Esta publicidad se cerrará en segundos Cerrar

Inversión privada proyectada en Chile cerró 2016 como el peor año desde 2008

En el trimestre octubre-diciembre del año pasado, la inversión privada prevista para los próximos cinco años llegó a US$45.500 millones. Si bien subió 3% frente a septiembre, fue el último cuarto más débil de la serie.

(El Mercurio) El desempeño de la inversión privada en Chile este año estará ligado a variables como el desarrollo de la economía, la dinámica que tomen las iniciativas propuestas por el sector energético, minero e industrial y las tramitaciones ambientales. Pero hasta ahora se observa una disminución a largo plazo.

Los proyectos de inversión privada en el país que se estiman para el período 2016-2020 totalizarán US$ 45.500 millones, según el último catastro, al cuarto trimestre del año pasado, realizado por la Corporación de Bienes de Capital (CBC).

Si bien este monto representa un incremento de 3% -un avance de US$ 1.244 millones- en comparación con el reporte del tercer trimestre, 2016 cerró así como el peor año al menos desde 2008. De igual forma, el período octubre-diciembre del año pasado fue también el cuarto trimestre más débil de toda la serie.

Esta variación responde al retraso en los cronogramas de algunas iniciativas del sector energético, minero e industrial, tanto por razones técnicas y financieras como de otra índole, ejemplo, tramitaciones ambientales.

Sectores más dinámicos

Por sectores, el que más impactó en el crecimiento de la inversión fue minería, que exhibió un aumento de 11% respecto de lo contabilizado al tercer trimestre del ejercicio pasado. Así, este rubro alcanzó US$ 6.899 millones proyectados a 2020. En monto, en todo caso, el peso de energía fue mayor (US$ 14.647 millones).

Según indicaron en la CBC, el avance en el área de minería se explica por el ingreso al catastro de planes que definieron su cronograma, como fue el caso de Antofagasta Minerals con el desarrollo de su Distrito Minero Centinela (DCM); Los Colorados, con su Continuidad Operacional, y la Minera Escondida Limitada (MEL), cuyo controlador ejecuta, aproximadamente, desde 2010, inversiones para asegurar su abastecimiento de agua y energía.

“Entre estas últimas, en ejecución durante 2016, podemos mencionar el Suministro Complementario de Agua Desalinizada de US$ 3.400 millones de inversión total y la Central a Gas Natural Ciclo Combinado Kelar, de US$ 600 millones”, señaló la CBC.

Por otra parte, también cabe considerar la incidencia, en este escenario, del plan estructural de inversiones de la estatal Codelco, cuyo proyecto más relevante en la zona es la Mina Chuquicamata Subterránea, que está actualmente en construcción.

El rubro forestal, en cambio, este año tendrá un impulso de 149,4% respecto del año pasado, y tiene que ver con el inicio de la construcción de un proyecto de modernización y ampliación de una planta de celulosa en la zona sur, según detalló la CBC.

En el sector energía, por su parte, se añadieron al catastro dos proyectos eólicos, cuyo inicio de construcción estaba programado para el cuarto trimestre de 2016; sin embargo, fueron postergados por unos meses, ya que el contratante de ambas iniciativas informó que todavía no había concluido el proceso de licitación del “llave en mano” (EPC, que sus siglas en inglés significan Engineering, Procurement and Construction).

El rubro industrial, en tanto, igualmente experimentó una disminución en la cifra sectorial de 2016 y alcanzó los US$ 2.135 millones. Esta baja fue motivada por un retraso en los planes originales de las construcciones de algunas iniciativas que tuvieron extendidos sus procesos de calificación ambiental.

RM lidera por regiones

Al revisar el comportamiento de la inversión privada por regiones, la que concentra un monto mayor de proyectos de inversión a ejecutar en este quinquenio es la Metropolitana (US$ 13.033 millones). En 2016, en cambio, la Región de Antofagasta, con iniciativas por US$ 3.838 millones, lideró esta nómina, pese al menor dinamismo de la actividad minera a nivel global.

La CBC precisó que lo anterior se debe a que una parte importante del portafolio de inversiones mineras correspondía a iniciativas en ejecución que estaban ligadas a la continuidad operacional de importantes yacimientos ubicados en la región y a la necesidad de aumentar la capacidad de procesamiento de mineral para mantener los niveles de producción. “Esto determinó, en paralelo, un aumento de la demanda de agua y energía e importantes desarrollos para desalinización de agua de mar y de generación y transmisión eléctricas”.

Temas Asociados