Esta publicidad se cerrará en segundos Cerrar
Imagen: Gasco
Imagen: Gasco

La estrategia de Gasco para evolucionar a una empresa de energía

La tradicional compañía busca tener un lugar no sólo como distribuidora de balones de gas, sino como una firma que integre todas las necesidades energéticas. Para ello, cuenta con un plan a 2022 por $250 mil millones, el cual podría incluso crecer si se enfrentan a oportunidades de compra.

(Pulso)  La próxima semana se cumplirán exactamente 160 años desde el nacimiento de Empresas Gasco. La noche del 17 de septiembre los fundadores de la compañía, Maximiano Errázuriz y su suegro José Tomás Urmeneta, observaron cómo, por primera vez, el barrio Yungay era iluminado con lámparas a gas hidrógeno, las que llegaron a reemplazar a las de aceite. Durante los años siguientes la empresa fue evolucionando, ante la amenaza de la electricidad, para proveer este tipo de combustible a los hogares, con el símbolo más reconocible de la compañía: el balón de gas. Hoy, a más de un siglo de su nacimiento, Empresas Gasco pareciera volver a sus raíces. Sin dejar de lado sus negocios tradicionales, la compañía busca diversificarse y volver al negocio de la iluminación. Su plan estratégico contempla justamente una área nueva: la generación. Todo, parte de una estrategia que nació hace dos años cuando se dividió la compañía entre los negocios de gas natural y el de gas licuado, tras el ingreso de Gas Natural Fenosa (GNF) a la antigua controladora de Gasco, la CGE. Según comenta Matías Pérez, presidente de Empresas Gasco, la división no respondió a un conflicto entre los nuevos y los antiguos accionistas. “Gas Natural Fenosa nos invitó a ser parte de la reorganización de la compañía. Esta es una gran empresa que ha sido muy maltratada por las autoridades y tratado injustamente”, agrega Pérez, aludiendo a las formalizaciones de ejecutivos de la eléctrica que ocurrieron tras los incendios a comienzos de año. Tras la división de las áreas de negocios en las de gas licuado a cargo de Empresas Gasco y la de gas natural manejada por Gasco GN, la familia Pérez lanzó una OPA por la primera y GNF hizo lo mismo por la segunda. Hoy ambas empresas se encuentran separadas y Empresas Gasco trabaja a toda máquina en su nueva estrategia.

[Panel de Expertos da la razón al Gobierno en rentabilidad del gas]

 “Tenemos un plan de negocios al 2022 que empezamos a trabajar cuando se realizó la división. Fue presentado y elaborado por la administración y aprobado por el directorio de la nueva compañía que ahora se llama Empresas Gasco, porque Gasco estaba muy unido al cilindro y somos más que el cilindro”, comenta Julio Betrand, gerente general de la compañía. El plan de negocios contempla inversiones por $250 mil millones (US$350 millones), destinado al crecimiento orgánico. “Se está financiando con flujos propios del negocio, si hacemos cosas distintas, como compras, ahí evaluaremos otros mecanismos, que pueden ser aportes de capital, endeudamiento, hay distintas opciones”, detalla Betrand.

El plan para los próximos cinco años se divide en tres grandes áreas: desarrollo, logística y venta directa de gas.

En el caso de las iniciativas de desarrollo, el objetivo es la generación eléctrica, por lo que hace cerca de un año Empresas Gasco se asoció con Enlasa -ligado a Fernando del Sol y otro grupo de inversionistas- para crear una nueva sociedad: Inersa. “Nos asociamos con Enlasa por una serie de situaciones fortuitas. Es una suerte, es gente que ha generado mucho valor. Con el área de desarrollo estamos tratando de cubrir una necesidad real. Estábamos empecinados en vender el gas solo, hoy queremos entregar una solución holística”, detalla Pérez. El plan de generación de Inersa contempla generar 120 megawatts en el primer proyecto de generación con GLP que existirá en Chile. Actualmente, el grupo se encuentra definiendo algunos aspectos claves de la iniciativa. La idea es que el proyecto tome forma antes de fin de año. El objetivo es ser un respaldo a las Energías Renovables No Convencionales (ERNC), que se encuentran en pleno auge, pero que no tienen la capacidad de entregar suministro durante las 24 horas del día. “Estamos apostando a esto porque el gas licuado no tiene problema de funcionar de forma intermitente, es almacenable igual que el diesel; el gas natural no, es de ciclo combinado. Estamos desarrollando esta área porque vemos que está pasando en Estados Unidos, Colombia, en todo el mundo”, cuenta Betrand. “Inersa es la niña bonita que estamos alimentando para que dé sus primeros pasos”, agrega Pérez, sin ocultar su orgullo por los nuevos rumbos de la empresa.

