (DLR).

Al ver estos grupos de especialistas altamente calificados con fondos para la innovación provenientes del Estado fue inevitable pensar en que fue en ese mismo país, hace 40 años, donde se invirtieron millones de dólares en energía solar fotovoltaica y que ahora, gracias a esa cultura de la innovación, el resto del mundo se puede beneficiar de energía solar eficiente y competitiva, siendo Chile uno de los grandes beneficiados por su potencial solar. Al mismo tiempo fue inevitable hacerme la pregunta: ¿Qué está haciendo Chile?

Una pista podría encontrarse en la forma en la que nació el proyecto de Servicios Complementarios a partir de una central fotovoltaica. Este es un proyecto bien conocido puesto que fue presentado en el primer evento de I2D organizado por el Coordinador Eléctrico Nacional en enero del presente año. Este proyecto no nació bajo una filosofía de cultura de la innovación, sino más bien como una oportunidad de innovación bajo una situación de fuertes restricciones de generación en la zona norte del SEN causada por falta de capacidad de transmisión y que condujeron a costos marginales de 0 USD/MWh durante el horario solar (Ver Figura 2).

Este escenario de pérdidas económicas abrió la oportunidad de realizar pruebas de Servicios Complementarios a partir de la central fotovoltaica en condiciones que, de otra forma, hubiesen significado pérdidas económicas por la no producción de energía, sin embargo, con el escenario de vertimiento, las pérdidas ya eran un hecho material y la variable económica dejaba de jugar un rol en el proceso de ejecución de las pruebas. Por otra parte, otro incentivo para realizar las pruebas era que los resultados permitirían acelerar la salida de las centrales convencionales térmicas que proveen estos servicios generando así más espacio para las renovables y menor riesgo de restricciones de generación / costo marginal de 0 USD/MWh, en otras palabras, innovar para sobrevivir.

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La importancia de esta demostración tampoco es algo trivial: hoy el sistema eléctrico nacional funciona adecuadamente. Sin embargo, una parte importante de estos Servicios Complementarios provienen de centrales térmicas convencionales que en el futuro no formarán parte de la matriz eléctrica, por lo que esta prueba demostrativa resuelve un problema inexistente actualmente, o más bien, un problema del futuro: ¿Cómo mantener la confiabilidad, estabilidad y calidad del suministro en un sistema eléctrico con fuentes de generación 100% renovables? Y es precisamente por esta importancia que Irena decide invitar a First Solar a presentar este proyecto durante la Innovation Week en Bonn, Alemania.

La respuesta a la pregunta sobre qué está haciendo Chile en materia de innovación para acelerar la transición hacia una matriz 100% renovable no es muy alentadora, si se la compara con Alemania donde existe una política de Estado respecto a la innovación con presupuesto establecido para ello, pero lo que sí es claro, de acuerdo a las conclusiones de los expertos del Irena Innovation Week, es que para acelerar la transición energética y minimizar el impacto del cambio climático hace falta un trabajo proactivo tanto del sector público como privado, y lo más importante, sin miedo a la innovación y a cambiar esquemas dominantes. Entonces me hago la pregunta abierta: ¿Queremos innovar para sobrevivir o crear una cultura de la innovación público-privada?