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Enap en medio de cambios en el poder sindical y con un nuevo directorio que revisará los planes

El directorio revisará los planes de inversión, las políticas de endeudamiento, los contratos con los proveedores, y las estrategias de comercialización de la compañía.

(El Mercurio) Vox populi han sido las desavenencias que desde fines del año pasado han protagonizado Nolberto Díaz con la administración de Enap, incluidas demandas por prácticas antisindicales, querellas por lesiones e incluso acusaciones de ánimos privatizadores contra la gerencia. En ese momento, el sindicalismo de la empresa se mostraba como una unidad monolítica detrás de Díaz, pero eso cambió en los últimos meses y, según cuentan cercanos a la empresa, el bloque sindical ha ido perdiendo cohesión y hoy se observa un ánimo de mayor colaboración con las nuevas autoridades.

Prueba de ello es que el sindicato de Enap Santiago retiró la demanda por prácticas antisindicales y, sorpresivamente, Nolberto Díaz perdió la presidencia del Sindicato de Aconcagua a manos de Marcos Varas, dirigente que representa a los trabajadores en el directorio de la compañía y que es considerado “dialogante, serio y razonable” por quienes han compartido con él en esa instancia.

¿Qué ocurrió? En reserva, varias fuentes coinciden en que Díaz fue perdiendo respaldo en su confrontación con la gerencia, en la medida en que un sector de la dirigencia sindical evaluó que en esa disputa no tenía nada para ganar y que no era funcional con los objetivos de los trabajadores: salarios, jornadas, estabilidad laboral.

Así las cosas, las autoridades entrantes ya han tomado contacto con los líderes sindicales de la compañía -y aún no con Díaz-, con el ánimo de mejorar el diálogo. De hecho, una de las primeras llamadas que realizaron fue precisamente a Marcos Varas.

El tipo de relación que las nuevas autoridades logren establecer con los líderes sindicales de la Enap será clave para abordar, conjuntamente, uno de los talones de Aquiles de la compañía: su alto costo laboral, el que llega a los $4,3 millones por trabajador en promedio, en una empresa que, hasta 2008 al menos, estaba técnicamente en quiebra. Dos estudios de compensación realizados durante la administración Tokman dan cuenta de que ese costo laboral es difícil de sostener.

Los trabajadores no ejecutivos de la Enap ganan cerca de un 30% más que el promedio de empresas comparables, como Copec, y casi lo mismo que los operarios de industrias altamente rentables, como la gran minería del cobre o la banca. En Codelco, por ejemplo, el costo por trabajador es de unos $5 millones al mes, tratándose esta última de una compañía que, por ejemplo, el último año entregó excedentes al fisco por US$ 2.885 millones, versus una Enap que hasta 2012 generaba millonarias pérdidas (ese año obtuvo resultados después de impuestos de -319 millones de dólares) y que en 2017 obtuvo excedentes después de impuestos de US$ 24 millones.

Otras fuentes, en tanto, creen que el clima laboral todavía presenta varios temas candentes. Uno de ellos es una querella criminal por lesiones leves que Alfredo del Carril presentó contra Nolberto Díaz en el Cuarto Juzgado de Garantía de Santiago -tras el historiado incidente a golpes que protagonizaron a fines de 2017-, y cuyo desenlace sigue pendiente.

[VEA TAMBIÉN: Enap incrementa su producción de gas y petróleo en Argentina invirtiendo US$354 millones]

Nuevo directorio revisará el plan estratégico de Enap

Apenas se instaló el nuevo directorio de la compañía, integrado por Loreto Silva (presidenta), Gonzalo de la Carrera (vicepresidente), Rodrigo Azócar, Anita Holuigue, Claudio Scármeta y Marcos Varas (representante de los trabajadores), comenzó un exhaustivo trabajo de revisión del plan estratégico de la compañía, cuyas primeras conclusiones se conocerán el 30 de junio. Quiérase o no, lo que ese día ocurra será visto como un espaldarazo o una crítica a la gestión de Marcelo Tokman.