La segunda parte del plan de negocios busca hacerse cargo de las necesidades logísticas de la compañía para la importación de gas. “Como no tenemos energía en base a hidrocarburos, tenemos que ir a buscarlo. Por eso, en nuestra línea de negocios tenemos una sociedad para construir terminales portuarios”, comenta Bertrand. Esta es la razón que motivó a la empresa a construir un terminal en Caldera. La parte de ingeniería y el diseño ya se encuentra en su fase final, mientras que el Estudio de Impacto Ambiental ya estaría ad portas de ser presentado. “En los últimos meses nos hemos comunicado con las autoridades y a las comunidades para contarles del proyecto y que estén al tanto”, detalla Pérez.

La tercera parte del plan de negocios se centra en el área tradicional de la compañía, la venta directa de gas, la cual buscan no descuidar en medio de la incursión de las nuevas áreas de negocios.

Visión regional

El impasse de Chile con Argentina a raíz de los frustrados envíos de gas todavía se encuentran en la retina de muchos. Sin embargo, para Pérez, es hora de dejar atrás las animosidades. “Chile y Argentina no pueden darse las espaldas en materia energética. Porque producto de la integración en los ‘90 entre ambos países, que permitió gasificar la Región Metropolitana y otros, se hizo una inversión brutal, pero por las razones que sabemos se dejó enviar gas a Chile. Hoy les estamos enviando algo de gas de respaldo, pero debemos cooperar, nos puede pasar algo con algún terminal que imposibilite la llegada de gas de otros lados, ojalá no, pero si pasa eso, necesitamos que se importe gas. Hay que tener cuidado con eso de pensar que Chile y Argentina deben dejar de integrarse, hay que sentarse y pensar bien las cosas”, dice Pérez.

La integración no es el único concepto a nivel regional que tiene atento a Empresas Gasco. “Lo que pasa en Chile, depende mucho de lo que pasa afuera y el mundo en los próximos años está más metido en el mundo del gas que de los hidrocarburos”, dice Betrand.

Empresas Gasco se encuentra operando hace cerca de siete años en Colombia, ahora bajo su filial Inversiones GLP S.A.S. Perú, en tanto, todavía está fuera de su portafolio, pero no completamente descartado. “Perú es atractivo, produce mucho GLP, tiene muchas reservas de gas natural, pero no hay una intención de ir mañana a comprar a Perú”, estima Bertrand. Por ahora, el mercado chileno les quita tiempo suficiente. “El potencial en Chile es gigante, por eso vemos con calma lo que pasa afuera. El 32% de la matriz energética en Chile es gasolina o diesel, pero no debería ser más del 20%. El 12% de las necesidades eléctricas podría ser reemplazado por gas natural o licuado. Están las tecnologías, pero no está en el paradigma, pero no vamos a esperar esos cambios para echar a andar nuestros proyectos”, agrega Bertrand, dejando claro dónde pondrán sus fichas en los próximos años.

“Dominga fue una muestra de una violación flagrante al Estado de Derecho”

La diversificación de la matriz energética ha estado presente en los discursos de diversas autoridades de Gobierno en los últimos años. Sin embargo, tanto para Julio Betrand como para Matías Pérez, esto no ha sido suficiente. “Falta consistencia entre lo que se dice y lo que se hace. Un ejemplo es el caso de Dominga, es muy fácil decir una frase bonita ‘es importante la diversificación energética’, pero no se trata de poner molinos de viento en todas partes, porque no hay viento siempre en todas partes. Los parques eólicos no son de la eficiencia de una planta hidroeléctrica, que no contamina nada. Chile tiene que tener distintos elementos para surtir su demanda energética”, comenta Pérez.

¿Cómo evalúan la actual agenda energética que se impulsa desde el Gobierno?

JB- En política energética estamos al debe. Chile dice que no quiere poner restricción y quiere usar autos eléctricos o gas. Pero el impuesto específico a la gasolina son 6 UTM y entran US$2 mil millones a las arcas fiscales para amortiguar el déficit fiscal. En el caso del diesel, que contamina más, el impuesto es de 1,5 UTM. Cuando yo importo gas, que contamina menos, se pagan las mismas 1,5 UTM. ¿Por qué se subvenciona el diesel? Muchos decían, ‘Chile es largo, lo usan los camioneros’. Pero eso es mentira. Esa es la primera contradicción en la política energética. Segundo, este año se hizo mucho para promover la energía renovable, pero no se incluyó en las políticas que se formularon que se necesita una generación de respaldo. Y la energía de respaldo que se usa actualmente es a diesel. Nadie está promoviendo que la energía de respaldo sea a gas, que contamina muchísimo menos. Lo que se está haciendo en el Transantiago con el requisito en las bases de tener noventa buses que deben ser eléctricos, es una insensatez. Las licitaciones públicas obligan a las renovables a ir con generadoras de respaldo, pero no lo ha hecho nadie.

La gente cuando habla de gas, habla de gas natural, el gas licuado no existe en el debate. El 60% de gas licuado viene de yacimientos, no viene del petróleo. Metrogas está haciendo redes en Puerto Montt, pero el gas licuado sería mucho más eficiente allá.

