(El Mercurio de Antofagasta) La contaminación lumínica ya es notoria en las fotografías sacadas para hacer divulgación de los observatorios nacionales, reconocen los astrónomos Claudio Melo, representante de la ESO en Chile; Guillermo Blanc, del Carnegie Observatories y Universidad de Chile y Pedro Sanhueza, de la Oficina de Protección de la Calidad del Cielo del Norte de Chile y director de AURA.

La denuncia realizada por el astrónomo de la UA, Eduardo Unda Sanzana hizo eco en los expertos, quienes enfatizaron que el problema se ha agravado en el tiempo.

Así, por ejemplo, advierten que desde de Paranal se ven los halos de luz de Antofagasta, Taltal, Minera Escondida y Calama. Y esto mismo se repite en las regiones de Coquimbo y Atacama, donde se capta la luz de La Serena-Coquimbo, la ruta de Algarrobo (tramo de la Ruta 5 entre La Serena y Vallenar), que con sus nuevas luminarias es una fuente enorme de contaminación lumínica (CL), ya que el tramo pasa a los pies de los observatorios de La Silla, Las Campanas, y del futuro Telescopio Telescopio Gigante de Magallanes, GMT.

Los expertos accedieron a responder un cuestionario en conjunto.

¿Qué complicaciones enfrentan en concreto?

-El problema es que el crecimiento de los centros urbanos va a un ritmo exponencial. Así que si seguimos a este ritmo, cuando la próxima generación de grandes proyectos esté lista entre 2025-2030 mucho de lo que se planeó estudiar quizás no se pueda llevar a cabo. Contestar preguntas como si hay vida en otros planetas, cuándo se formaron las primeras galaxias, implica llegar al límite de lo que estos telescopios pueden hacer y si el fondo del cielo, en lugar de ser un oscuro casi total, se vuelve algo “gris” por el halo de luz de las ciudades e industrias, los telescopios no lograrán resolver estos diminutos objetos.

Esto ya ha pasado antes, con los grandes observatorios en Europa y el sur de California, donde hoy es casi imposible hacer observaciones profundas del cielo debido al crecimiento indiscriminado de la CL.

¿El fenómeno responde a un tema de diseño en la iluminación o de cantidad y tipo de luces?

-Hay tres factores principales que influyen aumentar o disminuir la CL. El primero es la dirección en que se emite la luz. Las luces que apuntan hacia el horizonte y hacia el cielo son muy dañinas. El segundo es la intensidad de la luz. Muchas veces tenemos niveles de iluminación mucho más altos que los necesarios. Y el tercero es el color de la luz. La luz de tono “blanco frio”, que se ha puesto muy de moda, produce mucha más CL que la de tonos más cálidos, además de ser perjudicial para la salud de las personas. Estos tres componentes están normados en el D.S. N0432012/MMA. También inciden la expansión urbana e industrial.

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¿Cuánto ha empeorado el fenómeno en los últimos años?

-Las imágenes del Atlas Mundial de Luz Artificial de Noche, del equipo dirigido por el Dr. Fabio Falchi en Italia, que ha estado divulgando el Dr. Eduardo Unda, dan cuenta de un deterioro en todo el norte del país.

Existe una norma para el control de emisiones lumínicas. ¿Qué pasa, entonces? ¿Es “letra muerta” porque no se respeta o está mal diseñada?

-Aquí es importante presentar la Oficina de Protección de la Calidad del Cielo del Norte de Chile (OPCC) que es un paraguas común que suma los esfuerzos de todos los Observatorios Internacionales y la comunidad científica chilena en combate de la CL.

La norma existe y pese que la OPCC considere que hay espacio para mejorarla, la norma vigente no es mala. La percepción que tenemos es que la norma no se está fiscalizando en el nivel requerido, y el nivel de conocimiento de la norma en la comunidad es muy bajo. En ese sentido la OPCC está siempre a la disposición de las autoridades para estudiar medidas que ayuden a la fiscalización, y constantemente lleva a cabo actividades de educación y capacitación que ayuden a mejorar los niveles de cumplimiento.

El caso del norte

En Antofagasta, según la OPCC las ciudades y las faenas industriales, especialmente las mineras, presentan altos niveles de incumplimiento normativo. Los astrónomos acusan de que en sectores como La Negra son decenas las empresas que no cumplen con los marcos normativos.

Y lo mismo ocurre en todo el norte del país, aunque en el resto del territorio el fenómeno es aún peor. Y con un daño a actividades como el astroturismo que tienen, en su opinión, un enorme potencial de desarrollo a lo largo del país.

“Pensamos que muchas partes de Chile están desperdiciando un gran oportunidad. Chile es un país bellísimo, uno de los más hermosos del mundo, siempre el top de los destinos para el turismo aventura. El visitante llega a ver su paisajes, además de sus lagos, salares, montañas, etc., su cielo nocturno es parte de la experiencia distintiva que ha situado al país como uno de los destinos preferentes del turismo de paisajes naturales”.

¿Con qué autoridades están revisando el asunto y qué les han dicho?

-A nivel nacional y regional se está trabajando en conseguir involucrar a las autoridades en el cumplimiento de la llamada Norma Lumínica, ya que el 4 de mayo del 2019, vence el periodo de gracia establecido en dicho decreto. Con ello, todas las instalaciones de alumbrado exterior deberán pasar a cumplir la norma.

¿Hay riesgo para las futuras inversiones en materia astronómica que se evalúan para la zona?

-Una de las grandes motivaciones para que el centro de la astronomía migrará desde del hemisferio norte hacia el sur fue la contaminación lumínica en los grandes centros urbanos en Europa y EE.UU. durante el siglo pasado.

Es importante subrayar que la calidad de cielo, pese ser un parámetro muy importante en la elección del sitio para poner un observatorio, no es el único factor a ponderar. Se considera una matriz de parámetros. El país anfitrión tiene que tener mano de obra calificada, buena infraestructura, una institucionalidad fuerte, etc. Aún más, estos observatorios son construidos para operar por 30-50 años. Lo que uno tiene que tomar en cuenta no es solo como están estos parámetros hoy en día, sino que estimar cómo ellos van a cambiar en las próximas decadas. Un ejercicio muy complejo. Pero la verdad es que Chile reúne todas las cualidades citadas, en la actualidad.

Proyectos futuros interesados en venir a Chile, al darse cuenta que no es posible prever que la calidad de los cielos se mantendrá estable en las próximas décadas, pueden perfectamente elegir otros sitios.

¿Qué debe hacerse para comenzar a corregir este asunto? ¿Se ha planteado la posibilidad de que el Servicio de Evaluación Ambiental evalúe estos impactos?

-Lo primero es concientizar a la sociedad como un todo de que es posible crecer e iluminar las calles, casas e industrias de una manera armónica y que no afecte la calidad del cielo. No se trata de no iluminar, sino de iluminar mejor. ¡Otros países lo han demostrado!

El diputado José Miguel Castro, ha elaborado un proyecto que pretende incorporar el fenómeno de la contaminación lumínica a las causas y efectos que llevan a los proyectos industriales a presentar Estudios de Impacto Ambiental -EIA- en las llamadas regiones astronómicas. Con ello se pretende complementar la llamada norma lumínica, que mira cada luminaria como una posible fuente de contaminación. En el caso del proyecto de ley, se busca evaluar el impacto de agrupaciones de luminarias, por ejemplo, cerca de los observatorios profesionales; no una a una. Más bien, como una sumatoria de fuentes contaminantes.