El 10 de Mayo en el Centro de Extensión de la Universidad Católica de Valparaíso, ubicado en Santiago, se efectuará la jornada técnica “Impacto del aumento de corrientes de cortocircuito sobre instalaciones conectadas al sistema eléctrico nacional”, donde se reunirán especialistas para analizar e identificar posibles soluciones en este tema.

El evento es patrocinado por el Coordinador Eléctrico Nacional y el Comité Chileno de Cigré, contando el auspicio de las empresas de ingeniería Acep, SDI, Reich Ingeniería y Raien.

De acuerdo a lo informado por la organización del encuentro en un comunicado, la jornada se enmarca en la necesidad de reconocer que “todo sistema eléctrico de potencia está sujeto a sufrir cortocircuitos en distintos puntos, lo cual en general es un efecto imprevisible y de naturaleza probabilística, debido a que en las altas corrientes asociadas se producen efectos térmicos y fuerzas electrodinámicas, con riesgos sobre las personas, severos daños en equipos e instalaciones y las consecuentes alteraciones en la continuidad de suministro”.

“Los esquemas de protección juegan un rol fundamental al respecto, al detectar rápidamente la falla y desconectar la componente afectada, dando órdenes de apertura a los interruptores correspondientes. Sin embargo, a pesar de la alta rapidez de actuación de los modernos equipos de protección, las altas corrientes de falla pueden alcanzar a producir los efectos dañinos señalados” explicó la organización.

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Otro aspecto importante a considerar, según la organización de la jornada técnica, es el diseño de las instalaciones y dimensionamiento de equipos, donde “se debe considerar adecuadamente su capacidad para resistir estas altas corrientes mientras se mantiene la condición de falla”, como en caso de:

  • Interruptores que son equipos para los cuales se debe asegurar que sean capaces de interrumpir altas corrientes extinguiendo los arcos eléctricos producidos. Además se debe considerar el efecto transitorio de recuperación transitoria de tensión (TRV), que corresponde a una oscilación de alta frecuencia en la diferencia de tensión entre los polos de un interruptor de potencia inmediatamente interrumpida la corriente de falla. Este efecto depende de la corriente de cortocircuito y mientras mayor sea esta, aumenta la probabilidad de alcanzar elevados valores de cresta o tasas de subidas de voltaje que amenacen la efectividad del interruptor.
  • Instalaciones y equipos primarios de una subestación tales como barras, desconectadores, transformadores de corriente. En el caso de estos últimos equipos se debe considerar la saturación de los transformadores de corriente con núcleo magnético que puede afectar en forma relevante la adecuada operación de esquemas de protección diferencial, particularmente de barras.

“Además se debe considerar el caso de las mallas de tierra de las instalaciones, las que ante el aumento de las corrientes de cortocircuito fase a tierra pueden desarrollar gradientes de potencial que superan los valores máximos de diseño, originando riesgos para las personas”, se indicó.

“En el estudio Integridad del Sistema de Transmisión 2017 (EIST-2017) emitido recientemente por el Coordinador Eléctrico Nacional, se presenta un diagnóstico de la situación actual y la evolución que están experimentando los niveles de corriente de cortocircuito para las subestaciones de 220 kV, 345 kV y 500 kV del Sistema Eléctrico Nacional hacia 2021. En dicho informe se identifican las subestaciones que se encuentran en condición crítica respecto a sus interruptores de poder, las que se encuentran en ubicaciones geográficas con alta concentración de generación y alto enmallamiento de la red. Esta condición puede afectar no solo a instalaciones de las redes de alta tensión, sino que en cierto grado puede afectar también a las redes de distribución”, se planteó desde la organización del encuentro.

Más información: problesc@yahoo.com