MP- Uno echa de menos una política pública de largo plazo en materia energética. En Chile cambio dramáticamente la economía cuando se estableció el Banco Central autónomo, con miembros que duren varios años, uno echa de menos que en materia energética también haya un consejo establecido con una mirada de largo plazo, de cinco miembros y que las políticas de aprobación ambientales pasen por ahí y no por mayorías circunstanciales o por autoridades políticas con más o menos expertise como ha pasado en los últimos años.

¿Una muestra de eso es lo que pasó con Dominga?

MP- Ahí se vio un completo uso político, improvisación y un daño gravísimo al Estado de Derecho en Chile. Se cumplieron todos los mecanismos. Qué dramático lo que ocurrió cuando se le dio un portazo a una gran inversión, qué triste.

¿Es peor a lo que pasó con el proyecto de Barrancones?

MP- No quiero calificarlo, lo que pasó con Barrancones también hizo un daño al Estado de Derecho, se saltó a la autoridad. Ambos casos son ejemplos negativos de malas políticas públicas, improvisación y daño al Estado de Derecho. Se cumple con todos los pasos, los recursos económicos para los trámites de evaluación ambiental. Son grandes consorcios y eso requiere de una estructura jurídica de seriedad. Y lo que ocurrió la semana pasada fue una muestra de una violación flagrante al Estado de Derecho. Un país no crece cuando no tiene el imperio de la ley. Las autoridades cuando hablan de que importa el medioambiente, yo digo, cuidado, ahí se está haciendo un pisoteo al Estado de Derecho y una risotada sobre la población de Chile.

En ese contexto, ¿cómo evalúa la salida del equipo económico del Gobierno?

MP-Fue una salida esperada y que muestra un desprecio de la Presidenta de Chile por el correcto funcionamiento de las instituciones y de la vigencia del Estado de Derecho.

Matías Pérez: “Estamos abiertos a tener una participación menor”

A mediados de año, la familia Pérez Cruz sorprendió al mercado al salir a vender 3% de la compañía. Había pasado un año y medio desde que se dividieran las aguas con Gas Natural Fenosa para dividir el negocio del gas (ver nota principal), pero el grupo reconoció que no era necesario tener más del 93% de la compañía para controlarla.

¿Cómo se gestó la venta acciones de Gasco?

MP-Partió cuando se escindió la compañía. Ellos nos plantearon dividir los negocios para potenciarlos más. De ahí se dividieron las compañías y se lanzaron sendas OPA. Producto de las OPA, la familia Pérez Cruz pasó de controlar el 24% a manejar más del 90%. No teníamos la intención de tener el 93%, no por necesidad de caja, sino porque queríamos invitar a más inversionistas a ser parte de la compañía. No hay nada mejor que tener una sociedad anónima, porque te permite tener feedback de los accionistas y se valoriza fácil. Hoy tenemos un 89% y el día de mañana estamos abiertos a tener una participación menor.

Se habló de que estaban en busca de un socio estratégico.

MP-Todos los socios son estratégicos. Pero no estamos hoy buscando el llamado “socio estratégico”. No estamos buscando, pero si se incorpora otro socio, vía aumento de capital si hay un proyecto importante, estamos absolutamente abiertos. No podíamos vender más del 3% de Empresas Gasco por el acuerdo al que llegamos con Gas Natural Fenosa. Eso se vendió, entraron unos 730 nuevos accionistas y nada mejor que tener una compañía con muchos accionistas.

Las agencias clasificadoras decían justamente que la falta de liquidez de la acción era un riesgo.

MP-Efectivamente, la compañía está sana y puede hacer frente a sus proyectos de inversión razonablemente sin problemas. Estamos absolutamente conscientes que mientras más profundidad tenga el mercado, es mejor. No es ninguna novedad. Cuando tienes un pacto controlador, como el nuestro en el que tienes a diez hermanos, qué mejor que dar la seguridad de que puedan recurrir a la bolsa a comprar o vender. Obviamente hay pactos de venta, de ofrecer primero un porcentaje a la familia.

¿La idea es ir mejorando la liquidez?

MP-Absolutamente, es siempre ir mejorando los estándares y la liquidez. Por formación, me gustan las sociedades anónimas abiertas. Esta compañía está listada en bolsa con más de 3 mil accionistas y queremos que se incorporen más. No necesitamos controlar la compañía con 89% y estamos abiertos a que hayan más socios.

¿Qué se hizo con el capital que entró?

MP-La familia Pérez Cruz cuando lanzó la OPA hizo un esfuerzo gigantesco. Lo pensamos mucho, pudimos hacerlo, los bancos nos creyeron y nos prestaron dinero. No teníamos vencimientos luego, pero el dinero que llegó entró a eso. Tenemos también inversión ganadera y manejo de praderas y cultivos. En eso también hemos hecho inversiones.

Temas Asociados