En estas semanas, el directorio revisará los planes de inversión, las políticas de endeudamiento, los contratos con los proveedores -con el foco puesto en los niveles de competencia a la hora de suscribir esos contratos-, y las estrategias de comercialización de la compañía.

En la estatal reconocen que este proceso no ha estado exento de ruidos y señales políticas desconcertantes. El 29 de marzo, de hecho, cuando los nuevos directores de Enap se reunían por primera vez en el edificio corporativo de Apoquindo, se conoció una entrevista de la ministra de Energía, Susana Jiménez, publicada por La Segunda, en la que ella cuestionaba decisiones estratégicas, como la ampliación del giro de la estatal hacia la generación eléctrica. Semanas antes, había señalado que la Enap tenía un endeudamiento tal que sobrevivió solo por ser una empresa del Estado y por tenerlo como su aval implícito.

En la administración de la empresa leyeron las declaraciones como un intento por pautear al directorio para remover a Tokman y facilitar la instalación en el cargo de Ricardo Cruzat, ejecutivo cercano a la UDI y que ocupó ese sillón durante la primera administración de Sebastián Piñera. Esto, en un contexto en que está recién debutando una nueva ley de gobiernos corporativos en Enap, que busca precisamente desligar el manejo de la compañía de los ciclos políticos.

Fuentes del Gobierno pronto aclararon que las críticas de la ministra se publicaron el mismo día de la reunión de directorio solo por coincidencia y que, además, aludía a la compleja situación que la compañía mostraba en 2008 y no hoy. La ministra de Energía, Susana Jiménez, prefirió no referirse a este tema.

Como sea, la mirada de Jiménez sobre el negocio eléctrico no es trivial para la Enap. En su gestión durante el gobierno pasado, Tokman hizo una apuesta importante por la generación eléctrica, a través de proyectos como la planta de geotermia Cerro Pabellón -iniciativa de la que ya salió-, y la construcción planificada para este año de un parque eólico en Magallanes. ¿El objetivo? Garantizar el suministro eléctrico para el funcionamiento de las propias refinerías y fomentar el desarrollo de las energías renovables no convencionales en Chile. Proyecto que, además, fue criticado por parte del sector privado en su momento.

¿Seguirá la incursión de Enap en el rubro de la generación eléctrica? Conocedores de la compañía creen que, más allá de la posición que ha expresado la ministra de Energía, Susana Jiménez, la decisión será de los directores de la empresa: “Quien responde por los resultados de la compañía será el gobierno corporativo y no el gobierno central”, afirman esas fuentes.

El mismo criterio se utilizará para el nombramiento de los cargos gerenciales. Se recurrirá al trabajo de un head hunter -indican conocedores de la firma-, para buscar a los gerentes de la operación en Ecuador y el vicepresidente de Comercialización y Refinación, hoy vacantes.

¿Y el puesto de Tokman? Conocedores de la firma indican que ese punto todavía no es abordado por el nuevo directorio, desestimando versiones que daban por cerrada la decisión de remover a Tokman de su cargo y nombrar en su lugar a Ricardo Cruzat.

En el directorio existiría una buena opinión del trabajo de Tokman, sobre todo en lo relativo a la optimización de los recursos, área en que “le afloró el alma de ex Dipres”, indican fuentes cercanas a la estatal -recordando el paso de este ejecutivo por dicha repartición en los 90-, quienes valoran acciones bastante inéditas tratándose de una empresa pública. Entre ellas, la decisión de auditar las platas que la firma les provee a los sindicatos.

Tampoco habrían hecho mella en la posición de Tokman -señalan fuentes cercanas a la empresa- las investigaciones de la Contraloría relativas al reciente cambio de edificio corporativo o a un proceso de cambio de marca que se adjudicó en febrero de 2017 a la empresa MagiaLiquid por US$ 458.175. “Alguien ha hecho denuncias anónimas por todo y se abren investigaciones que al final no llegan a nada. Lo que tiene que importar es que se licitó bien y que se hizo la pega de branding “, dicen cercanos a la estatal.

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